El cierre del año suele ser emocional y mentalmente agotador. A tal punto que en el ámbito de la salud mental crecen en forma exponencial las consultas por estrés y ataques de ansiedad. En esta época, las agendas personales desbordan: hay actos escolares, exámenes, reuniones, balances y cierres de proyectos, cenas y fiestas, compras de regalos, etc.
Entramos en diciembre: cómo afecta este mes a nuestras emociones
La Navidad es posiblemente la época del año con mayor carga emocional. Las emociones que despierta la Navidad y el cambio de año son variadas y, muchas veces, contradictorias. Sentimos desde ilusión y alegría hasta tristeza y añoranza. Por estos motivos las consultas con psicólogos y psiquiatras aumentan hasta el 30% en esta época.
A todo ello se le suma el cansancio acumulado, por lo que lejos de ser un mes sencillo, Diciembre puede convertirse en un tormento ya que muchas personas le suman a todo lo expuesto sus vacaciones con el estrés que conlleva dejar la casa sola, armar maletas, elegir el lugar adecuado para toda la familia…...
¿Cómo nos afecta emocionalmente la llegada de las Navidades?
Desde pequeños, siendo optimistas, en la gran mayoría de hogares hemos aprendido que las Navidades son fechas donde abundan emociones y sentimientos positivos como: alegría, entusiasmo, sorpresa (ante inesperados regalos o reencuentros), admiración, satisfacción, amor, esperanza... Habrá personas que sigan en su adultez siendo muy entusiastas con la Navidad y lo viven con la misma ilusión como si todavía fueran niños.
Esto es maravilloso porque podemos decir que la Navidad para estas personas es un factor de protección en toda regla. Su estado anímico se verá incrementado y muy posiblemente su autoestima, porque cuando nuestro estado anímico es alto, tendemos a valorarnos más positivamente.
Por otro lado, existen personas que, debido a circunstancias desafortunadas (desacuerdos familiares, pérdidas de seres queridos, inestabilidad económica...), desgraciadamente conciben la Navidad como algo negativo, días donde se experimenta malestar emocional, siendo protagonistas emociones negativas como: tristeza, melancolía, ira, frustración, miedo...
Emociones y sentimientos más comunes de la Navidad
- Ilusión
La ilusión es la palabra que mejor define la cara de los niños cuando ven una imagen de Papá Noël, abren un regalo que les han traído los Reyes o pasean con sus abuelos por las calles iluminadas o los centros comerciales decorados y ambientados con los colores de la Navidad. Los niños son capaces de contagiar esa ilusión a todos los adultos que los rodean.
También muchos adultos viven con ilusión estos días, ya sea por su sentimiento religioso, por sus recuerdos de la infancia o por el deseo de reunirse con amigos y familiares en los días navideños.
- Añoranza
Los niños desprenden ilusión, pero también verlos nos hace añorar aquellos años en los que disfrutábamos como ellos. Seguramente, a lo largo de las Navidades hayamos recordado escenas de nuestra infancia que nos encantaría poder revivir. Es muy posible que algunas de las escenas tuvieran por protagonistas personas que ya no están con nosotros. Personas que, si bien no olvidamos, en Navidad las recordamos aún más.
- Amor
Donde hay añoranza seguramente algún día hubo amor. Las personas que más añoramos son aquellas que más han significado en nuestras vidas y a quienes hemos querido. El Amor en estas fechas está a flor de piel, y es como que se le hace un hueco especial en nuestras vidas.
- Tristeza
El duelo por la pérdida de lo amado nos trae la tristeza. Tristeza por ver que el tiempo pasa, que la vida es limitada, que ha pasado otro año más o que no volveremos a ver a tal persona. Un año termina y empieza otro nuevo, y si bien renovamos ilusiones y propósitos también nos invade la sensación de que el final está más cerca.
- Esperanza
Para muchos adultos, esta es la luz que más brilla en la Navidad: esperanza por emprender y lograr algún proyecto, personal o profesional. Esperanza por mejorar la salud. La esperanza es ilusión, y la ilusión nos hace sentir vivos y que cada día tenga su propio sentido.
La esperanza nunca se pierde, y en Navidad es como que renovamos esos votos poniendo él cuenta kilómetros a cero y arrancando con energías renovadas mirando al nuevo año con ilusión.
- Culpa
Las celebraciones navideñas nos llevan a cometer excesos. Comemos más de lo que necesitamos, bebemos alcohol, trasnochamos y gastamos mucho dinero. La culpa por estos excesos y, quizás, por no haber logrado nuestros objetivos a lo largo del año, puede haceros reflexionar y modificar nuestra consciencia de manera que nos ayude a establecer nuevos propósitos para el nuevo año.
También sentimos en muchos casos culpa por tener lo que otros no tienen, cuando vemos que hay hambre en el mundo, personas sin hogar, países en guerra, o catástrofes naturales que asolan el mundo.
- Felicidad
Felicitamos las Navidades porque esperamos que estas estén llenas de alegría y felicidad. Reencontrarnos con un hermano que vive fuera o juntarse con los amigos del colegio es, sin duda, motivo de alegría. La Navidad no sería tal sin felicidad.
La felicidad también surge cuando hacemos cosas por los demás, y es muy común ver en estas fechas a muchas personas siendo solidarias con los que menos tienen ya que entendieron que ayudando a otros se están ayudando ellos y a la vez impregnándose de felicidad en cada buena acción que realizan .
- Vergüenza
Habrá muchas personas que se pregunten dónde cabe la vergüenza en un periodo de fiestas. Hay personas que por su situación económica no puedan hacer regalos y, por ello, puedan sentir vergüenza, por ejemplo. Se puede sentir vergüenza al volver a ver a personas de las que hace tiempo no sabes nada, o al reencontrarte con personas a las que no has prestado mucha atención el resto del año.
Este sentimiento es más común de lo que nos imaginamos y conlleva en la persona un desgaste en su autoestima ya que se siente inferior y prefiere esconderse, aislarse antes de sentirse inferior.
Independientemente de todas estas emociones, cuando llega la Navidad o fechas próximas, tendemos a experimentar una emoción que se define como un sentimiento de miedo, temor, inquietud, tensión, aprensión y nerviosismo.
Es una reacción normal a situaciones de estrés o amenazas, y puede ser una respuesta anticipatoria a la que llamamos ansiedad.
¿Cuáles son las causas de la ansiedad en Navidad?
La ansiedad puede estar originada por causas externas o internas:
- Causas externas: en el caso concreto de la navidad, esta conlleva una mayor actividad, reuniones, fiestas, regalos y obligaciones que producen cansancio y estrés adicional, sobre todo cuando la persona siente una “necesidad u obligación" de que todos los de su alrededor estén contentos y muy bien atendidos.
- Causas internas: muy relacionada con los pensamientos y con la manera que tiene cada uno de interpretar lo que ocurre a su alrededor. En Navidad, y de cara al nuevo año, nos solemos replantear nuestros proyectos vitales y somos más conscientes de estas contradicciones.
Consejos para gestionar tus emociones en Navidad
- Reconoce y acepta tus emociones: Permítete sentir y expresar tus emociones sin juzgarte. La Navidad puede generar una amplia gama de sentimientos y es importante permitirte experimentarlos.
- Establece límites: No te sientas obligado a cumplir con todas las expectativas sociales y tradiciones. Establece límites claros y prioriza tu bienestar emocional.
- Practica el autocuidado: Dedica tiempo a ti mismo para relajarte y recargar energías. Realiza actividades que te brinden placer y alivien el estrés, como leer, meditar o dar paseos al aire libre.
- Establece expectativas realistas: No te compares con los demás y no te sientas presionado por cumplir con estándares irreales. Recuerda que cada persona vive la Navidad de manera diferente y lo importante es disfrutar de las experiencias que te hagan sentir bien.
- Busca apoyo emocional: Si te sientes abrumado, no dudes en buscar apoyo de amigos, familiares o profesionales de la salud mental. Compartir tus emociones y preocupaciones puede aliviar la carga emocional.
Como habrás visto y quizás ya hayas comprobando en años anteriores, la Navidad puede ser una época emocionalmente desafiante para muchas personas. Sin embargo, al comprender y entender tus emociones y aplicar estrategias de gestión emocional, estamos seguros que podrás disfrutar de unas fiestas más equilibradas y satisfactorias durante todo el mes de Diciembre.
Recuerda que es importante cuidar de tu bienestar emocional durante todo el año por eso estas fechas y este año pueden ser el principio de un cambio en tu vida hacia tu crecimiento emocional.
Escrito por: Carlos Fernández. Coach y psicólogo.
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