“Tenía mis dudas sobre qué estudiar o de qué trabajar, y en un viaje a Córdoba vi a Ricardo Saluso, un mimo, y de inmediato supe que quería ser uno de ellos”, cuenta Luis Cravero, uno de los últimos mimos de la provincia. Y aunque no es el único, es uno de los más conocidos que tiene San Juan. Comenzó sus estudios en el año 1986 con Oscar Kummel, un gran profesor de teatro sanjuanino.
Luis Cravero, el mimo que rompió el silencio
Tanto en sus comienzos como en la actualidad, el mimo Luis trabaja en cumpleaños de 15, casamientos y actos gubernamentales, pero también cuenta con la experiencia de haber actuado en el teatro San Martín en Buenos Aires.
“No sé si se nace o se hace mimo, creo que va mitad y mitad”, analiza el artista y asegura que en su vida privada no se caracteriza por ser muy callado. Le gusta hablar bastante, eso sí, siempre y cuando le interese el tema.
“Lo mejor de mi trabajo es poder trabajar, hay que agradecer que uno pueda vivir de lo que le gusta” comenta Luis, y agrega que algo que no le gusta es cuando lo quieren hacer hablar de prepo. Cuenta que mientras hacía su performance, varias veces sufrió pellizcos y zancadillas, en intentos por desafiar su silencio.
Hace un par de años Luis dictaba un taller de mimo en la provincia, pero sus alumnos no tuvieron constancia. Algunos optaron por estudiar Arquitectura, Comunicación o Medicina. “Supongo que falta constancia en esta carrera, es muy lindo poder trabajar de esto”, asegura.
¿Cuál es la clave de este arte?“El secreto de todo mimo es la concentración. Todos los mimos y estatuas vivientes se basan en una concentración que se logra con el tiempo. Al principio es algo difícil mantener tanto silencio pero luego con la rutina es más fácil”, analiza.
Familia de artistas
Luis no es el único artista en su familia. Tiene tres hijos y cada uno de ellos está involucrado con alguna rama del arte. Sofía, de 14 años, es amante de las artes plásticas y se encuentra estudiando esta disciplina en el Centro Polivalente de Artes. Darío, de 11 años, es el seguidor y sucesor del mimo Luis, con técnicas de clown (payaso). Y Micaela, de 7 años, practica gimnasia artística.
Griegos y mimos
El mimo, como se lo conoce en la actualidad, viene de los tiempos griegos y romanos. La base de esta práctica era cambiar las pantomimas y el habla sólo por gestos. No solo se trata de darle vida a un personaje cómico, el fin del mimo es mucho más amplio que provocar la risa, depende de cada artista el objetivo de su obra que puede ser provocar llorar o reflexionar al público que lo observa.