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jueves 23 de abril de 2026

Infraestructura y sequía

San Juan quiere blindar sus canales con un innovador sistema de impermeabilización antivándalos

El Departamento de Hidráulica iniciará pruebas con un material de bajo costo que busca evitar los robos sistemáticos de revestimientos y optimizar el aprovechamiento del recurso en zonas más complicadas.

Por Redacción Tiempo de San Juan

San Juan sigue a full con su transformación en la gestión hídrica, impulsada por la necesidad de maximizar cada gota de agua en un contexto de sequía persistente y cambios climáticos que han alterado los pronósticos tradicionales. En este escenario, el Departamento de Hidráulica trabaja en un ambicioso plan para impermeabilizar los cauces públicos utilizando una tecnología diseñada específicamente para resistir el vandalismo, un problema recurrente que ha afectado la infraestructura estatal en los últimos años.

Actualmente, San Juan cuenta con una red de 1.600 kilómetros de canales públicos, de los cuales aproximadamente 700 kilómetros aún no están impermeabilizados y presentan importantes pérdidas por infiltración. Para atacar esta problemática, en la repartición decidieron dejar de lado la geomembrana tradicional, una malla que solía ser vandalizada y utilizada de manera precaria como techo en viviendas de la zona. El nuevo sistema que se pondrá a prueba consiste en un material que, según explicó el director de Hidráulica, José María Ginestar, carece de utilidad una vez retirado del canal, lo que anula su valor de reventa o uso alternativo y desalienta el robo. Además de su factor de seguridad, esta tecnología representa una ventaja económica significativa, ya que su costo se estima en un tercio de lo que requiere la construcción con hormigón armado tradicional.

El plan de acción, dijo el funcionario en Radio Sarmiento, comenzará con pruebas piloto en sectores donde el suelo es altamente permeable, como es el caso del Quinto Cuartel, donde el agua que se infiltra termina perdiéndose por salinidad en pozos que no pueden ser aprovechados. Los plazos son estrictos y aprovechan el ciclo hidrológico de la provincia: con el inicio de las cortas de agua de invierno el 27 de abril, Hidráulica dispone de una ventana de tiempo para realizar los ensayos. Ginestar señaló que el objetivo es tener la tecnología plenamente afianzada en un plazo de 90 días para comenzar con los tramos más complicados.

Esta medida se da en medio de una relación compleja con los usuarios del sistema, marcada por las dificultades de la escasez hídrica. El funcionario destacó que los regantes son el alma máter de la repartición y reconoció que han atravesado focos de conflicto debido a errores en la planificación generados por un cambio climático que afectó la precisión de los institutos nacionales de pronóstico. Al respecto, Ginestar destacó que el regante planificó con una cantidad de agua que luego la realidad marcó en otra sintonía, lo que obligó a cerrar acuerdos sobre el calendario de riego hasta el mes de octubre.

Más allá de la impermeabilización, el plan de optimización incluye una serie de medidas complementarias que buscan modernizar la gestión de punta a punta. Una de las prioridades es la mejora de la comunicación mediante el uso de herramientas tecnológicas para que el usuario sepa de primera mano cuándo, cómo y cuánto le toca de agua sin depender de una computadora, llevando la información directamente al celular del productor en la finca. Paralelamente, se ha iniciado un proceso de licitación para la monda y limpieza de canales en diversos departamentos, una tarea vital para asegurar que el agua llegue sin basura arrastrada desde las comunidades aguas arriba.

La seguridad también se ha integrado como un eje fundamental en el cuidado del agua, ya que la tecnificación del riego mediante bombas y válvulas requiere protección contra hechos delictivos para ser viable. En términos de previsibilidad, se espera la implementación de una red de monitoreo anunciada por la gobernación para mejorar los pronósticos climáticos y prevenir daños por crecidas repentinas, como las ocurridas recientemente en zonas como Zonda, Ullum y Albardón. Finalmente, el sistema se mantiene bajo estricta vigilancia en cuanto a los niveles de los diques, buscando siempre operar por encima de las cotas mínimas de seguridad para garantizar tanto el riego como la calidad del agua que llega a la planta potabilizadora.

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