Es la ‘reina del desierto’ salga el sol por dónde salga y le guste a quien le guste. Su aroma es inconfundible y siempre despierta alguna exclamación cuando súbitamente se arroja sobre las brasas para envolver con su ‘fragancia’ un asado. Sí, se trata de la jarilla, esa planta que parece saludar al viajero entre Caucete y la Difunta Correa –y en otros muchos caminos sanjuaninos- y hasta por momentos parece que guiña un ojo como pidiendo ser llevada.
Larga vida a la jarilla: la 'reina del desierto' se abre paso en los jardines de San Juan
‘Un Jardín Seco’ es una comunidad de amigos de la naturaleza que han conseguido germinar esta aromática planta fuera de su hábitat natural y planean desperdigarla en toda la Provincia. Un proyecto interesante que cuenta con otros protagonistas.
Ahora, gracias a la comunidad ‘Un Jardín Seco ’, no hará falta ‘manguearle’ unas ramitas al vecino que viene de Iglesia porque están consiguiendo que germine y se cultive dentro del Gran San Juan.
Pablo Pastor, reconocido cineasta y ex director de la Fiesta Nacional del Sol, forma parte de este grupo de entusiastas ‘productores’ y reveló desde su óptica cómo se gestó el proyecto: “Te diría que la idea de la jarilla viene de muy atrás. El sueño de tener una jarilla en la casa, por lo menos tiene 10 años en mí y me doy cuenta de que a mucha gente le pasa, que le emociona el olor a jarilla. Siempre que salgo al campo me gusta recoger semillas de distintos lugares. Lo real es que el olor nos vuelve locos, nos encanta. Así que ,con ese sueño de tener la jarilla en casa, empecé a germinar y este año me di cuenta que habían prosperado, habían pasado el año las primeras, así que fue muy emocionante, lograr ese cometido que, la verdad, tuvo más que ver con hacer poco”.
“Siento que las jarillas son plantas tan salvajes y hábiles para vivir en este territorio que la mano humana es torpe. A veces regamos de más, a veces de menos, a veces las dejamos en un lugar muy expuesto al sol, sin riego, en una maceta que filtra demasiada agua o que retiene demasiada. Entonces esos son los factores que hacen que no prospere a veces. Pero con la jarilla encontrando el lugar justo para esa semillita, como si fuera el campo, al resguardo de otra planta y con poca agua como tiene nuestro campo, prosperó”, agregó Pablo.
Las casualidades de la vida, siempre con el desierto sanjuanino como testigo, Pastor se cruzó con un artesano que le puso ‘nido’ a las plantitas: “Hace poco di con las macetas de don Nardo Morales, este hombre tan talentoso, que vive en 25 de Mayo camino al Encón, que tiene sus macetas famosas y me pareció el contenedor justo”.
“Encontré un modelo chiquitito para las jarillas bebés y al mismo tiempo conocí a Sofi Llopis, del ‘Vivero Verdesierto’ -un proyecto de amor por la naturaleza y las montañas en Zonda- y de ellas son las primeras jarillas que salen al público”.
Pero no todo se reduce a la jarilla, ya que otros protagonistas de la flora autóctona también se ganaron su lugar: “Hemos preparado otras macetas con algunos otros cactus nativos, árboles o arbustos, como la barba de chivo, la tusca, el algarrobo y los puques -como les dicen en Vallecito a los tephrocactus-, que tienen esas espinas de papel cuando se hacen grandes. Son todas plantas maravillosas, muy resistentes, y el ejercicio de tenerlas en casa nos hace mirar de otra manera el campo. Cuando salimos y apreciamos un poco cómo es este lugar donde vivimos, más allá del agua que nos llega por la red milagrosamente. Hay una realidad hídrica que vale la pena mirar cómo esas plantas tan geniales han podido resolverla”, añadió.
Prosiguiendo con las metas trazadas, Pablo sostuvo que “el sueño que tenemos en Un Jardín Seco, que es una comunidad de amigos apasionados por la vegetación en el desierto, es que pueda haber jardines donde hay baldíos”.
“Como en el campo, aunque haya desierto, siempre hay vida. Apuntamos a lograr eso. Estamos haciendo muchos proyectos de recuperación de terrenos baldíos, algunos en escuelas, algunos en baldíos que dependen de los municipios, veredas simplemente. Y la verdad es que cada jardín es un hijo de todas las personas que participamos. Lo disfrutamos un montón. Y nos gustaría que pasen los años, volver, y que esos árboles estén grandes”, completó.
La jarilla: variedades y propiedades
Pablo Pastor indicó que “hay por lo menos tres variedades de jarilla muy conocidas. Una que se da mucho en Iglesia, en los valles cordilleranos en Calingasta, y que se llama jarilla nítida. También están la divaricata y la cuneifolia, que las conocemos porque una de ellas marca el Este siempre, se usa como brújula en el campo. También hay otra que le dicen jarilla macho o falsa jarilla y que vendría a ser la zuccagnia. Según la zona, la gente le llama de distintas maneras”.
En cuanto a las propiedades, Pastor aseveró que tiene muchas: “Se dice que es buena para la calvicie, aunque lo he probado y no ha tenido éxito en mi caso. También hay quien asegura que es muy buena para hacerse baños en los pies porque es antimicótica. También para esos baños cuando uno toma frío. Creo que los usos varían en cada zona”.
“Ponerla en la parrilla también es algo que nos encanta. A mí me gusta llevarla en el auto y sentirle el olor cada vez que entro. Pero sobre todo es una planta que es muy hábil, muy genia del desierto. Yo diría que es de las más genias del desierto. Vale mucho la pena ver cómo las plantas han logrado adaptarse a nuestro clima y a nuestra escasez de agua”, concluyó.