Vidrieras rotas, vehículos quemados y apedreados, basura incendia, 20 heridos y 11 detenidos, entre policías y ciudadanos de a pie, fueron algunos de los resultados de una jornada violenta y agresiva. Los jubilados fueron los primeros que, al no poder cobrar sus haberes, comenzaron a manifestarse a primeras horas de la mañana. Cerca de las 10, se sumaba una columna de municipales que avanzaba, con cánticos y bombos, hacia la plaza 25 de Mayo. Reclamaban por la falta de pago de sus salarios y el recorte que había anunciado el entonces gobernador Jorge Escobar a causa de la emergencia económica y financiera.
Toquen lo que quieran, menos el bolsillo
A medida que avanzaban hacia la Plaza 25 de Mayo, se iba sumando más gente que, a su paso, desparramaban y quemaban la basura que encontraban en la orilla de las calles, ante la mirada atónita de la gente. Entonces, una vez que llegaron a la Plaza 25 de Mayo, a eso de las 11, varios de los trabajadores que formaban las filas de los caminantes, se cruzaron al antiguo edificio del Ministerio de Desarrollo Humano, que estaba ubicado frente a la Catedral sobre calle Rivadavia. Al llegar a él, rompieron vidrios. A medida que avanzaban dentro del edificio, las primeras oficinas eran incendiadas, junto a los insumos que en ellas se encontraban, como una fotocopiadora y el archivo de legajos de los empleados de ese Ministerio.
Varios policías intentaron, infructuosamente, contener la situación. Cuando decidieron dar disparos al aire como una forma de alertar a los manifestantes, éstos se enfurecieron. Desde la Plaza, los huelguistas que allí se habían quedado comenzaron a apedrear a los policías. Tanto las piedras como las balas de goma no siempre llegaban a su objetivo, desviándose en contra de algún manifestante, o vidrieras de algunos comercios, o ventanillas de autos que estaban estacionados cerca del lugar, incluso de algunos observadores.
De inmediato llegaron algunos refuerzos especiales de la Policía equipados con cascos, chalecos antibalas, gases lacrimógenos y más armas con cartuchos de goma. La Policía paró la “chancha” sobre calle Rivadavia, entre la Casa España y el Banco Francés. Bajaron, corrieron hacia el ex Ministerio y ubicándose a unos cincuenta metros del edificio, comenzaron a disparar. Luego de unos diez minutos de tiros, sucedió algo insólito: se quedaron sin municiones. Los manifestantes se encarnizaron aún más. Enfrentaron con piedras a la policía y sin que estos pudieran hacer nada más que mirar, incendiaron la movilidad en la que habían venido: la mítica “chancha”.
En medio del caos, aparecieron en la escena dos camiones de Bomberos, pero dado el grado de violencia que crecía con los minutos, siguieron de largo sin derramar ni una sola gota de agua. Más aún, algunas piedras llegaron a impactar en los parabrisas de las dotaciones haciéndolos polvo. A todo esto, los policías tuvieron que correr hacia la Plaza y agruparse en el centro de ella. Mientras tanto, algunos de los manifestantes empezaron a dirigirse hacia la peatonal rompiendo vidrieras y quemando más basura. El objetivo era llegar al edificio 9 de Julio.
A eso de las 3 de la tarde, al menos en apariencia, la calma llegaba justo en momentos de la sagrada siesta sanjuanina.
La emergencia como motivación
La Ley Nro. 6606 de emergencia económica y financiera, fue sancionada durante el gobierno de Jorge Escobar. La norma disponía la reducción de salarios y la creación de los CREFI (Certificado de Crédito Fiscal), además del congelamiento de cargos en la administración pública, el recorte de hasta un 30 % de los sueldos de los estatales y consolidación de las deudas del Estado. Estos hechos fueron atizando la explosión social violenta.
1995, efecto dominó
4 de enero: el Gobernador Escobar anuncia la disminución de los sueldos de los trabajadores del sector público.
24 de enero: el Gobernador anuncia una batería de medidas sobre las que se apoyaría para comenzar con la reforma del estado., entre ellas, la reducción de salarios y la transferencia de la Caja de Jubilaciones a la Nación.
26 de enero: ATE y UDAP programan un calendario de medidas de fuerza en contra del ajuste salarial, cuya reducción estaba entre el 8 y el 13% en algunas categorías, y hasta el 35% para otras.
2 de febrero: Escobar declara el estado de emergencia económica y financiera.
10 de febrero: La Cámara de Diputados veta el proyecto de ley de necesidad y urgencia.
11 de febrero: el Gobernador asegura que no serán restituidos los recortes del salario de la administración pública.
23 de febrero: el gobierno estudio la emisión de bonos provinciales.
25 de marzo: Héctor Sánchez anuncia que no aceptaría el pago con estos títulos.
07 de abril: ATE dispone un paro y una movilización en reclamo de los haberes adeudados y en rechazo al pago con bonos.
18 de abril: El Sindicato Municipal inicia una huelga de hambre en la Plaza 25 de Mayo.
02 de mayo: Delegados de ATE cumplen una huelga de hambre. Eloy Camus es agredido e internado y culpa al gobierno provincial.
03 de mayo: Se confeccionan los bonos que complementarían el pago de haberes de los estatales.
30 de junio: Legisladores aprueban la ley de emergencia y necesidad sin reducción de salarios.
25 de julio: Los docentes no reinician las clases. Y toman el Ministerio de Educación. Horas antes, los jubilados también iniciaban una manifestación.
Detenidos y víctimas, con nombre y apellido
Fueron once los detenidos. En cuanto a la policía, seis heridos y tres vehículos dañados. La batalla, pensada de manera progresiva, duró más de dos horas. Aún así, la policía detenía a once manifestantes. Todos ellos eran sindicalistas: Anselmo González, Alfredo Guevara, Alberto Rivas, Jorge López, José Valdivia, Pablo Pérez, y otras seis personas de las cuales sólo se conocieron sus apellidos: Castro, Andino, Eschidejer, González y Leiva.
En cuanto a las víctimas, más de veinte personas fueron asistidas debido a las heridas que presentaban producidas durante la manifestación. Seis agentes de la policía, y al menos quince civiles (entre manifestantes periodistas y transeúntes) padecieron desde un traumatismo de cráneo hasta cortes profundos en el cuero cabelludo. Más aún, el dirigente sindical de ATE,
Anselmo González, fue uno de los que peor salió. Estuvo, incluso, en terapia intensiva con un diagnóstico que se mantuvo reservado durante un tiempo. Pero eso no era todo. También pesaba sobre él una orden de captura. Según Héctor Sánchez, González había sido golpeado por un grupo de policías a metros de la sede de ATE (Rivadavia antes de Aberastain).
También fue herido el sindicalista judicial Pedro Lloveras, el secretario gremial de ATE Eloy Camus, el concejal Epifanio Romero y un joven afiliado al mismo gremio llamado César Ontiveros.