ver más

domingo 22 de marzo de 2026

Columna

Terremotos sin aviso: la prevención como único escudo

En una provincia marcada por la historia y la fuerza de los movimientos telúricos, como San Juan, el reciente sismo de 5,3° reavivó la memoria colectiva de una tierra acostumbrada a temblar.

Por Cecilia Corradetti

El 1 de mayo, cuando el reloj marcaba las 13:04, la tierra volvió a hablar, ahora con epicentro en la provincia de La Rioja. Un sismo de magnitud 5.5 sacudió el norte de la provincia, muy cerca de Campanas, Villa Pituil y Famatina. Aunque no dejó víctimas ni grandes destrozos, el movimiento sísmico se sintió levemente en San Juan y con fuerza en provincias vecinas como Catamarca, Córdoba Tucumán, donde muchas personas interrumpieron sus actividades al percibir el temblor. El evento activó nuevamente una pregunta que nunca pierde vigencia: ¿se pueden predecir los terremotos?

La respuesta llega con la solidez de una certeza científica: no, los sismos no se pueden anticipar. Así lo reafirma la doctora en Geología Irene Pérez, integrante del departamento de Investigaciones Sismológicas del INPRES, con sede en San Juan. “Nunca sabemos cuándo van a suceder. Lo que hacemos es monitoreo continuo”, explica, en diálogo con Tiempo de San Juan.

Irene Pérez.jpeg

la doctora en Geología Irene Pérez

"Vivimos en una provincia marcada por la historia y la fuerza de los movimientos telúricos, por lo tanto el reciente sismo ocurrido en la Rioja reavivó la memoria colectiva de una tierra acostumbrada a temblar. En San Juan apenas se percibió, pero los habitantes siempre tienen presente lo varias veces ocurrido", indicó la especialista.

Gracias a ese monitoreo permanente, el INPRES pudo registrar en tiempo real el evento ocurrido en La Rioja, con una profundidad de foco de apenas 7 kilómetros, lo que explica que se haya sentido con tanta fuerza en una zona de construcciones muchas veces precarias o no sismorresistentes. En algunos puntos, la intensidad alcanzó niveles V y VI en la escala de Mercalli Modificada, lo que implica generación de grietas o daños leves, especialmente en viviendas de adobe.

Solo un día después, el 2 de mayo, un nuevo sismo —esta vez de magnitud 7.5— sacudió el sur de Chile. En ese caso, el epicentro se ubicó en la interacción de las placas Scotia y Antártica, muy lejos de La Rioja, pero tan potente que alcanzó a sentirse en ciudades como Ushuaia, Tolhuin y Río Grande. En Chile incluso se emitió una alerta de tsunami que luego fue desestimada.

“Son dos eventos totalmente diferentes”, aclara Pérez. Mientras el primero se originó dentro de la placa Sudamericana, el segundo fue producto de una conjunción de placas oceánicas, con un mecanismo de ruptura diferente. Ambos sismos, aunque cercanos en el calendario, no están conectados entre sí.

¿Qué hacer frente a lo impredecible?

Pero, ¿qué hacer frente a lo impredecible? La respuesta, sostiene la geóloga, está en la prevención y la preparación. “Tener un plan familiar, saber cómo actuar en casa, en la escuela, en el trabajo, y sobre todo, identificar si el lugar donde uno está es sismo resistente o no, puede marcar la diferencia”, explica.

El INPRES ofrece recomendaciones claras para actuar antes, durante y después de un sismo: desde mantener la calma y buscar refugio bajo estructuras firmes, hasta evitar reenviar mensajes alarmistas sin sustento. “Todo lo que circula como advertencia de un sismo que va a suceder a tal hora en tal lugar, es falso. No hay fundamentos científicos para eso”, advierte Pérez.

San Juan, por su ubicación y ambiente sismotectónico , es una de las zonas más sísmicas del país. No solo ha sido epicentro de terremotos históricos como el de 1944, que cambió para siempre la fisonomía urbana de la ciudad sanjuanina sino que también es hoy un punto estratégico para la investigación y monitoreo sísmico. La red de estaciones del INPRES —con sede justamente en San Juan— permite detectar en tiempo real movimientos en todo el territorio nacional.

La cultura sísmica está arraigada en los sanjuaninos: desde chicos aprenden cómo actuar ante un sismo, participan en simulacros y reconocen la importancia de la construcción antisísmica. Esa conciencia colectiva, forjada a base de experiencias, se convierte en un ejemplo para el resto del país cada vez que la tierra vuelve a moverse.

Aquel terremoto que fue un antes y un después para San Juan

Con 80 años de historia sísmica en sus hombros, la provincia de San Juan sigue siendo el epicentro de los aprendizajes. El devastador terremoto de 1944, que dejó miles de muertos y viviendas destruidas, marcó un antes y un después. En 1977, otro temblor de mayor magnitud golpeó la región, pero con consecuencias mucho menores, gracias a nuevas normativas de construcción.

“Ahí está la clave”, insiste la especialista. “Ya que no podemos anticiparnos, lo único que tenemos es la conducta. Los riesgos se reducen si estamos preparados”, dijo.

La ciencia sigue su camino, aún sin encontrar una fórmula para predecir lo impredecible. La única certeza está en la prevención.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar