ver más

miércoles 29 de abril de 2026

Tendencia

El boom de las cámaras para vigilar niñeras

En San Juan hay varios jardines maternales que incorporaron el sistema de vigilancia remota. También se vienen instalando en casas particulares para saber cómo tratan las empleadas a los chicos. Por Miriam Walter.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Miriam Walter

Una mamá acaba de dejar a su chiquito en el jardín maternal. Llega a su trabajo o casa, prende la compu, entra a una web, pone un usuario y clave y puede ver en su pantalla, en tiempo real, qué hace su hijo y cómo lo tratan, durante todo el tiempo que quiera. También puede hacerlo en la calle, desde una tablet o un celular. Pasa en San Juan, y cada vez más. Varios jardincitos ya aplican el sistema. La tendencia de vigilar a las niñeras también se da en las casas: cada vez hay más pedidos de instalación de cámaras en lugares estratégicos del hogar para supervisar a las empleadas, según dijeron desde tres empresas que ofrecen este tipo de servicios en la Provincia. 

Uno de los jardines que usa cámaras es “La casa de Abu”. “El sistema se usa desde siempre, desde que se abrió el jardín hace 2 años. Cuando pensamos en el jardincito hicimos un análisis de la realidad: los padres se despiden en la puerta y después no saben más de sus hijos. Nosotros decidimos darles participación, que pueda ver todas las salas, que sea todo transparente. No sólo es para tranquilidad de los padres, sino para tranquilidad nuestra y de las maestras”, evaluó uno de los propietarios del lugar, Ricardo Azcona. “Todos estos hechos de maltratos en jardines que se ven en los noticieros hacen que este sistema sea bienvenido”, agregó.

En este jardín, donde asiste un centenar de niños de 45 días a 4 años de edad, cada padre recibe un usuario y una clave de acceso para poder acceder a la imagen en vivo de lo que pasa en las 5 salas del edificio, además del patio de juegos. El acceso es durante el horario de funcionamiento del jardín, de lunes a viernes de 7 a 14 y de 16 a 21,30 horas, fuera de ese horario las cámaras se apagan. Para monitorear internamente existe un televisor pantalla gigante en una de las oficinas de la institución. Las cámaras también graban, de manera que los padres no sólo pueden ver en tiempo real lo que sucede sino que también pueden pedir la cinta en un archivo que se conserva hasta por 60 días.

“Esto ha servido para echar luz sobre lo que pasa. Por ejemplo, si un chico se golpea, el papá puede ver que fue por un accidente con un compañerito y no porque le pega un adulto”, dijo Azcona. En el monitoreo, la institución tiene la capacidad de ver qué clave se conecta por día y por cuánto tiempo. “Hay padres que pasan mucho tiempo mirando y otros que no”, aseguró Azcona.

“Otra ventaja de este sistema es que hay chicos que tienen sus abuelos en otras provincias, entonces los padres les dan la clave y los abuelos pueden ver a los nietos las veces que quieran, por Internet”, mencionó el empresario, aclarando que las claves se van cambiando, por seguridad. Complementan el servicio con un acceso mediante tarjetas magnéticas, con lo que controlan completamente la entrada y salida al lugar.

Otro jardincito que usa cámaras es Chiquilandia. Su propietaria, María Eugenia Morales, contó que si bien la institución nació hace 9 años, recién hace 3 meses tomaron la decisión del control por video, por eso contrataron una empresa para poner cámaras en 4 salas y en el salón de usos múltiples. Los padres, para poder ver la emisión, deben contratar la programación con la firma en su computadora, tablet o celular. “Preferimos hacerlo así, porque las claves después las tiene todo el mundo”, evaluó Morales.

“Los papás tienen mucha confianza en el jardín y ahora pueden quedarse más tranquilos. La inversión es grande pero la tranquilidad tanto para los padres como los chicos y los docentes, no tiene precio”, analizó la dueña del lugar al que asisten cien chicos de entre 6 meses y 4 años de edad, cuidados por 10 maestras. En este lugar las cámaras no se apagan nunca, porque usan las grabaciones también para controlar la seguridad en el edificio.

Un ojo en el living

“Hemos hecho varias instalaciones de cámaras en casas. Antes estos equipos eran de uso profesional y pagabas mucho pero ahora por el costo de un televisor LCD se puede instalar el sistema para uso doméstico. Antes era algo sólo para clase alta pero ahora es para clase media”, dijo Ricardo Azcona, quien además del jardincito En lo de Abu, es dueño de la empresa Tecsegur que ofrece estos servicios de vigilancia.

Según él, por 7 mil pesos, una familia común puede poner una cámara en el lugar que guste para vigilar a su empleada o niñera, remotamente, mediante el sistema de clave. De este tipo de instalaciones, se hicieron alrededor de 10 en lo que va del año, una cifra creciente en los últimos dos años, apuntó el empresario. “No sólo se hace para cuidar a los chicos, también en algunos casos es para ver cómo se trata a los adultos mayores”, agregó.

Por su parte, Javier Ruíz desde la empresa Trielec dijo que han hecho instalaciones en domicilios para controlar niñeras y que las consultas van creciendo. “La demanda de cámaras ha crecido desde 2009 un 200% y en eso están incluidos este tipo de casos”, apuntó. “Se puede acceder a la información desde cualquier computadora con Internet o celular tipo smartphone  y si quieren ver las grabaciones también pueden hacerlo con capacidad de almacenado de entre 20 y 60 días”, agregó.

Por su parte, Sergio Nievas de SAN Sistemas, estimó que hicieron este año colocación de cámaras el tres jardines maternales sanjuaninos y que también han realizado ese trabajo en casas particulares, con el fin de controlar niñeras. “En algunos casos colocamos micrófonos para mejorar la seguridad”, apuntó. La empresa hizo la primera colocación en una escuela privada de Chimbas, hace 4 años y desde entonces, los pedidos han ido creciendo año a año. “¿Si sirve? Se comprueban muchas cosas con las imágenes, son de gran utilidad y el costo no es mucho”, aseguró, agregando que un sistema básico cotiza en 7 mil pesos.

Ola de maltratos

Uno de los casos que más impactó en la opinión pública este año es el del jardín maternal Tribilín, ubicado en San Isidro, Buenos Aires, donde los padres denunciaron en marzo maltrato a menores, con, al menos, gritos y amenazas y supuestos golpes, que un padre pudo captar a través de un audio que grabó poniendo un iPod en la mochila de su hijita. En mayo se conoció otro caso en un jardín maternal, llamado Piruetas, de Santa Rosa, La Pampa. Algunos testimonios aseguraron que los niños eran encerrados si se ponían a llorar y que los papás se dieron cuenta porque muchos nenes mostraban cambios de comportamiento en sus hogares, como dificultades para dormir y miedo al agua.

En las casas también se conocieron mediáticamente varios casos este año, como el registrado en Buenos Aires en mayo, cuando los padres de una nena de 3 años llamada Valentina, que pusieron una cámara oculta en su living y descubrieron que la niñera le pegaba y había llegado a pisarla. Una de las más recientes historias es la de un matrimonio de Corrientes que subió a Facebook una filmación de cámara oculta que registraba el maltrato a su hijo Guillermo, de un año y tres meses, en su domicilio. Tras ver las imágenes decidieron radicar dos denuncias contra la niñera: una por maltrato infantil y otra por hurto.


Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar