Cuentan que alguna vez la ciudad madre de la industria vitivinícola de Caucete se llamó Eva Perón y el departamento Pocito, el de la vieja leyenda de la India Mariana, fue rebautizado como Presidente Perón. Que el parque de Zonda recibió el nombre de “17 de Octubre”. Y que al estadio abierto del Parque de Mayo y a una ruta también les pusieron los nombres de los líderes del Justicialismo, lo mismo que a un barrio, algunas calles y escuelas.
La desconocida historia de las ciudades sanjuaninas llamadas Eva Perón y Presidente Perón
Aquello no era puro cuento. La historia misma y los furiosos años de las dictaduras militares en Argentina en el último tres cuartos de siglo borraron parte de la memoria de los sanjuaninos. Casi nadie lo sabe y los más viejos lo olvidaron, pero hace setenta años el departamento Caucete pasó a llamarse Eva Perón y Pocito cambió su nombre por el de Presidente Perón.
En San Juan todavía estaba fresca la tragedia del terremoto de enero de 1944 y Eva Duarte como su esposo Juan Domingo Perón fueron todo un símbolo de la ayuda que llegó de Nación para reconstruir la provincia. Luego vinieron esos años de prosperidad y el surgimiento de un fenómeno llamado Partido Justicialista o Peronismo, que transformó la Argentina.
Atrás había quedado la Década Infame. Y la irrupción del coronel Perón a partir de su labor en la Secretaría de Trabajo y Previsión durante el gobierno de facto del general Edelmiro Farrell, con su gran 17 de octubre de 1945 y su primera presidencia en 1946, sentaron las bases para un nuevo país.
Otra época
La situación favorecía al país en ese entonces. Porque mientras EEUU y los países poderosos de Europa y Asia se recuperaban de la Segunda Guerra Mundial, Argentina se posicionó en esa coyuntura entre las primeras potencias económicas.
Al pago del aguinaldo, el descanso semanal, la implementación de las vacaciones pagas, los feriados obligatorios y otras leyes laborales, se sumaron otras reivindicaciones sociales durante el gobierno popular de Perón y Evita. Es verdad, muchas de esas conquistas eran banderas de reclamo de los anarquistas y los primeros socialistas en Argentina, pero el Peronismo supo capitalizarlas y ponerlas en práctica desde el mismo Estado.
Esto fue acompañado con el auge de la creación de los sindicatos, bajo el paraguas del Gobierno, y una política netamente social para los postergados de siempre: planes de viviendas, escuelas, hospitales, colonias de vacaciones y hoteles sindicales. Por otro lado, se estableció la gratuidad de la enseñanza y se dejó de dictar clases los sábados para que los chicos tuvieran otro día de esparcimiento. En lo económico también se cambió de rumbo, el Gobierno fomentó la nacionalización parcial de la banca, la estatización de las empresas de servicios y la promoción de la industria nacional.
Los cambios de nombres
En esos tiempos todo era Peronismo y la dirigencia política del gobierno provincial se sentía en deuda con su líder y su esposa después de la tragedia del 44. Al igual que ahora, la grieta existía, pero el Radicalismo era minoría. En los primeros días de enero de 1952, el gobernador sanjuanino Elías Amado envió un proyecto a la Cámara de Diputados de la provincia para cambiar de nombre al departamento Rivadavia por el de Eva Perón y a Chimbas por el de Rivadavia. Esa fue la propuesta original.
El martes 8 de enero de ese año, el proyecto fue tratado por los diputados provinciales en una sesión especial. El que tomó la palabra fue el diputado peronista Sohar Marinero, que leyó el proyecto y argumentó que era el mejor homenaje que podían hacer los sanjuaninos al presidente de la Nación y a su esposa. Eva Perón ya estaba enferma y convaleciente.
La CGT en pleno envió una carta respaldando la propuesta. Los opositores, encabezado por el diputado Basualdo –radical-, pegaron el grito en el cielo y empezaron a golpear sus bancas en forma de protesta. Un poco más y la Legislatura casi se convierte en un ring por algunos diputados que amagaron con tirarse trompadas.
Los diputados oficialistas volvieron a reunirse y reformularon el proyecto. Finalmente impusieron el proyecto por mayoría, pero con dos modificaciones centrales en la Ley. Resolvieron cambiar de nombres a los departamentos Caucete, por Eva Perón, y Pocito, por Presidente Perón.
El diario Tribuna publicó al otro día: “Llamárase ‘Presidente Perón´ al departamento Pocito y ´Eva Perón’ al de Caucete”. Diario de Cuyo lo anunciaba con este titular: “La Cámara de Representantes Trató y Aprobó el Homenaje Propuesto por el P.E. al General Perón”. El diario La Acción fue más medido y sólo publicó una columna en la que se refirió a la aprobación de la nueva ley y sobre el comunicado que los diputados provinciales enviaron al presidente Perón para informarle sobre el homenaje a su nombre y al de su esposa.
Las ciudades peronistas
Se materializaba y perpetuaba así el anhelo de muchos sanjuaninos que se rendían a los pies de su “General” y de la “Abanderada de los Humildes”. En aquella época, la intendencia de Caucete estaba a cargo de Joaquín Rossomando y en Pocito el jefe comunal era don Fulgencio Navarro. De más está decir que seguramente hubo reparos y resistencia, pero los opositores no podían frenar ese arrollador movimiento político y social que significó el Partido Justicialista y sus consignas de independencia económica, justicia social y soberanía política, algo que marcaría a gran parte del pueblo argentino.
Es difícil determinar cómo recibieron la noticia los cauceteros y pocitanos. Los más ancianos no se acuerdan. Institucionalmente quedaron establecidos los nombres de los departamentos Eva Perón y Presidente Perón. Sin embargo, no se encuentran registros de los actos protocolares a través de cuales cambiaron de denominaciones a esos municipios. Puede que sea a consecuencia de hechos fortuitos o algo intencional.
En la municipalidad de Pocito señalaron que sufrieron un incendio que provocó la pérdida de mucha documentación. En el caso de Caucete, el terremoto de 1977 dejó devastada a la ciudad. Aun así, tampoco resulta antojadizo pensar que los funcionarios de la dictadura hicieron desaparecer esos registros para borrar parte de la historia. De eso hay sobradas pruebas.
En el Archivo General de la Provincia está el libro que cita la aprobación de esa ley y en los diarios de la época pueden verse numerosas notas periodísticas en las que titulan y denominan a los departamentos Pocito y Caucete con los nombres de Presidente Perón y Eva Perón.
Recuerdos
Los únicos testimonios vivos de ese hecho poco conocido se encuentran guardados en el Museo Histórico Regional de Caucete. Allí se conserva aún una placa de bronce en la que se lee “Departamento Eva Perón” y también hay un escudo de chapa con la imagen de Evita y su nombre como denominación del departamento. Una reliquia, teniendo en cuenta que ya pasaron 70 años y en medio hubo muchos gobiernos dictatoriales.
Uno de los custodios de esa pieza histórica fue Emilio Mendoza. Recordó que él era asesor de un intendente bloquista en Caucete a principio de los 80 –en el gobierno militar- y en una ocasión que fue al edificio municipal encontró ese escudo dentro de un cajón. “Se ve que alguien lo había guardado o escondido ahí. Yo sabía que en cualquier momento lo iban a hacer desaparecer. ¿Qué hice? Lo saqué y lo guardé en mi casa. Y cuando asumí como intendente lo busqué y lo entregué al museo para conservarlo como patrimonio de los cauceteros”, contó el exintendente y viejo dirigente peronista.
Existe un mito que dice que el barrio Huarpes de Caucete fue construido de tal forma que, si uno lo mira desde lo alto, se puede leer Eva Perón o las iniciales J. D. P. El propio Emilio Mendoza investigó esta versión y hasta contrató la avioneta de un amigo para sobrevolar ese complejo habitacional con el fin de constatar qué había de cierto en esos relatos. “La verdad es que no vimos nada de eso. O era un mito o se hicieron muchas modificaciones y ya no se veía nada”, aclaró. Los cauceteros miembros la Junta de Estudios Históricos de San Juan indagaron sobre los planos del barrio, pero no hallaron documentación que acredite esa versión.
Myriam Fonseca, escritora y parte de la Junta de Estudios Históricos de San Juan, delegación Caucete, fue una de las pocas personas que escribió una reseña recordando que alguna vez el departamento se llamó Eva Perón. Para ella, el Peronismo marcó la vida de muchos cauceteros. Rememoró que el hoy barrio Huarpes y una calle llevaron el nombre de la tan amada, y tan odiada, Eva Perón.
Otra que trabajó el tema fue la profesora y licenciada Mónica Pelaytay, Vicepresidenta 2da de la Junta de Estudios Históricos de San Juan. “Muchos cauceteros fueron asentados en sus documentos, que nacieron en el departamento Eva Perón. Llevan una parte de esta historia con ellos”, afirmó. Hace años, la docente y sus alumnos de secundaria recopilaron testimonios y registros gráficos entre sus familiares para tratar de reconstruir ese hecho olvidado por muchos cauceteros. Entre esos papeles aparecieron documentos y actas de nacimientos en las que figura el departamento Eva Perón.
En Pocito casi no hay registros. Al menos no se encontró bibliografía referida al tema. Funcionarios municipales aseguraron que mucha documentación oficial se perdió. Y ni lo más viejos militantes peronistas lo recuerdan. Roberto Castro tenía 12 años en 1952, por ejemplo. La nostalgia lo traslada a esos años de Peronismo en que, pese a la oposición de su padre que era radical, abrió la primera Unidad Básica en Carpintería siendo adolescente. Sus más de 80 años quizás le hicieron olvidar al departamento Presidente Perón, pero se acuerda con alegría del reparto de regalos para los hijos de los obreros rurales y la tristeza por la muerte de Evita.
Otros lugares con nombres peronistas
Por aquellos años, el estadio abierto del Parque de Mayo fue bautizado Eva Perón y el parque de Zonda se nombró “17 de Octubre”, en honor al Día de la Lealtad, entre otros ejemplos. Lo mismo se vio en el resto del país. El Chaco cambió su nombre por el de provincia Presidente Perón y La Pampa por Eva Perón. En 1952 inauguraron el primer gran autódromo de la Argentina en la Ciudad de Buenos Aires, al cual llamaron “17 de Octubre”. Es el actual Autódromo Oscar y Juan Gálvez.
Todo parece lejano. Pero esos años de efervescencia peronista chocaron con la otra realidad, la de los conservadores opositores y los antiperonistas, la del poder concentrado de la economía vinculado a la banca extranjera y la siempre amenazante ala militar reaccionaria. La primera insinuación fue la del 16 de junio de 1055, con el levantamiento de un sector de las fuerzas armadas y el bombardeo a la Plaza de Mayo que dejó centenares de civiles muertos.
La situación política y económica no era la de los primeros años de gobierno peronista. En septiembre de 1955, un segundo levantamiento militar sacudió al país. Los combates entre los militares leales y los rebeldes se extendieron en varias provincias. El 16 de ese mes, Perón abandonó el gobierno sosteniendo que no quería más derramamiento de sangre.
Un nuevo gobierno
En San Juan, tres días más tarde dieron por confirmado que no había marcha atrás. Mientras Diario de Cuyo buscaba la cautela –era afín al Peronismo-, el diario Tribuna titulaba: “¡Apoteosis de Libertad!”. En su bajada señalaba, “El Ejercito, la Armada y la Aeronáutica de la Patria Liberaron al Pueblo Argentino de la Opresión”. Los generales Eduardo Lonardi e Isaac Rojas se autoproclaman presidente y vice de la Nación. Otro título del Tribuna destacaba: “La Cruz y la Espada Salvaron a la Nación”
Una multitud salió a las calles a festejar y saludar el paso de los militares y cíviles golpitas, con la imagen de la Virgen María de fondo. El mismo panorama se percibía en muchas ciudades sanjuaninas. Hay una leyenda popular, contada por Myriam Fonseca y Emilio Mendoza, que dice que dos conocidos empresarios cauceteros -que en esos años eran jóvenes y antiperonistas- tiraron el busto de Eva Perón y lo arrastraron como trofeo de guerra por la Diagonal Sarmiento.
En el departamento Presidente Perón intentaron resistir el golpe militar. Diario Tribuna retrató a un grupo de policías parapetados y armados, dispuestos a defender al gobierno constitucional. Pero no corrió sangre y depusieron su actitud ante la avanzada de las fuerzas armadas en cada departamento. El 20 de septiembre de 1955, el teniente coronel Mario Fonseca tomó posesión de la Gobernación de San Juan. A partir de ese momento, retiraron todos los cuadros de Perón y Eva, como así también toda referencia a los funcionarios provinciales depuestos, al Partido Justicialista o al Peronismo.
Diario Tribuna publicó fotos de la algarabía por el triunfo golpista. En una de sus páginas puede leerse el título: “Un grabado que es un símbolo” y abajo aparece la foto de una placa que dice “Cristo Venció”. Al otro día que asumió el teniente coronel Fonseca, publicaron el primer bando militar que dio por derogadas todas leyes y disposiciones que, desde 1946, modificaron designaciones de calles, villas, barrios, ciudades y edificios públicos.
Borrar la historia
Con esto ordenaba que todo nombre o cualquier referencia al gobierno peronista quedaba prohibida y debía desaparecer. Empezaba la persecución y la censura. Dejaron cesantes a los jefes de comisarías, intendentes y los órganos legislativos. Cerraron los sindicatos, se produjeron detenciones y destruyeron publicaciones y propagandas peronistas. Con ello también se cerró la corta historia de los departamentos llamados Eva Perón y Presidente Perón, que volvieron a sus nombres originales, Caucete y Pocito.
Los vaivenes de la historia de Argentina y San Juan hicieron el resto para borrar ese recuerdo. A modo de ejemplo, y como dato, en el Archivo General de la Provincia y en la Biblioteca Franklin desaparecieron los diarios de una fecha tan significativa para el Peronismo, como del 17 de octubre de 1952 y su día posterior.
El Peronismo nunca más volvió a ser el mismo, como el de los dos primeros períodos presidenciales de Juan Domingo Perón en compañía de Eva Duarte. A partir del golpe de Estado de 1955, se sucedieron seis presidentes de factos. En el medio dos gobiernos semidemocráticos con el Peronismo proscripto.
En 1973 ganó la presidencia Héctor Campora y recuperó el gobierno nacional para que regrese Juan Domingo Perón tras un nuevo llamado a elecciones. En 1975, el viejo líder peronista murió y asumió María Estela “Isabel” Martínez de Perón. La interna peronista estaba a flor de piel, las protestas se extendían, las organizaciones guerrilleras tomaban fuerza, la Triple A –la banda de ultraderecha salida del propio Peronismo- hacía estragos en un país en crisis y los militares confabulaban con parte del empresariado y los sectores conservadores.
El 24 de marzo de 1976, otra vez la Argentina se vio convulsionada por un nuevo golpe de Estado. Ahí vino la dictadura más sangrienta que se recuerde en la historia del país, con 30 mil desaparecidos, detenciones ilegales, la apropiación de niños y la censura.
La llegada de la democracia en 1983 y los años ininterrumpido del Estado de Derecho no permitieron recuperar la memoria de tantos años de tragedia argentina. La corta historia del cambio de nombres a los departamentos Pocito y Caucete también se perdió en ese devenir. Un dato de eso es que casi no hay registros de ese hecho y muy pocos lo recuerdan o nos hicieron olvidar esta parte de la memoria popular.
Fuentes: Hemeroteca de la Biblioteca Franklin y del Archivo General de la Provincia de San Juan. Municipalidad de Pocito, Dirección de Cultura del departamento Caucete y Museo Histórico Regional de Caucete. Aportes de Cristina Navarro, hija del exintendente pocitano Fulgencio Navarro, y Francisco Rossomando, nieto del exintendente caucetero Joaquín Rossomando. Colaboración de Myriam Fonseca y Mónica Pelaytay de la Junta de Estudios Históricos de San Juan, delegación Caucete.