A Sebastián Fernández, más conocido como “El Pollo”, nunca le faltó trabajo porque siempre se las ingenió para hacer “de todo”. Un emprendedor muy creativo que hasta el 2021 vendía muebles de alta calidad –hechos por él- en un negocio montado cerca del Centro Cívico. Pero los vaivenes económicos del país lo empujaron a dejar todo para volver a España donde ya había vivido en 2011, aunque esta vez eligió la bella Mallorca. No sólo ofreció servicios turísticos y ahora es técnico de mantenimiento en un exclusivo Club del Golf donde uno de sus tantos socios famosos es Rafael Nadal, sino que también construyó con sus propias manos la casa que comparte con Karina y su hijita Martina de apenas 5 meses. Vive bien, pero no tan conforme porque extraña –sobre todo- a su hijo Francisco (13), a su familia y a sus amigos.
La historia de Sebastián Fernández, el emprendedor que eligió a la paradisíaca Mallorca para vivir
Decidió dejar San Juan por la situación que atravesaba Argentina en el 2020 para radicarse en Mallorca donde ya tiene casa propia, a pesar de ser una de las zonas inmobiliarias más caras de Europa. Se dedicó al turismo y ahora trabaja en un exclusivo Club de Golf de la isla.
En estos cinco años, el momento más duro fue hace seis meses, cuando falleció su papá y no pudo venir. El dolor que suele ser una constante en quienes dejan su lugar de nacimiento en busca de nuevas oportunidades.
“Nos vinimos con mi novia con la idea de hacer temporada y volver. Hice de todo, jardinería, trabajé en hoteles y terminé haciendo un poco de lo que hacía allá. Me puse de lleno a trabajar en mantenimiento de piscinas hasta edificios en general. Ahora estoy en el Club de Golf de Son Servera donde hago todo el mantenimiento, salvo en el campo que está a cargo de otras personas especializadas en jardinería”, cuenta.
Como buen emprendedor, compró dos furgonetas que “camperizó” -así le llaman allí a los vehículos preparados para viajar y acampar-. Una vez listas y con todas las comodidades comenzó a alquilarlas a turistas extranjeros, sobre todo a franceses y alemanes a través de una plataforma que se dedica a rentar autocaravanas en el mundo. Esa propuesta concluyó cuando –junto a su novia-, decidieron venderlas para comprar el terreno y transformar los contendores marítimos en su hogar algo bastante difícil desde el punto de vista económico ya que es uno de los lugares más caros de Europa para tener una casa. A eso se suma que Mallorca está superpoblada y con una gran crisis habitacional.
La ventaja es que allí los materiales no son tan costosos como en Argentina y, además, utilizan muchos elementos reciclados que reducen los costos significativamente. “Vivo en pleno campo, aunque una de las playas más lindas de la isla está a 20 minutos, el centro de Mallorca a 40 minutos y Porreres, el pueblo donde nos radicamos, está a 10 minutos. Desde acá te estoy hablando con una vista preciosa y una gran tranquilidad”, dice Seba a quien siempre le gustó la vida de campo, tanto que si bien su lugar de vida era Santa Lucía, antes de emigrar estaba viviendo en una finca en Angaco.
Es evidente que al “Pollo” le da mucha alegría todo lo que tenga que ver con la provincia, tanto que apenas fue convocado para contar como viven los sanjuaninos que emigran a otros puntos del planeta, aceptó de inmediato y contagió su alegría tras atender el llamado. No niega que a pesar de haber construido una casa que da gusto ver (aunque sea en foto), le gustaría volver para retomar rutinas que aún recuerda, y sobre todo, la vida social que allá no es la misma.
Gracias a contar con ciudadanía española ha logrado radicarse sin inconvenientes, aunque no niega que las cosas se han puesto duras en España y se necesitan mínimamente dos sueldos para vivir tranquilo. Un alquiler ronda los 1500 euros, lo mismo que un sueldo promedio, lo que demuestra que no es sencillo asentarse allí. Por citar un ejemplo no menor para quienes deciden irse al viejo continente.
Karina Lisandrello, su compañera de vida y de viajes, también ha trabajado mucho en Sabor España, en hoteles y hasta hace unos meses era cajera en Mercadona (cadena de supermercados), pero ahora se hace difícil con una nena tan pequeña.
“Acá decimos que no estamos tan bien como hace unos años, pero comparado con lo que nosotros estábamos acostumbrados en Argentina no es nada”, dice entre risas.
La casa propia
Sebastián hizo todo para transformar los contenedores marítimos en su casa, desde colocar los paneles solares para abastecerse de electricidad hasta instalar un tanque gigante de agua que lo llena una vez cada 30 o 45 días. Aislaron las paredes, colocaron los revestimientos necesarios hasta convertirlo en una moderna y cómoda casa, como se estila en muchos lugares, incluso Argentina. Por supuesto, eso le provocó que le llovieran ofertas laborales, pero ya tiene bastante con el Club de Golf y sus tareas extras.
“Acá los materiales son accesibles, además usé muchos reciclados como puertas, ventanas de hoteles en demolición, entre otros en perfecto estado. Acá he aprendido muchas cosas porque si bien siempre me ha gustado hacer, me vi obligado a realizar todo tipo de trabajo, desde electricidad, plomería, desagües, energía solar, entre otras. Tenía una base pero me las arreglé con tutoriales cuando no sabía algo”, agrega.
La guerra en Medio Oriente
No está alejado de la guerra, pero mira con satisfacción que España haya decidido mantenerse al margen, porque incluso prevén para esta temporada que se inicia una gran afluencia de turismo. “No tenemos miedo, pero sí estamos preocupados por el aumento constante del combustible a raíz del conflicto”, cuenta
Lo que menos le gusta de España es que no hay demasiado margen para los emprendedores, no están dadas las condiciones por lo que todos van a ser trabajadores dependientes. “En Argentina es distinto, no sé si es porque hemos tenido tantos altibajos que siempre se te ocurre como salir adelante con algún emprendimiento”, agrega.
Si bien extrañan la afabilidad de los sanjuaninos que no pierden oportunidad para reunirse a comer algo o compartir una charla, se las han arreglado para encontrarse con algunos argentinos, y comer asado que compran en un súper donde hay cortes vacunos de todo tipo. Claro que aquí hay que hacer una salvedad ya que la carne está tan cara que comenzaron a suplirla por la de cerdo (casi una fotocopia de Argentina).
La belleza natural
Los paisajes de Mallorca son reconocidos como entre las más lindos del planeta, tanto que allí está la playa Es Trenc, considerada una de las más paradisíacas y zona de protección natural. Allí, y a sólo 20 minutos, vive Sebastián y familia, algo soñado por muchos que jamás se replantearían volver a su destino de origen. Sin embargo los Fernández Lisandrello lo piensan.
Como si fuera poco, justo al lado de su casa tienen un emprendimiento de enoturismo y agroturismo. Es zona vitivinícola aunque los viñedos no son tantos como uno imaginaría, pero los suficientes para hacer vinos “muy caros”. “Nada que ver con nuestros vinos que son exquisitos”, dice.