Desde pequeñas las personas pueden ir teniendo distintas fobias, y por lo general suele estar relacionado directamente con una sensación de temor. Algunas son más comunes, como el miedo a la oscuridad o la altura; mientras que otras suelen ser un poco más llamativas, como el temor a los quesos, los ombligos o incluso el Papa. Para entender en qué consiste este trastorno, el licenciado en psicología, Ariel Moya, explica lo básico para entenderlas y no entrar en pánico.
Fobias: qué son, cómo tratarlas y sus orígenes, de la mano de un especialista sanjuanino
“La fobia es definida como un miedo, pero un miedo irracional. Si uno teme que venga un auto y lo atropelle, no es una fobia. Tiene que ser intensa y algo que no entra dentro de lo que uno puede llegar a razonar”, señala el profesional. Si bien el miedo esta relacionada directamente a sensaciones como miedo o pánico, también puede generar un fuerte rechazo e incluso impresión o asco. Según Moya, todo depende del elemento o factor que active la fobia.
Esta muy relacionada con un tipo de trastorno de ansiedad. La persona que tiene una fobia y se encuentra ante la situación que la despierta, puede experimentar ansiedad, inseguridad, sudor, temblores, palpitaciones, respiración agitada, sequedad en la boca, incluso dolor en el pecho y mareos. Estos “síntomas” no aparecen en todas las personas con la misma intensidad.
Comprender el origen de las fobias no es algo sencillo, debido a que no hay una explicación guiada por la lógica detrás. El especialista señala que el punto fuerte de análisis puede darse cuando se establece una diferencia entre pensamiento y cuerpo. “Si pensamos que el ser humano es cuerpo y es mente, o psiquis, hay una serie de disciplinas que piensan al ser humano como un organismo, y otras desde la psiquis. Planteamos el origen de la fobia desde la concepción de hombre. Para el psicoanálisis, tiene un significado inconsciente. La sistémica ve los síntomas como parte de un sistema relacional, no está ligado al cuerpo. La Gestalt proyecta mucho en el yo, como se deposita en el mundo. Hemos dividido el conocimiento para poder entenderlo y esa división hace que la verdad este de a pedazos. Lo correcto sería poder abordarlo desde distintas aristas”, asegura Moya.
Esto significa que la fobia puede nacer por una asociación a algo que se le teme. Por ejemplo, un niño que le teme a los caballos, cuando en realidad su mente asocio el animal con una figura de autoridad a la cual le teme. También puede activarse tras un evento traumático, como un accidente o similar.
Afortunadamente tratar una fobia no es imposible. Moya asegura que una de las formas de hacerlo es por medio de una “desensibilización sistémica”, es decir, ir quitando de a poco la sensibilidad de la persona sobre el temor. “Si una persona le tiene miedo a un perro, por ejemplo, hay que ir acercándolo al animal de manera gradual, hasta que sienta seguridad”, remarca el profesional.
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También ayuda indagar en el pasado familiar de la persona y conocer desde cuándo presenta el temor. De acuerdo a lo que indica el psicólogo, es importante que la persona se haga responsable de sus síntomas, esté abierta a recibir un tratamiento y también que el profesional que brinde la atención tenga la apertura para conocer de dónde surge la fobia y analice todas las posibilidades para la recuperación, siembre buscando que la vida de la persona que tiene el temor sea más llevadera.
Tipos de fobias, desde las más comunes a las más raras
Existen alrededor de 470 fobias diferentes. Algunas de ellas pueden aparecer durante la infancia. Moya indica que el miedo a la oscuridad, quedarse solos o los ruidos fuertes suelen ser de las más comunes entre los pequeños.
En la edad adulta, suelen aparecer temores relacionados al encierro, volar o hablar en público, relacionado directamente con rendir exámenes. También hay fobias más complejas de entender debido a que suelen estar asociadas a trastornos psiquiátricos.
Entre las más comunes, se pueden encontrar:
Acrofobia (miedo a las alturas); aerofobia (miedo a volar); arsonfobia (miedo al fuego); aracnofobia (miedo a las arañas); bovinofobia (miedo a las vacas, toros, etc.); carcinofobia (miedo a contraer cáncer); claustrofobia (miedo a los espacios estrechos); dentofobia (miedo a los dentistas); glosofobia (miedo a hablar en público); hemofobia (miedo a la sangre, inyecciones y heridas); katsaridafobia (miedo a las cucarachas); nosocomefobia (miedo a los hospitales); necrofobia (miedo a la muerte); zoofobia (miedo a los animales).
Entre las más raras, se pueden encontrar:
Tripofobia (miedo a los agujeros juntos); cronofobia (miedo al paso del tiempo); xantofobia (miedo al color amarillo); hexakosioihexekontahexafobia (miedo al número 666); somnifobia miedo a dormir); omfalofobia (miedo a los ombligos); penterafobia (miedo a la suegra); neofobia alimentaria (miedo a probar comida extraña); turofobia (miedo a estar cerca de un queso); koumpounofobia (miedo a los botones); hipopotomonstrosesquipedaliofobia (miedo a leer palabras largas).