Tras la firma del convenio específico de cooperación docente y científica entre el Ministerio de Salud de San Juan y la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, el sistema de residencias médicas de la provincia comenzó a mostrar sus primeros efectos. Aunque se trata de un proceso reciente -la primera cohorte bajo este esquema ingresó en 2025-, ya se observa un sostenido interés por parte de los profesionales.
Más de un centenar de inscriptos en residencias médicas en San Juan tras un convenio con aval de la UBA: las áreas más demandadas y los incentivos económicos
Luego de que la provincia firmara un convenio con la Universidad de Buenos Aires para jerarquizar la formación de especialistas, las residencias médicas en San Juan muestran un escenario de alta demanda, incluso con mayores exigencias en el ingreso. Ya hay 145 inscriptos y el sistema apunta a fortalecer especialidades clave con incentivos económicos. El nuevo esquema incorpora certificación universitaria y busca responder a la falta de profesionales en áreas sensibles.
Según explicó la jefa del área Residencias, Valentina Baistrocchi, actualmente hay 145 inscriptos para el ingreso de este año. El dato cobra relevancia en un contexto más exigente, ya que a diferencia del período anterior, las evaluaciones dejaron de formar parte del examen único nacional y pasaron a ser provinciales, lo que obliga a los postulantes a trasladarse hasta San Juan para rendir.
El interés se da en paralelo a un cambio estructural en la formación: a partir del convenio, los residentes podrán acceder a una doble certificación, avalada tanto por el Ministerio de Salud de la Nación como por la UBA. Esto no solo eleva el nivel académico, sino que amplía las posibilidades laborales de los egresados, con reconocimiento a nivel nacional e internacional.
Incentivos para cubrir áreas críticas
En ese marco, uno de los desafíos centrales del sistema sanitario sigue siendo la falta de especialistas en áreas clave. Para revertir esta situación, el Ministerio de Salud implementó incentivos económicos adicionales destinados a residencias consideradas estratégicas.
Entre ellas se encuentran medicina de familia, pediatría, clínica médica, terapia intensiva -de adultos y pediátrica-, neonatología y salud mental comunitaria. Se trata de especialidades fundamentales para la atención primaria y los servicios críticos, donde la demanda supera a la disponibilidad de profesionales.
Además del incentivo económico, estos perfiles suelen requerir movilidad dentro de la provincia, ya que muchos de los residentes cumplen funciones en centros de salud alejados del Gran San Juan. “Hay necesidad en todos lados”, reconocieron desde el área, al tiempo que señalaron que el sistema busca constantemente equilibrar la demanda creciente de atención.
Más exigencia y mejor formación
El acuerdo con la UBA también introdujo cambios en la dinámica académica de las residencias. A partir de la implementación de una currícula universitaria, las instancias de formación teórica adquirieron mayor regularidad y ya no pueden suspenderse por situaciones propias de la actividad hospitalaria.
Este cambio apunta a garantizar un estándar formativo más alto y homogéneo, con contenidos que deben cumplirse de manera obligatoria. Así, la residencia no solo mantiene su carácter asistencial, sino que refuerza su perfil académico como carrera de posgrado.
Las especializaciones tienen una duración que varía entre dos y cuatro años, por lo que los primeros egresados con certificación universitaria se esperan en el corto y mediano plazo.
Alta carga horaria y dedicación exclusiva
De acuerdo a fuentes oficiales, la formación en residencias implica una dedicación intensiva. Los profesionales cumplen jornadas de lunes a viernes de hasta nueve horas, a lo que se suman hasta ocho guardias mensuales de 24 horas, que pueden realizarse en días hábiles, fines de semana o feriados, según la especialidad.
Este esquema explica la existencia de una remuneración mensual para los residentes, que les permite sostener su formación sin necesidad de desarrollar otras actividades laborales en paralelo.