Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com
“Es muy fuerte tener un mellizo que no conocés andando por ahí”
Es la nieta recuperada Nº 96 y es hija del sanjuanino desparecido Tulio Valenzuela. En cautiverio, su mamá tuvo mellizos, pero su hermano aún no aparece y Sabrina está focalizada en su búsqueda. Contó lo difícil que fue el proceso de recuperar su identidad. Por Viviana Pastor.
¿Cómo serán sus ojos, su nariz, sus gestos? ¿Cómo vivirá el melli? Son preguntas que sin duda se hizo Sabrina, como también habrá imaginado cuando finalmente lo encuentre y lo tenga enfrente. “Me imagino muchas cosas, pero más allá de todo lo importante es el acto de encontrarlo, que haya tenido la fortuna de estar bien, que sea una persona íntegra, que no haya pasado situaciones feas en estos años. Y si, imagino la posibilidad de conocerlo bien, de charlar y hacer las cosas que uno hace con un hermano. Los dos ya somos adultos y cada uno tiene su vida, pero ojalá que podamos vernos y reírnos juntos. Se trata de una reconstrucción de la identidad, muchos te la pintan como que te aliviás, que es lo mejor, pero a veces no te aliviás. Es algo que lleva mucho tiempo, de a poco se van acomodando las cosas, van tomado su lugar, pero es un proceso que puede ser un sube y baja. Y en el fondo está el saber que tus viejos no te abandonaron, que fueron personas grandiosas, comprometidas con lo que ellos creían que valía la pena para cambiar el mundo”, contó Sabri con un tono muy tranquilo y reflexivo.
Pero además del descubrimiento de sus orígenes, para Sabrina fue importante encontrarse con compañeros que tenían historias similares, gente con la que tenía una empatía casi natural, con ellos milita en Hijos Rosario e Hijos Paraná. Los grupos tienen equipos de abogados y asesores de Abuelas con los que una vez por mes se reúnen para seguir generando pruebas en la causa abierta que tiene la desaparición del mellizo, producen acciones jurídicas y de comunicación. “¡Si supiera el melli cuánta gente lo está buscando!. El otro día veía a mis compañeros de Hijos y a las Abuelas, todos sentados en una mesa enorme, tirando ideas todos por él. ¡Guau! un equipo trabajando para encontrarlo. Está bueno esto de los vínculos que se generan”, contó Sabrina.
¿Qué pruebas hay de que el mellizo existe y está con vida? Es que en algún momento, sobre todo antes del juicio contra los culpables de la sustracción de los bebés en Paraná, algunos médicos sátrapas habían declarado que el niño había muerto. Pero las enfermeras fueron las que declararon con lujo de detalles el parto de Raquel Negro y la supervivencia del mellizo varón.
Tulio y Raquel estuvieron detenidos ilegalmente en el campo de concentración conocido como la Quinta de Funes, desde allí trasladaron a Raquel al Hospital Militar de Paraná para que pariera.
“Ella tuvo mellizos entre el 3 y 4 de marzo del ‘78 en el Hospital Militar de Paraná, como nacimos con algunos problemas nos derivaron al instituto privado que tenía sala de neonatología. Allí nos ingresan como Soledad López y NN López, sin padres, ni tutores ni nada. Nos dan el alta el 27 de marzo del ’78. En el juicio a los responsables de la desaparición de mis padres, las enfermeras del hospital reconstruyeron cada momento, cuando nacemos, dónde nos llevan, todo. Pero en el proceso se tuvo que hacer un careo entre los médicos y las enfermeras y los médicos terminaron reconociendo la historia, el nacimiento de mellizos, una nena y un varón. Fijate cómo se diferencia esto de cuando empezamos el juicio, fuimos atravesando todo el proceso y pudimos comprobar que el bebe salió vivo, dejando de lado rumor de que el mellizo había nacido muerto. Creo que lo más valioso fue eso, las condenas no fueron de lo mejor, pero sí saber que el melli fue dado de alta con vida”, contó Sabrina.
Según los testimonios, Sabrina fue abandonada en un convento de Rosario, que era el Hogar de Huérfano, pero no se sabe dónde dejaron al varón. Según algunos testimonios, María, apodo de Raquel Negro, fue asesinada en cautiverio.
Hace algunas semanas, la TV Pública presentó los cortos: "Nietos, historias con Identidad". En uno de ellos, la protagonista es Sabrina. En poco más de 3 minutos, cuenta la historia de la desaparición de sus padres con el testimonio de su hija. Sabrina tenía claro que debía quedar un mensaje evidente: el mellizo está con vida y hay que encontrarlo.
La propia identidad
Sabrina supo desde chica que era adoptada. Sus padres adoptivos le contaron cómo había llegado a la casa y Sabrina nunca sintió que le ocultaran algo, como sí sucedió en otros casos de hijos recuperados a los que les mintieron sobre su origen. Pero cuando estaba estudiando Comunicación Social en la facultad de Rosario, empezó a vincularse con compañeros de Hijos y le surgió la duda de que tal vez, por la fecha de su nacimiento y siendo adoptada, ella podría ser hija de desaparecidos.
Un día le preguntó a un compañero si pensaba que podía ser hija de desaparecidos, y éste la alentó a que iniciara el proceso para descubrirlo. Se comunicó con Abuelas de Plazas de Mayo y en esa época viajó a Ramallo (provincia de Buenos Aires) donde siguen viviendo sus padres adoptivos. Justo les había llegado una citación de la Justicia Federal para que se presentaran por la Causa Trimarco. Juan Carlos Trimarco, ex comandante del II Cuerpo del Ejército durante la última dictadura militar, era el principal responsable de los desaparecidos por el accionar represivo en la provincia, “un genocida”. Trimarco era uno de los acusados en el juicio por delitos de Lesa Humanidad, pero había sido excluido en 2010 de la Causa Hospital Militar por supuesta incapacidad mental. Murió en septiembre pasado.
“No sabíamos de qué era esa causa. Mi papá me dijo que le parecía que era por una vez que habían chocado en Paraná y yo le dije que no, que eso era por un delito federal como tráfico de drogas o secuestro de personas. Ahí le pregunté si mi adopción era legal y le dije ‘mirá que si hay algo raro van presos y si me están mintiendo no les habló más’. Mi papá me dijo que me quedara tranquila que la adopción fue legal”, dijo.
Por teléfono, Sabrina dijo al juzgado que si la citación era por su adopción, que ella tenía dudas y quería hacerse el estudio de ADN. Fue a Paraná con su hermano y se enteró que podía ser la hija de Raquel y Tulio. Se hizo el ADN y tuvo que esperar 20 días para conocer los resultados: un 99,9 % positivo, compatible con el de los padres desaparecidos.
“Esos días previos fueron algo caótico, estaba bajo secreto de sumario así que no podía decir nada. Me puse a leer y estudiar, me enteré que tenía un hermano que me buscaba hacía años. Cuando conocí los resultados, fuimos con mi hermano Sebastián juntos a Paraná y allí conocí a mi tío Jorge Negro, a mis primas y en noviembre de 2009 nos fuimos a San Juan. Fue muy conmovedor encontrarme con toda esa familia, saber que me buscaron siempre, que mis primos sabían todo, que tenía una familia muy comprometida con Tulio, eso te sostiene. Y aunque fuimos criados en distintos lugares, te reconocés en la familia, es como si hubiéramos estado juntos siempre, no hay tiempo ni distancias. Fue vernos y querernos; y tener muchas cosas en común, se generó un afecto instantáneo”, contó Sabrina.
Y agregó como un axioma: “No es sencillo el tema de la identidad; no es lo mismo afrontarlo, abrirse a esa posibilidad, que cuando los chicos, en otra instancia, no lo hacen por decisión propia, ahí es más difícil. En el proceso hay mucho miedo, dolor de la familia, los padres de crianza y los adoptivos. Son dos mundos que chocan. Pienso en cómo me sentiré con mi hermano, si fue apropiado o no. También tuve mucho miedo que metan presos a mis padres adoptivos. El proceso es muy personal, muy subterráneo, muy profundo. Por más que la sociedad diga lo que corresponde es esto, para el chico que recupera su identidad significa muchos duelos todos juntos, saber que a sus padres los asesinaron, los desaparecieron, el dolor de haberle mentido los que lo criaron, uno no puede opinar livianamente; son duelos individuales que llevan su tiempo. La identidad no es sólo el apellido, la identidad uno la va eligiendo y se va moviendo todo el tiempo. Ya tenemos 34 años con el melli, hay mucha identidad que la fuimos eligiendo y hay que respetar eso. Cuando me encuentre con mi melli tendré que aceptar que tal vez él quiera cosas y esté atravesado con otras cosas que yo no, pero está ese amor por sobre todo el resentimiento. Es muy complicado, no se puede resolver de una sola manera, cada uno lo va encontrando. Mi familia biológica me tuvo mucha paciencia, ¿pero qué hubiera pasado si me hubieran querido meter cosas nuevas de golpe?”.
Aunque fue entrevistada miles de veces para contar su historia, y hasta hay un libro escrito con su caso (Reencuentros, de Alfredo Hoffman), en esta charla con Tiempo de San Juan, por primera vez salta su relación especial con San Juan. “Soy fanática de la montaña, estuve de vacaciones en el Valle de la Luna con una amiga y nos quedamos unos días de más porque no conseguía pasajes. San Juan me encanta, es hermoso, creo que lo siento genéticamente, es algo uno lo trae”, confesó.
Dijo que su vida “no cambió tanto y cambió un montón”. Hoy su familia adoptiva tiene muy buena relación con su familia biológica. Sabrina milita en la agrupación Hijos de Rosario y tiene un novio en Buenos Aires; y aunque le pesa esa distancia, no quiere alejarse mucho de Paraná, para seguir de cerca cualquier dato nuevo sobre el paradero de su mellizo.
“Fue un proceso, la historia, que es fuerte, cuesta. Ahora está todo rebien, ahora comprendo con más profundidad”, dijo Sabrina a través del teléfono.
La canción de Sabri para el melli
“Melli donde estés
te voy a querer.
Melli donde estés
vos ya lo sabés.
Tu mamá Raquel
es mi mamá Raquel”.
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