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viernes 24 de abril de 2026

Desorden alimentario

Los sanjuaninos, entre los que más “picotean”

Una encuesta nacional ubico a los sanjuaninos entre los más propensos a “picotear” entre comidas.
Por Redacción Tiempo de San Juan

La conclusión es de una encuesta nacional. Los consultados admitieron que eligen comer algo aunque saben que les puede provocar sobrepeso.

En la encuesta -realizada para el laboratorio Elea- se encontró que la gente “picotea” más en Capital, provincia de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, San Juan, La Rioja y San Luis.
Siete de cada 10 argentinos sienten deseos de “picotear” algo fuera de las comidas, y lo concreta: la mitad toma alguna infusión, y 47 por ciento consume algún alimento, como galletitas, golosinas o papas fritas.

Un consumo que casi no se registra como comida, pero que aporta calorías y aumenta el riesgo de sufrir sobrepeso y obesidad.

Los datos surgen a partir de una encuesta domiciliaria realizada a 1.015 adultos en marzo pasado por la consultora TNS. Los participantes declararon que “picotean” especialmente mientras miran televisión, por la tarde o mientras trabajan.

Los más jóvenes lo hacen más cuando estudian y los hombres al regreso del trabajo. Y 70 por ciento de los encuestados reconoció que “picotear” es uno de los principales factores del aumento de peso.

“El ‘picoteo’ generalmente es desorganizado y lleva a consumir más calorías de las que se ingieren durante el almuerzo o la cena porque se consumen muchas grasas poco saludables”, explicó a este medio Rosa Labanca, médica y representante por Argentina ante la Sociedad Mundial de Obesidad.

“Lo ideal es planificar las comidas y las colaciones y sentarse a comer. Se puede usar chicle con extracto de café verde para frenar el deseo de picotear”, aconsejó la profesional.

“Es útil que la gente organice sus colaciones. Por ejemplo, si se despierta temprano y toma el desayuno, se puede tomar una colación que le dé saciedad a media mañana. Esa colación puede ser un yogur con semillas de chía, 1 fruta pequeña como una mandarina, una vainilla, siete almendras o avellanas o siete bocaditos de avena. Conviene buscar alimentos que sean cardiosaludables, de muy lenta absorción”, sugirió María Emilia Mazzei, licenciada en nutrición y coordinadora del Grupo Educador en Salud y Alimentación.

Mónica Katz, médica especialista en nutrición, integrante de la subcomisión científica de la Sociedad Argentina de Nutrición, y autora del libro Somos lo que comemos, explicó que el deseo de comer fuera de las comidas no es disparado por hambre homeostática, sino emocional.

“Entonces frente a la epidemia de obesidad habría que preguntarse: ¿qué hago poniendo comida en mi boca si no es por hambre? Si se utilizan las comidas o bebidas para no pensar, calmarse o simplemente porque se dispone de ella, quizá el desafío para la industria sea desarrollar alimentos o bebidas saciantes”.

Fuente: Los Andes

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