Un cura, a los tires y aflojes con unos murales de Pérez
Son dos frescos del afamado artista que adornan la parroquia de Villa Krause que se está remodelando. Mientras Mario Pérez dice que le fueron a comunicar desde la Iglesia que los iban a sacar y en el Episcopado manejan que el padre Ariza no los quería en el nuevo proyecto, el sacerdote asegura que nunca se le ocurrió eso y que no se tocarán. Por Miriam Walter.
Las pinturas de la Virgen de Andacollo en medio de los cerros todavía conservan el brillo y el color en los muros de la Iglesia que lleva el nombre de la patrona, en el corazón de Villa Krause. Alrededor de los dos murales hay puro andamio, polvillo y paredes descascaradas en plena obra de remodelación. Y un revuelo, alimentado por las idas y vueltas del párroco del lugar, Alfredo Ariza. Al menos, hay versiones encontradas sobre la conservación, en medio de las modificaciones integrales al edificio, de estos frescos pintados por el afamado artista sanjuanino Mario Pérez cuando era apenas un adolescente.
Ariza, en diálogo con Tiempo de San Juan, aseguró que ni siquiera se le pasó por la cabeza y que los murales están en el proyecto del nuevo templo, pero se mostró reacio a hablar del tema y hasta contestó con evasivas cuando se le preguntó si le gustaba personalmente el trabajo de Pérez en la Iglesia.
“Nadie ha dicho nada de cambiar nada. No hay que darle bolilla a eso, porque los medios hacen crecer expectativas donde no están. Yo no he querido decir nada así que ustedes no digan nada. Yo les digo a los vecinos que se queden tranquilos, (los que hablan) son dos o tres que tienen acceso a medios. Los murales están dentro del proyecto, está todo dentro”, aseguró Ariza.
“Imagínese que esas imágenes están pintadas en la pared, son frescos, no se pueden mover. Alguno preguntó, pero nadie dijo de tocar nada. Empieza a opinar uno y el otro”, aseguró. Incluso no descartó que hubiera “razones políticas” en la bola de nieve que se armó con los murales: “Y… en todas las cosas pasa. Cuando estaban arreglando la plaza acá, mire qué bonita que está, había 10 vecinos que estaban jodiendo con la plaza y otros 100 que decían qué linda, en todo pasa lo mismo, conformar a todos es muy difícil”.
“Y a usted, ¿le gustan o no le gustan los murales?”, preguntó Tiempo de San Juan: “Mire, es una pintura y cada uno tiene una opinión diversa de las obras de arte”, respondió Ariza, sin dar más detalles.
Consultado sobre si el Episcopado le hizo algún comentario al respecto, el cura lo negó rotundamente y agregó: “El Arzobispo nos da la libertad a los párrocos para que reformemos, siempre que hagamos las cosas bien”. Sin embargo, fuentes del Episcopado dijeron que el tema es de preocupación de Monseñor Alfonso Delgado, quien llegó a pedirle al sacerdote que si no tenía interés en dejar los murales, hiciera lo imposible por conservarlos, incluso si hacía falta removiendo la pared y enmarcando el muro con alguna técnica, para poner en valor los frescos en otro sitio. Los sacerdotes tienen autonomía para manejar sus jurisdicciones en este tipo de decisiones, agregaron las fuentes.
Por otro lado, Solar publicó hace unos días una carta al lector en un medio local donde afirmó que “el sacerdote Ariza ha manifestado públicamente, su intención de borrarlos, luego se desdijo pero actualmente fuentes allegadas a él han manifestado que habría conseguido una orden judicial para eliminar dichas pinturas, argumentando que carecen de la firma correspondiente”.
Pérez contó una historia distinta a la del cura. “Yo siempre pinté pero como obra importante, la de Villa Krause es de las primeras. A nadie le gusta que tapen su historia”, dijo casi resignado. “Yo me enteré de que esos murales corrían riesgo de ser destruidos. Han presentado arquitectos remodelaciones internas y me vino a ver un señor maestro mayor de obras de parte de los constructores, de la Iglesia, para avisarme que iba a haber modificaciones e iban a ser sacados, eso llegó al oído de otras personas y empezó un pataleo. Qué sé yo, uno vende su obra y tampoco puedo andar viendo qué pasa con cada una, pero sería una lástima que así fuese”.
El artista siguió contando: “Hace dos meses larguitos que vinieron y en ese interín un colaborador cercano de la Iglesia me dijo que iba a interceder, que iba a informar al Episcopado para que tuvieran en cuenta la valía de esos murales. Y ahí quedó todo. Espero que queden, mucho no puedo hacer yo”.
Pérez valoró su obra diciendo que “estoy en los remates más importantes del mundo de Christie y Shotheby's, mi obra está en la tarima de grandes museos como el Nacional, he exhibido en varios países, los principales críticos del mundo hablan de mí. Uno sabe que la obra está asentada y tiene una cotización que no la voy a decir, pero los eruditos tienen un sentido acabado del tema”. Y agregó “y bueno, uno ama lo de uno, a lo mejor no han medido la valía de esto, lo único que pido es que lo dejen. Yo les dije que no me parecía, pero que no soy el dueño de la iglesia yo sólo tengo un derecho intelectual, yo les pedí que lo estudiaran. Les dije que normalmente en los pueblos son muy cuidadosos y hay todo un turismo cultural en Francia o España en base a lo que dejan sus artistas siglo tras siglo. Si vamos rompiendo así, nunca vamos a apreciar nada”.
Lavada de cara por 200 mil pesos
Según dijo el padre Ariza, la remodelación que están haciendo cuesta unos 200 mil pesos, prevén terminarla en septiembre y se está haciendo con fondos de la comunidad. “Hemos hecho beneficios con locros, también una rifa y le hemos pedido colaboración a la gente. Seguimos pidiendo colaboraciones porque gracias a Dios la gente es generosa. Vamos de a poco avanzando de acuerdo a los recursos”, aseguró.
La reforma consiste en mejorar el hall del frente exterior con piedras y en el interior quieren restaurar el fondo del altar (donde están los murales de Pérez), poniendo en valor un Cristo en la Cruz de 3 metros, y reubicando las tradicionales imágenes del Sagrado Corazón y de la Virgen de Andacollo, además de poner en un lugar destacado una imagen de Juan Pablo II que será nombrado patrono de la Parroquia y que fue hecha en 2011 por un imaginero mendocino.
Además, repararán los diez vitraux que adornan los costados del salón, pondrán 5 aires acondicionado frío-calor y harán un altar mayor fijo de mármol (que reemplazará al antiguo, móvil y de madera).
Las refacciones actuales son parte de un proyecto más grande que incluyó hacer a nuevo el campanil y la construcción de una capilla del Santísimo pegada a la nave central de la iglesia.
El templo, que tiene más de 50 años y se ubica justo enfrente de la plaza central de Rawson, cerró hace unas dos semanas. Las misas se celebran en las salitas de jardín de infantes del colegio parroquial y los bautismos en un salón auxiliar contiguo a la parroquia, según apuntó el sacerdote.
El karma de la obra religiosa de Pérez
“Hacer los murales en Nuestra Señora de Andacollo no fue fácil”, recuerda Mario Pérez sobre los polémicos frescos que hizo por encargue del párroco de Villa Krause, Paquito Martín, cuando el artista estaba terminando el Secundario a fines de los ‘70. Incluso, contó con pena que ha hecho otras obras religiosas que no fueron conservadas como corresponde.
Sobre la obra de Andacollo, dijo: “No fue tan fácil, yo realice innumerables bocetos y no le gustaban al padre Paquito, hasta que pinté unos en cartón y así quedaron los murales, que en realidad son 4, ahora se ven dos nomás. Quedaron dos internos y no sé si están ahí”. Hacerlos le tomó más de un año, dijo. Y apuntó que iba todas las tardes y que a veces se quedaba hasta altas horas de la noche haciendo pinceladas.
El célebre pintor contó que el padre Paquito lo convocó luego de ver sus primeros trabajos religiosos, que había hecho en la Gruta de Fátima. “Eran dos ángeles y estaban pintados en el arco y un día fui y no estaban más, los pintaron arriba”, aseguró. Otra obra suya no corrió mejor suerte: “Después de terminado lo de Villa Krause me llama el padre de Concepción y pinté el retablo de Villa América. Fui la vez pasada y parece que alguien autorizó a una persona que creo que fue una amateur y quedó un mamarracho”. Como si esto fuera poco, Pérez contó que “he pintado un par de cosas para el padre Quiroga Marinero de la Iglesia de Guadalupe, donde estarán esas obras no lo sé, eran portables, estaban en bastidores”.
Pérez dijo con pena que “tengo 52 años y todo eso lo pinté hace 30. He pintado mas de mil obras que están desparramadas por varios países, no puedo tener un control sobre todo”. Y analizó: “Debería haber un control de las cosas valiosas que hay en la Provincia, no sólo en el Museo Franklin Rawson sino también en varias casas o iglesias donde hay muchas reliquias que deberían ser nombradas patrimonio provincial”.
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