Ataviado como marca su orgullo gaucho, Martín Guevara se sumó a participar en el ciclo ‘Media Hora Entre Preguntas’. Las historias y anécdotas tradicionales que atesora este animador de jineteadas son tan inconmensurables como necesarias.
Martín Guevara: el gaucho animador de las mil historias
Sus 36 años están cargados de anécdotas y vivencias que gustosamente comparte con los presentes en las jineteadas, cabalgatas y otros encuentros tradicionales que disfruta semana a semana.
A sus 36 años disfruta del legado que permite la palabra y de hacer pata ancha en tiempos en los que los valores están desdibujados como esa huellas arrasada por una crecida. Los comienzos, la familia y el sentimiento gaucho, protagonistas en una entrevista con mucho para repensar entre líneas.
-¿Cómo te sentís más cómodo que te definan? Animador, showman, etc…
-Yo soy un animador de jineteadas, un animador de destrezas criollas, de peñas, de encuentro culturales. Soy un aficionado del tradicionalismo que trata de llegar a la gente. Creo que el compromiso que tenemos los comunicadores es tratar de devolverle a la gente lo que ella nos da. Durante mucho tiempo mi trabajo ha sido mi sostén en la vida. Iba de un lado a otro porque con eso he podido mantener a mi familia, criar a mis hijas. Hoy, gracias a Dios, ya tengo otro trabajo y lo que hago ahora es complementarlo con la animación.
-Vos contás historias dentro de tus animaciones. Algunas serán aprendidas, pero muchas las viviste en primera persona.
-Gracias a Dios tengo muchas anécdotas vividas. Desde niño ando de a caballo y esto hace que uno vaya cargándose. Cuando vos tenés espacio que dejar algo constructivo tenés que hacerlo. Uno tiene que valorar el tiempo del fogón, de la rueda, del mate, del abuelo. Si llegás a un lugar y te topás con un tipo que ha sido arriero lo tenés que estrujar y de ahí nacen historias. Y otras de las que cuento salen de lo que he leído. Me encanta leer de todo. Su un lector apasionado. Me gusta mucho la historia y permitirme conocer las dos campanas sobre un mismo hecho.
-¿Si te dejan hablar sos capaz de alimentar una biblioteca entera?
-Tengo ese gran problema, muchos me dicen que soy larguero. Lo que pasa es que empiezo enganchar una cosa con otra. Vos nunca sabés donde termino. Vos me preguntás y sabés dónde arranco, pero nunca hacía donde voy. Me preguntaste qué soy y termino hablando de los caudillos (Risas).
-¿Siempre hablando o por ahí hay un cantor que no es tan conocido?
-La verdad es que me apasiona el canto, pero no soy afinado para cantar. Canto sólo para mí. Si fuese afinado para cantar sería el hombre más feliz del mundo. Un ave cuando se siente bien canta, es libre y ve las cosas de otra manera. Yo si fue un ave, por como canto, me merecía un hondazo (Risas).
Mirá la entrevista completa a Martín Guevara en Media Hora Entre Preguntas