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miércoles 6 de mayo de 2026

Marketing y comunicación

¿Y Jorge? ¿Y Lanata?

El orgulloso fundador del Página 12, retorcido por dentro avanza por conveniencia aliado al GRAN DIARIO ARGENTINO, ese gran diario al que tanto criticó aunque ahora le resulte un beneficio por la suma que buscó. Por Daniel Soler.
Por Redacción Tiempo de San Juan
No puedo ver a Lanata sin sentirme contrariado.
Fueron tantos años de idolatrarlo, de aprender, de empezar por él para recién juzgar al mundo. A la distancia me doy cuenta que en realidad, también necesite para juzgar al mundo a Dal Massetto, a Soriano a Galeano. Me doy cuenta que no era sólo Lanata, necesite escuchar la Rock and Pop traída en cassette desde Bs As, un Pergolini joven y un espíritu indomable que se hizo imagen Caiga quien Caiga. Un Lalo Mir y hasta un Dolina inventando la forma de decir, y de decirlo

imborrablemente, hasta un Tato Bores "iconificado" en otras generaciones y resurgiendo en nuevos textos que los chicos Borenztein podían reformular con identidad.

Yo, ellos y mis amigos, y una gran cantidad de jóvenes coincidíamos en una forma de decir, sentir, ver y proyectar el oficio, este de pensar una profesión, una nota, un medio, una verdad, y hasta un país. Me doy cuenta ahora,... éramos el contexto justo para que existieran esos  nuevos y sobresalientes personajes.

Jorge Lanata fue uno de ellos. El tipo que pudo saltar de entre nosotros, de mozo de bar a cabeza de diario exitoso con 26 años y desde allí a multipremiadas sesiones de fotos, a fuerza de capacidad propia, de equipos y de la oportunidad histórica de cambiar paradigmas. También fue Jorge, el periodista emprendedor que hecho marca, fue facilitando negocios que lo llevaban a desarmar y armar emprendimientos, nuevos socios y nuevas ventas, y algunas consecuencias en la calle sin pagar, que exageradas o no, diferían de ese referente y sus atributos que uno elegía para juzgar la vida.

Una vez que se hizo centro "él" se hizo empresa y personaje, y se olvidó del overol para vestirse de pose. Desde esa actuación soberbia, creyó, que el día que se le antojara podía refundar el periodismo gráfico y el de la televisión como lo hizo antes, y que todos los argentinos estaríamos esperando ese momento, otra vez, para agradecerle,...pero no.

Perdió timming, crecimos sus lectores, cambiaron los gobiernos y sus iniciativas, sus alumnos se hicieron competidores, la nueva ley de medios por la que el peleó se hizo realidad, crecieron las redes sociales y sus infinitas opiniones, el nuevo paradigma fue 6,7,8, y los archivos hicieron desastres avivándonos de las hipocresías que antes sólo él se acordaba, por todo esto, apareció una actitud militante, joven, comprometida y mediática imponiendo exigencias más altas para construir el relato para cualquier periodista de turno.

Jorge ahora se enoja y no alcanza para tapar "La Voz" del domingo, entonces empezó a exagerar, quiere imponer su relato agrandando el show corporativo, actúa los off, trabaja en las promo, y como la gran audiencia porteña ya no lo elige tanto y descree de sus golpes de efecto, empezó a viajar al interior para llevarles deformadas realidades de las provincias que amplifica por pantalla nacional.

El orgulloso fundador del Página 12, retorcido por dentro avanza por conveniencia aliado al GRAN DIARIO ARGENTINO, ese gran diario al que tanto criticó aunque ahora le resulte un beneficio por la suma que buscó.

A una gran generación nos enseño que el periodismo es una profesión vulnerable, que no hay ni debe haber semidioses haciendo a diario sagradas escrituras, que la libertad de prensa existe, pero que antes existe la libertad de empresa y que el espíritu crítico de quien hace de quien mira y de quien lee hace la diferencia, que es un verso lo de objetividad y que esa mirada subjetiva de gente común, de la calle de las historias en las esquinas debe estar en el periodista, en las preguntas, pero más en las repreguntas, en la fuente, pero en todas las fuentes, en el espíritu de querer saber siempre un poco más para poder contarlo.
No es serio el periodismo que intencionalmente decide parcializar lo que se le dio, y la información con la que cuenta para contar lo que le conviene.
Eso no es periodismo, es show y travestismo intelectual.
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