Por Susana Roldán
La reina que nadie conoció
Sencilla, familiera, autocrítica y decidida a convertirse en periodista. Así es Ana Paula Zabala, la Reina Nacional del Sol 2011, quien a pocos días de terminar su reinado asegura que el mejor consejo que les puede dar a las candidatas a sucederla es que “no compitan entre sí, sino con ellas mismas, para crecer como personas”.
Con la misma ternura, Ana Paula cuenta en tono íntimo que “lo que más extrañaba, cada vez que tenía que viajar fuera de la provincia, era la comida de mi mamá”. Confiesa que muere por el pastel de papas y la tortilla de papas que hace Mónica. “Es que soy muy mañosa para la comida y nadie me entiende como mi mamá. Ella es la encargada de sacarme la cebolla de las comidas, porque sabe que no me gusta”, dice risueña.
Aunque muchos no lo saben, hay un apodo que acompañó a Ana Paula durante la secundaria y que todavía fue con ella hasta la universidad: “Fulmi”. Así la llamaban sus compañeros del Colegio Central Universitario, por sus “curvas fulminantes”, cuando su vida se repartía entre la escuela y el patinaje artístico y ni siquiera pensaba en convertirse en Reina Nacional del Sol. “Algunas personas querían que me presentara antes, pero a mí me parecía que era muy chica. Incluso Aníbal Fuentes, el anterior intendente de Santa Lucía, me propuso que me presentara una vez que fui a hacerle una entrevista para un trabajo de la facultad”, cuenta sobre quien ahora es su suegro. Cuando finalmente se decidió, tuvo que entender que iba a tener que restarle tiempo a los estudios, a los amigos y a la familia para cumplir con sus obligaciones “reales”, pero también a eso aprendió a sacarle el lado positivo. “Tengo muchos amigos, de muchos ámbitos distintos –dice- y la verdad es que me he perdido unas cuantas juntadas, pero ellos me esperan: saben que voy a volver”.
Familiera y compinche de sus hermanos (tiene 3, dos varones y una mujer), asegura que lo mejor que le queda del reinado es la gente que conoció. “La gente es increíble. Te quiere sinceramente, te lo demuestra. Y de ver otras realidades, aprendes a valorar lo que tenés. Por ejemplo, la salud. Cuando fuimos al Hospital de Niños, ver a los chicos que aún enfermos no pierden el ánimo y te dan su cariño, te hace valorar la vida de otra manera. Ahí te das cuenta que no hay que darle tanta importancia a cosas que no la tienen en realidad y aprender a poner el valor en otras cosas, como la familia, la buena salud, el cariño de los amigos. Y al mismo tiempo, entendés que ser Reina del Sol no es algo superficial, sino que también puede tener un costado humano y de llegada hacia las otras personas”, reflexiona.
De los lugares que conoció, rescata uno en particular. “En todas partes nos recibieron muy bien. Pero hubo un lugar, Formosa, que me impactó. Fue durante la Fiesta del Pomelo, una fiesta lindísima. Y el lugar era increíble. Otra ciudad donde nos recibieron con mucha calidez fue en La Serena. Hasta la propia hija del alcalde, que se encargó personalmente de llevarnos a pasear y a conocer”, relata Ana Paula. Durante sus viajes, estuvo acompañada por Cecilia Yañez, la Virreina Nacional del Sol, de quien hoy se reconoce amiga. “Al principio no estaba muy claro lo que quería cada una, pero con el tiempo se fue demostrando que cada una tiene su camino y lo que a cada una le tocaba hacer. Construimos una buena relación, pasamos mucho tiempo juntas y nos divertimos mucho y eso es bueno”, afirma.
De novia con el empresario de medios Diego Fuentes, a quien conoció durante el reinado, Ana Paula sostiene que ahora, más que nunca, está segura de que quiere ser periodista. “El año pasado empecé a trabajar en televisión y la verdad que me gustó. Y aunque este año todavía no tengo nada, de algo estoy segura: quiero empezar a trabajar en los medios de comunicación. Me gustaría empezar a aprender en la práctica, ahora que en la facultad estoy más avanzada”, dice la Reina.
Por ahora, mientras va aprendiendo en la oficina de Prensa del Ministerio de Turismo, acompaña a las candidatas a Reina Nacional del Sol en algunas de sus actividades. “No tengo una candidata predilecta, creo que hay varias chicas con condiciones. Algunas me agregaron a su Facebook y las voy conociendo de a poco. Me preguntan por la convivencia y las experiencias que tuve. Yo les digo que se saquen de la cabeza que esto es una competencia de una contra otra, sino una competencia con uno mismo y una experiencia de crecimiento personal. Si lo ven de ese modo, como una oportunidad para dar lo mejor de sí, cada una será ganadora”.
Cuando termine su reinado, habrá cumplido una etapa, pero estará lista para empezar otra. “Así lo vivo yo –sintetiza- que cuando recién me presenté tenía mucho miedo de perder, porque soy muy exigente conmigo, hasta que entendí que si yo conseguía aprender cosas nuevas que me hicieran mejor, ya ganaba, en otro sentido, aunque no llegara a ser reina”.
“Conocí a una chica enferma de cáncer cuyo sueño era conocerme a mí. Fue muy fuerte: que alguien que tiene el valor de pelear por su vida me tenga como uno de sus sueños. Me quedé sin palabras”.
“Este año quiero empezar a trabajar en los medios. La facultad es importante, pero también es bueno empezar a tener experiencia, si quiero llegar a ser periodista. Y cuanto más pronto empiece, mejor, ahora que ya estoy encaminada en mis estudios”.
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