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jueves 26 de marzo de 2026

Investigación

La UNSJ explica el impacto de la tormenta solar más fuerte en dos décadas que sacude a la Tierra

El astrónomo Fernando López detalló cómo se originó el fenómeno, cuáles fueron sus efectos y por qué no se descartan nuevos episodios.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Una intensa tormenta geomagnética, considerada la más fuerte de los últimos 22 años, mantuvo en alerta a la comunidad científica internacional por su posible impacto en la Tierra y en distintos sistemas tecnológicos. El fenómeno, asociado a una poderosa llamarada solar y a una eyección de masa coronal, también tuvo efectos que pudieron observarse desde distintas regiones del planeta, incluida la Argentina.

En ese contexto, el doctor en Astronomía Fernando López, investigador de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y del CONICET, explicó que el episodio se desarrolló entre el 19 y el 21 de enero, aunque su origen se remonta a un día antes. “La fulguración solar ocurrió el 18 de enero y estuvo acompañada por una eyección de masa coronal que se dirigió directamente hacia la Tierra”, señaló.

Según detalló el especialista, una eyección de masa coronal —conocida como CME por sus siglas en inglés— es una enorme erupción de plasma y campos magnéticos que el Sol lanza al espacio. En este caso, el material expulsado tardó entre 18 y 24 horas en llegar a nuestro planeta y, al interactuar con el campo magnético terrestre, provocó una tormenta geomagnética clasificada como G4, es decir, severa, de acuerdo con los parámetros del organismo estadounidense NOAA.

Uno de los efectos más llamativos del evento fue el aumento de la actividad de las auroras boreales y australes, que pudieron verse en latitudes medias, algo poco frecuente. Sin embargo, López aclaró que las consecuencias no se limitan a lo visual. “Este tipo de tormentas puede generar interrupciones en las comunicaciones por radio, afectar sistemas de posicionamiento como el GPS, provocar inconvenientes en satélites, redes eléctricas e incluso representar un riesgo para vuelos que operan cerca de los polos y para actividades humanas en el espacio”, explicó.

Tras el episodio, la actividad solar entró en una etapa de relativa calma, aunque el astrónomo advirtió que no se pueden descartar nuevos eventos. “El Sol está comenzando la fase decreciente de su ciclo, por lo que estos fenómenos deberían ser menos probables, pero no imposibles”, indicó.

López también aclaró que la tormenta ya concluyó y que sus efectos fueron transitorios. “La tormenta geomagnética dura generalmente un par de días. En este caso, fue la responsable de las auroras visibles en Europa la semana pasada, pero el fenómeno ya terminó, al menos hasta que ocurra un nuevo evento”, sostuvo.

Desde la UNSJ destacan que la institución cuenta con una sólida trayectoria en el estudio del Sol y de la actividad solar. A través del Observatorio Astronómico “Félix Aguilar” y de la Estación Astronómica de Altura “Carlos Ulrico Cesco”, ubicada en el Parque Nacional El Leoncito, investigadores y especialistas trabajan con distintos telescopios dedicados al análisis de fulguraciones solares y otros fenómenos asociados.

“Tenemos un grupo de física solar que estudia estos eventos en profundidad, lo que nos permite comprender mejor cómo impactan en la Tierra y anticipar posibles riesgos”, concluyó el investigador.

*Con información de Info UNSJ

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