La Casa del San Juan en Capital Federal es una suerte embajada. Perteneció a Domingo Faustino Sarmiento tras haber ejercido la presidencia del país y se encuentra precisamente ubicada en la calle que lleva el nombre del prócer sanjuanino, a una cuadra y monedas del Obelisco. Su director actual es Juan Cruz Dávila, pero el guardián, el que siempre juega de titular para hacer el mantenimiento o echar la mano que haga falta en un acto o fiesta, es Juan Zalazar.
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Juan Zalazar, el guardián de la Casa de San Juan en Capital Federal
Este simpático ‘amo de llaves’ nació en Chaco en la década del 60, pero no tarda mucho en asegurar que se siente “un sanjuanino por adopción”. Su vínculo con el proclamado monumento histórico nacional comenzó hace unos 20 años atrás, cuando el titular de turno empezó a encargarles algún trabajo de albañilería o sanitario.
Desde hace 10 años la relación entre las partes se hizo más formal cuando lo contrataron y desde hace 5 ya forma parte del personal de planta. Es un auténtico comodín con las respuestas exactas en varios oficios, pero principalmente es portador de un don de gente y una amabilidad que se erigen como la mejor carta de presentación para este rinconcito sanjuanino en suelo porteño.
“Yo estoy siempre disponible. En la diaria me encargo del mantenimiento por decirlo de alguna manera, pero también me gusta estar cuando hay algún acto o evento”, comentó Juan, quien llegó a la ‘capi’ cuando apenas tenía 13 años y desde entonces siempre persiguió el objetivo de alcanzar cierta estabilidad en este inquieto país.
Habla de San Juan como si hubiese nacido al pie de la higuera de doña Paula y eso que solo lo ha visitado en una ocasión.
“Tuve el privilegio de ir una sola vez a San Juan. Me pareció una provincia muy hermosa, muy linda y progresiva”, confesó Zalazar, quien diariamente destina cuatro horas, entre ida y vuelta, para desplazarse de su casa a ‘su otra casa’.
“Trabajar acá es un privilegio. Estamos representando a toda una provincia y la verdad que es un paraíso acá en Buenos Aires. Además, es muy satisfactorio poder brindarle un apoyo a todos los sanjuaninos que vienen”, completó el canoso guardián, quien comparte su jornada laboral con Isabel Valenzuela e Isabel Sagredo, entre otras personas.
Conoce como pocos cada rincón de la Casa de San Juan y tal vez por eso que le cuesta quedarse con alguno en particular: “Para mi todos los rincones son especiales. Amo esta casa y es que prácticamente vivo más acá que en la mía”.