ver más

miércoles 6 de mayo de 2026

Detrás del maquillaje

Luis Cravero, el mimo que rompió el silencio

Uno de los artistas de la mímica más conocidos de San Juan cuenta sus inicios, sus estudios y la clave de su técnica donde el silencio es protagonista.
Por Redacción Tiempo de San Juan

“Tenía mis dudas sobre qué estudiar o de qué trabajar, y en un viaje a Córdoba vi a Ricardo Saluso, un mimo, y de inmediato supe que quería ser uno de ellos”, cuenta Luis Cravero, uno de los últimos mimos de la provincia. Y aunque no es el único, es uno de los más conocidos que tiene San Juan. Comenzó sus estudios en el año 1986 con Oscar Kummel, un gran profesor de teatro sanjuanino.

Luego de dos años de intenso estudio, Luis decidió componer un personaje y comenzar a trabajar en eventos y funciones en teatros. El mimo Luis es su personaje, travieso tierno y muy caballero. “Mi personaje es caballero porque la caballerosidad ya se ha perdido y hay que recuperarla”  agrega. “De chiquito no me gustaban  y todavía no me gustan mucho los payasos, sobre todo aquellos que eran violentos o hacen reír desde un golpe, un insulto o una falta de respeto”, se diferencia.

Si bien su personaje tiene carácter y sentimientos propios, se basa mucho en la improvisación. Toma los sonidos de fondo, los gestos del público e interactúa con los muebles y accesorios que tiene a mano. Durante el día Luis pasa horas observando a diferentes personas a su alrededor. Cómo caminan, cómo estornudan, cómo se sientan y todo aquello que pueda integrar a su personaje. “Es un trabajo de tiempo completo”, agrega.

Tanto en sus comienzos como en la actualidad, el mimo Luis trabaja en cumpleaños de 15, casamientos y actos gubernamentales, pero también cuenta con la experiencia de haber actuado en el teatro San Martín en Buenos Aires.

“No sé si se nace o se hace mimo, creo que va mitad y mitad”, analiza el artista y asegura que en su vida privada no se caracteriza por ser muy callado. Le gusta hablar bastante, eso sí, siempre y cuando le interese el tema.

“Lo mejor de mi trabajo es poder trabajar, hay que agradecer que uno pueda vivir de lo que le gusta” comenta Luis, y agrega que algo que no le gusta es cuando lo quieren hacer hablar de prepo. Cuenta que mientras hacía su performance, varias veces sufrió pellizcos y zancadillas, en intentos por desafiar su silencio.

Hace un par de años Luis dictaba un taller de mimo en la provincia, pero sus alumnos no tuvieron constancia. Algunos optaron por estudiar Arquitectura, Comunicación o Medicina. “Supongo que falta constancia en esta carrera, es muy lindo poder trabajar de esto”, asegura.
¿Cuál es la clave de este arte?“El secreto de todo mimo es la concentración. Todos los mimos y estatuas vivientes se basan en una concentración que se logra con el tiempo. Al principio es algo difícil mantener tanto silencio pero luego con la rutina es más fácil”, analiza.

Familia de artistas
Luis no es el único artista en su familia. Tiene tres hijos y cada uno de ellos está involucrado con alguna rama del arte. Sofía, de 14 años, es amante de las artes plásticas y se encuentra estudiando esta disciplina en el Centro Polivalente de Artes. Darío, de 11 años, es el seguidor y sucesor del mimo Luis, con técnicas de clown (payaso). Y Micaela, de 7 años, practica gimnasia artística.

Griegos y mimos
El mimo, como se lo conoce en la actualidad, viene de los tiempos griegos y romanos. La base de esta práctica era cambiar las pantomimas y el habla sólo por gestos. No solo se trata de darle vida a un personaje cómico, el fin del mimo es mucho más amplio que provocar la risa, depende de cada artista el objetivo de su obra que puede ser provocar llorar o reflexionar al público que lo observa.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar

video