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jueves 30 de abril de 2026

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El emocionante comentario de un lector sobre el "Mama- mama"

Tiempo de San Juan publicó la historia del hombre y un lector le hizo un agregado lleno de recuerdos. Imperdible relato sobre este personaje sanjuanino.
Por Redacción Tiempo de San Juan


Luego de la nota publicada sobre Miguel Marinero, uno de los personajes que tiene la provincia, conocido como el "Mama- mama", un lector publicó un relato para agregar sobre su vida.

El recuerdo dice así:

"Miguel vivía en la Calle Agustín Gómez en Villa del Carril, con su hermano y una abuela decían. Néstor Brottier, alias Nito, fue compañero mío de la Colimba. A dos cuadras de su domicilio, vivía mi abuela en cuyo local de la esquina mi tío y su esposa tenían un mercado. Es una casa grande que ocupa toda la esquina de la antigua Diagonal Rossini (Sebastián Elcano y Anacleto Gil) por lo tanto Miguel era asiduo concurrente del mercado de mis tíos, esto hará unos 25 a 30 años atrás.
Mi tía lo hacía trabajar pasando la escoba o el lampazo a cambio de comida y de ropa. Además, le había enseñado a estar limpio y aseado. Una vez llegó Miguel todo sucio y mi tía lo reprendió y se fue. Al rato volvió bañado y peinado. Otra vez, mi tío buscaba la escoba sin decir nada y Miguel se dio cuenta, fue, la buscó y se la trajo. Miguel no creo que sea sordo totalmente, porque cuando escuchábamos musica en la vereda él se ponía a bailar. Nosotros éramos un grupo de amigos vecinos y siempre Miguel estaba con nosotros. Yo le enseñé a decir dos, le costaba pero le salía.
Mama-mama en realidad le pusimos nosotros, en esos años. Para los cumpleaños de mis primitos que vivían con mi abuela, Miguel siempre era invitado. Incluso aparece en algunas filmaciones familiares. No se imaginan la alegría le causaba cuando se veía en la filmación. De esta forma, Miguel era como de la familia, muy querido y cuidado. Con el paso del tiempo se hizo más callejero y empezó a frecuentar la villa Montes Romaní. Una noche pasaron mis tíos y lo vieron vestido y maquillado de mujer y él se escondió. Lo vestían las mujeres de la villa a modo de burla. A partir de ahí, dejó de frecuentar la villa y la familia y empezó a deambular por la terminal y el H. Rawson. A todos nos dio mucha lástima pero no pudimos hacer mucho. Él siempre andaba con un cuaderno y una lapicera donde dibujaba garabatos vaya a saber inspirado por qué sueños.
Atte. Alberto Fabian Oliva".
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