Hace poquitos días, en medio del calor sanjuanino, Gustavo Trigo, un reconocido experto en ferrocarriles de San Juan, estaba disfrutando de una tarde de mates en la entrada de 25 de Mayo cuando los "planetas se alinearon" para permitirle un encuentro que hoy es poco frecuente: el paso de un tren de carga. La formación, que había partido desde Albardón con destino a Cañada Honda transportando 22 vagones -21 de ellos cargados con piedra caliza, se vio obligada a detenerse debido a un desperfecto mecánico, quizá falló la presión del aire en los frenos. Ante esta pausa inesperada, Trigo se acercó al maquinista mendocino para ofrecerle un gesto de hospitalidad sanjuanina, entregándole las últimas dos semitas que le quedaban en su equipo de mate.
Un puñado de semitas y el eco de los rieles: el encuentro que revivió la época dorada del tren en San Juan
Gustavo Trigo, experto sanjuanino en ferrocarriles, protagonizó un gesto cargado de nostalgia al asistir a un maquinista en pleno campo, abriendo paso a un relato sobre el esplendor y la decadencia del transporte ferroviario en la provincia.
Este encuentro fortuito permitió reflexionar sobre el estado actual de los trenes en la provincia y recordar un poco de historia. Trigo cuenta que ver una formación circulando se ha vuelto una tarea difícil debido a la falta de horarios fijos y a diversos conflictos comerciales que han mermado la carga de minerales. Al respecto, el experto explicó con detalle la situación: "desde hace ya un tiempo los trenes no son tan fáciles de ver y no circulan tan seguido como antes. Ese es el tema. Así que nada, dije, es de día, lo puedo filmar bien, puedo sacar fotos y voy a tratar de perseguirlo lo que más pueda".
La escasez de trenes en la actualidad contrasta fuertemente con lo que Trigo define como la "época de oro" del ferrocarril en la región, un periodo que se extendió entre 1950 y 1980. En aquellos años, el tren era el motor indiscutido de la economía argentina, transportando la mayor parte de las cargas del país hacia los puertos y centros de consumo. Trigo recuerda con precisión aquel esplendor logístico: "Yo creo que la época dorada del tránsito ferroviario fue desde 1950 aproximadamente, hasta fines de la década del ochenta. ¿Por qué? Porque generalmente todo se movía en tren o la mayor cantidad de cargas del país se movía en tren. Esto porque las rutas tal vez no estaban en las condiciones en las que están ahora, no es que ahora estén muy buenas, pero sí se puede decir que están mejores que antes. El medio de transporte por excelencia era el ferrocarril, entonces siempre se pensaba en movimiento a través de trenes".
En San Juan, el tránsito era particularmente intenso debido a la industria vitivinícola, ya que antes de la ley de envasado en origen, el vino se transportaba a granel en vagones hacia distintos puntos del país, según el análisis del especialista. Las estaciones de Albardón, Resero, Caucete y San Martín eran puntos neurálgicos donde se cargaban productos de bodegas emblemáticas como Cinzano, Maravilla y Cavic. Sobre este flujo constante, Trigo relató: "Si pensamos en la época en la que se mandaba vino en tren, justamente para que sea fraccionado en otros lugares, en la época de la vendimia se juntaban los vagones que eran cargados con vino en Resero, en Albardón, que en esa época era de Montilla, los vagones que eran cargados en San Martín o en Caucete. Entonces, todos esos vagones con vino se juntaban en Cañada Honda con los que eran cargados en todo lo que era la ciudad de San Juan y alrededores, los de Cinzano, los de la bodega Maravilla, los de Cavic, bueno, un sinfín de bodegas. Así, el movimiento era bastante importante, sumado a que en Albardón ya se cargaba piedra caliza".
A este inmenso tráfico del Ferrocarril San Martín se le sumaba la actividad del Ferrocarril Belgrano, que traía desde Jáchal no solo piedra caliza, sino también productos agrícolas como papa y zanahoria. Todo este entramado de rieles confluía en Cañada Honda, convirtiéndola en un nodo vital para la salida de la producción local hacia provincias como Córdoba o Buenos Aires, sostuvo. Hoy, aunque el panorama es diferente y los trenes ya no pasan con la regularidad de antaño, gestos como el de Trigo y sus semitas mantienen viva la memoria de una provincia que alguna vez latió al ritmo de las locomotoras.