La iglesia que nació del dolor
Sufrieron una crisis matrimonial que dejó a la familia al borde del abismo, luego padecieron en carne propia la peor de las tragedias: dos de sus hijos murieron ahogados. Ambos episodios llevaron a los Vildozo a refugiarse en Cristo y a fundar una iglesia evangélica en Chimbas. Por Natalia Caballero
El 26 de diciembre empezó normalmente, con una gran comida familiar como suele suceder después de las fiestas. Los Vildozo vivían en una humilde vivienda en Villa Unión, Chimbas. El calor insoportable llevó a los hermanos David (19 años) y Josué (16 años) a pedirle permiso a sus padres para ir al dique San Emiliano, que los dejaron ir por primera vez. Fue en el dique donde los chicos encontraron la muerte, el más grande se metió en una zona peligrosa y el más chico se tiró para rescatarlo pero nada pudo hacer y ambos murieron ahogados.
“Fue el momento más duro de nuestras vidas, se fueron dos de nuestros ocho hijo. Sin la gloria de Cristo y el apoyo de los hermanos de la congregación no hubiéramos podido salir adelante”, dijo Rita, la mamá de ambos jóvenes a quienes describe como “dos chicos hermosos”. El matrimonio volvió a refugiarse en la fe, al igual que 21 años atrás, cuando sufrieron una gran crisis de pareja que los dejó al borde de la separación. En aquella oportunidad los Vildozo conocieron a un pastor evangélico pentecostal de Buenos Aires, que los ayudó a salir adelante y los instó a fundar una sede de la iglesia “Senda de Jesucrito” en la provincia.
Hace más de dos décadas la iglesia evangélica abrió sus puertas gracias a la gestión de Luis y Rita. En un principio predicaban en su misma casa de Villa Unión, lugar en el cual realizaban los cultos tres veces a la semana. Hace un mes y medio consiguieron ayuda nacional y pudieron abrir una nueva sede la iglesia en calle Maradona y 25 de Mayo.
El matrimonio revela que gracias a la religión pudieron renacer. Aseguran que si no hubieran conocido a Cristo, su vida sería otra en este momento. Cada vez que se acerca una persona a la iglesia, les cuentan la horrible experiencia que vivieron tres años atrás y cómo gracias a la fe pudieron salir adelante.
“Les damos palabras de aliento a todas las personas que perdieron un ser querido, nuestras palabras brotan del entendimiento, de haber pasado por esa misma situación. A veces llegan personas abatidas por la depresión y al contarles nuestro dolor y cómo pudimos salir, le damos el envión que necesitan para empezar a salir de las tinieblas”, contó Luis, el pastor de la iglesia.
Al entrar al templo, hay poco más de una veintena de fieles, las mujeres tienen un velo de encaje blanco y los hombres lucen muy bien vestidos. En una esquina se puede observar a otro de los hijos de los Vildozo con una guitarra en mano para realizar las alabanzas al Señor. “La gente viene siempre, para nosotros es muy importante cuando logramos que alguien salga de las adicciones o de una fuerte depresión”, cuenta Rita, que tiene una visible vocación de servicio.
Luis recordó la primera vez que le tocó hablar ante el público y dijo que al igual que le suele suceder a un periodista en su primera emisión de radio, sintió muchos nervios pero poco a poco fue encontrando las palabras adecuadas para la gente. El hombre dice que Dios lo capacitó y que gracias al Señor puede día a día realizar los cultos.
Tres veces a la semana en la iglesia se celebran los cultos a Dios y todos los días el matrimonio recibe gente en su casa que va en busca de consejos o de una palabra de aliento. La pareja no se niega nunca porque según expresan, es la manera que tienen de mostrarle a Dios el amor que le tienen y también es una forma de curar las heridas.
Aunque atravesaron la peor de las pérdidas, se nota que los Vildozo están en paz. Ellos dicen que todo se lo deben a Cristo y que gracias a la fe pudieron salir adelante y superar los difíciles trances que la vida les puso en el camino.
“Les damos palabras de aliento a todas las personas que perdieron un ser querido, nuestras palabras brotan del entendimiento, de haber pasado por esa misma situación. A veces llegan personas abatidas por la depresión y al contarles nuestro dolor y cómo pudimos salir, le damos el envión que necesitan para empezar a salir de las tinieblas”, Luis Vildozo, pastor evangélico.
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