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sábado 25 de abril de 2026

Objetos históricos

La tragedia y el amor, detrás de una pirámide

Myriam Stefford era una actriz suiza que se casó con un hombre muy adinerado de Córdoba. La llamativa mujer, ya radicada en Argentina, se dedicó a volar. En 1931, su avión se estrelló en Marayes, Caucete. En el lugar de la tragedia, pusieron un monolito que recuerda a la artista. Por Natalia Caballero.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Natalia Caballero

La estructura piramidal llama la atención en la desolada localidad de Marayes, ubicada en Caucete. La altura y la singular belleza del monolito rompen con el paisaje llano y conducen a una pregunta de manera inexorable: ¿Por qué se construyó ese monumento y en homenaje a quién? La respuesta es una historia de amor, que comenzó cual cuento de hadas y terminó de la manera más trágica.

Myriam Stefford es la mujer homenajeada. La mujer era una actriz sueca, que se casó con un latifundista cordobés. Un año después de celebrada la boda, con tan solo 23 años, la joven falleció trágicamente en un accidente de avión. Su marido, Raúl Barón Biza, hizo edificar el monumento en honor a su bella esposa. Años más tarde, Barón Biza se suicidó.

La construcción del monumento recuerda el lugar donde se estrelló el avión que piloteaba Stefford el 26 de agosto de 1931. En Córdoba, Barón Biza edificó un mausoleo, donde descansan los restos de la artista. La tumba tiene 84 metros de altura (es más alta que el Obelisco) y demandó 365 días de trabajo de 100 obreros.

Myriam era una hermosa mujer, hija de padres italianos, que probó suerte en el mundo de la actuación siendo muy joven. En las calles de Viena conoció al multimillonario argentino, quién quedó impactado con sus delicadas facciones. Poco tiempo duró el noviazgo, que terminó con una boda fastuosa, a la que asistió la realeza mundial. Luego de pasar unos meses en Europa, el joven matrimonio se radicó en Argentina.

Sus días en el país transcurrían en Buenos Aires y Córdoba, lugares en donde el millonario tenía estancias. El espíritu aventurero de Myriam la llevó a querer volar y ser la primera mujer en unir Argentina y Estados Unidos en un vuelo. Su marido decidió llevarle el apunte y no solo le contrató un instructor sino que también le compró una avioneta.

El objetivo inicial cambió, la mujer se conformó con bautizarse haciendo un viaje que uniera las capitales de 11 provincias del país. Junto a su instructor, el veterano de guerra y experimentado piloto, Luis Fuchs, partió en un monoplano a realizar el emblemático viaje, que terminó en tragedia.

El 18 de agosto de 1931 partió desde el aeródromo de Morón Myriam y su instructor. El circuito empezó en Corrientes, luego pasaron a Santiago del Estero. La tercer provincia en donde aterrizaron fue Jujuy, pero allí tuvieron problemas técnicos con la nave, que terminó estrellándose contra un alambrado. El aeroplano quedó destruido.

Pero Myriam era testaruda, y quería cumplir el desafío que se había impuesto. Por eso, aceptó un avión prestado del piloto Mario Debussy. Desde Jujuy volaron a Salta, luego a Tucumán y a La Rioja. Cuando la mitad del objetivo estaba cumplido, el 26 de agosto cuando sobrevolaban la localidad de Marayes, la nave cayó en picada libre. Murió ella y el instructor.

Muchas hipótesis se tejieron tras el accidente, incluso los medios de la época insinuaban la posibilidad de un atenta de su mismo marido, quien aparentemente sospechaba de un affaire entre la actriz y el instructor. La versión oficial indica que todo fue un accidente, que terminó en una gran tragedia.

El multimillonario Raúl Barón Biza construyó el monolito recordando el lugar de la tragedia y un mausoleo. Años más tarde, el hombre intentó rehacer su vida, hasta se llegó a casar con la hija del dirigente radical Amadeo Sabattini. El matrimonio no prosperó. Años más tarde, la historia terminó con el peor desenlace. Barón Biza fue encontrado en su casa, ubicada al frente de plaza Francia, muerto de un tiro en la sien.
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