No sólo preparan la comida, colocan moños a los regalos y se visten para la ocasión. Previo a las noches de las fiestas de fin de año, un grupo de familias sanjuaninas debe ocuparse de otras cuestiones, como ver cuál es el lugar más silencioso de sus casas, buscar auriculares y rogar tener un momento de paz y amor. Se trata de familias que tienen integrantes que sufren autismo u otro tipo de discapacidades y luchan todos los años con un pedido común: “No a la pirotecnia”. Algunas de ellas se reunieron este viernes en la Plaza 25 de Mayo para manifestar su mensaje y rogar por un Año Nuevo mejor que la Navidad.
La triste Navidad de un grupo de familias sanjuaninas y un pedido común: "Basta de pirotecnia"
Después de las malas experiencias que vivieron en Nochebuena, un grupo de personas se reunieron con carteles en la Plaza 25 para pedir conciencia.
La voz del reclamo este año fue la de Olga Cortez. Ella, inesperadamente, durante la madrugada del 25 de diciembre terminó en una clínica de San Juan. Su hijo Santiago, de 9 años y diagnosticado con autismo y asperger, no logró contenerse ante las explosiones que llegaban desde las casas de las familias que festejaban alrededor de su hogar, en Rawson. Se desesperó y comenzó a autolesionarse. Sufrió graves lesiones en uno de los dedos de la mano derecha y necesitó atención médica.
Olga recuerda el momento y llora de nuevo. “¿Por qué nosotros no podemos festejar’”, se preguntó ahora al contar su situación junto a miembros del grupo Autismo San Juan y de otras agrupaciones de la provincia. Al mismo tiempo, la mujer planteó: “La mayoría de los municipios tienen ordenanzas que prohíben la venta y el uso de la pirotecnia. También hay leyes que nos amparan. El problema es que nadie las hace cumplir y la gente no toma conciencia. Por eso, el uso de la pirotecnia sonora continúa”.
El mismo planteo hicieron muchas de las personas que participaron del encuentro, alzando globos azules y carteles. Entre esos escritos estaba el de Agustina, de 20 años, quien no asistió pero envió su mensaja: “No a la Pirotecnia”. Ella tiene síndrome de down y no puede festejar la Navidad ni el Año Nuevo. Durante esas noches, se acuesta junto a su mamá muy temprano, para estar dormida en el momento en que los fuegos artificiales y petardos comiencen a sonar, con la intención de no escucharlos.
“Sólo pedimos un Año Nuevo tranquilo. Sufrimos todos, los chicos que tienen discapacidades, los adultos mayores, los bebés, las mascotas y el medio ambiente. Necesitamos conciencia de parte de toda la gente”, comentó Olga para cerrar.