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miércoles 6 de mayo de 2026

Posada Paso de los Patos

Cuatro porteños enamorados de Barreal

Hace algunos años vinieron de vacaciones y quedaron tan maravillados con el lugar que decidieron hacer algo para volver y quedarse. Así nació la posada más paqueta de Calingasta. Por Viviana Pastor
Por Redacción Tiempo de San Juan

vivipastor@tiempodesanjuan.com
 
“¿Y si nos venimos y hacemos algo?”. La pregunta fue el disparador para cuatro porteños que de vacaciones por varias provincias, se enamoraron de Barreal y quisieron quedarse para siempre. Ese fue el germen de lo que hoy es la Posada Paso de los Patos, que desde hace un año y medio funciona en el departamento Calingasta.  
Las hermanas Claudia y Cristina Parenti y sus maridos, Aurelio Martín y Alejandro Gowland, todos profesionales y con trabajo en Buenos Aires, tenían ya sus hijos grandes e independientes y todas las ganas. Volvieron a Buenos Aires, pero estaban más que decididos y en apenas 20 días consiguieron un terreno con la ubicación ideal y toda la cordillera como postal de fondo. Un lugar paradisíaco donde en las noches sólo se escucha el sonido del agua por el canal de riego.

“Fue una decisión bastante alocada, porque no estábamos buscando hacer algo así, simplemente se dio. Recuerdo que cuando se lo comentamos a nuestros hijos nos miraban y no entendían nada y cuando llegaron por primera vez a Barreal decían: ‘ahora entendemos’. Ellos están enloquecidos con esto”, contó Claudia.

Primero compraron 2,5 hectáreas, pidieron un crédito y comenzaron la construcción de una posada diseñada por Carlos Gómez Centurión y Suárez, respetando la arquitectura de las tradicionales viviendas sanjuaninas: techos altos de cañizo, galerías, columnas, patios, todo decorado con un estilo muy rústico. “Nos enamoramos de ese diseño y los arquitectos lo llevaron a cabo maravillosamente bien, tiene un estilo muy acogedor”, contó Claudia.
Después fueron comprando terrenos lindantes y ahora suman unas 14 hectáreas que incluye un bosque de álamos por donde se ingresa a la posada y le da un aire aún más encantador.
La posada tiene 11 habitaciones y un restaurante que es atendido por los cuatro propietarios. Por ahora, cada matrimonio está 15 días en Barreal y vuelven a Buenos Aires otros 15 días para estar con los hijos y los nietos. Pero siempre hay dos de ellos cocinando y sirviendo en el comedor. Es que si bien tienen mucha gente de Barreal que los ayuda, Claudia dijo que les gusta cocinar a ellos mismos y servir a los huéspedes.
“Nos encanta cocinar y atender a la gente como se atiende a los amigos que visitan la casa, porque en realidad ese el concepto, no es un hotel, es una casa abierta”, aseguró la propietaria.

El nombre se lo pusieron como homenaje al Libertador General San Martín, ya que es el Paso de los Patos por donde la columna principal del Ejército de los Andes cruzó la cordillera para liberar Chile y después Perú.


Proyecto para artesanos
Fanáticos de las cosas autóctonas y antiguas, los cuatro socios tienen otro proyecto ambicioso: reciclar un rancho de barro de más de 100 años que está dentro de la propiedad para convertirlo en una casa de exposición y venta de las artesanías de la zona. “Sería para que todos los muchos artesanos que tiene Calingasta, que muchos no conocen lo que hacen, puedan vender acá sus artesanías que son maravillosas, desde los telares, hasta los tallados en madera y cerámicas”, contó Claudia.
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