En San Juan, el universo gamer se expande cada año un poco más. Lo que antes era visto como un pasatiempo, hoy es un espacio de encuentro, competencia y hasta una posible salida laboral para quienes lo viven con pasión. En las casas, los clubes y los cafés donde se arman torneos, las pantallas se encienden con el mismo entusiasmo con el que otros preparan una cancha o afinan un instrumento.
El universo gamer en San Juan: sus juegos favoritos, consejos a niños y adultos y cuánto tiempo pasan frente a la PC
Entre torneos, comunidades online y horas frente a computadoras, celulares y Play, crece una generación que combina pasión y disciplina digital. Tres sanjuaninos cuentan cómo viven su relación con los videojuegos, los mitos que enfrentan y los consejos que dejan a padres e hijos.
Detrás de cada jugador sanjuanino hay una historia que se construye entre teclas, auriculares y paciencia. Son jóvenes que pasan horas frente a la PC, pero no de manera improvisada, Planifican sus partidas, cuidan sus equipos y se conectan con comunidades locales y globales. Entre ellos hay quienes se dedican al streaming, quienes compiten en torneos y quienes simplemente disfrutan de la adrenalina del juego en línea después del trabajo o el estudio.
En este mundo donde las generaciones se cruzan, las preguntas también aparecen. ¿Cuánto tiempo conviene pasar frente a la pantalla? ¿Qué opinan los padres sobre esta forma de entretenimiento? ¿Qué piensan los jugadores cuando escuchan críticas sobre el “exceso” de gaming? Tres voces locales, con distintas trayectorias y edades, ayudan a entender un fenómeno que crece en San Juan, entre la pasión, la disciplina y la diversión.
Uno de ellos es Ismael Mansur, fundador de LAG Esports, streamer y jugador competitivo que forma parte de la comunidad gamer local. En su caso, el juego es parte de una rutina organizada. “Depende del día, pero en promedio paso unas tres horas diarias jugando. Cuando hay torneos o entrenamientos, puede llegar a cinco o seis”, cuenta. En su caso, los títulos preferidos son Valorant y Counter Strike 2, juegos que, según dijo, “exigen reflejos, estrategia y trabajo en equipo, no solo tiempo”.
Con los años, su participación en eventos lo llevó a conocer a grandes referentes del mundo gamer argentino, como Momo Benavides y Coscu, figuras que marcaron un antes y un después en la forma en que los jóvenes viven el gaming. “Ellos demostraron que se puede crecer y trabajar de esto, pero también que hay que tener cabeza fría y constancia”, expresó. Además, lo aconsejaron en los caminos que su empresa debe seguir.
La vida frente a la pantalla
Ismael asegura que el gaming puede ser positivo si se equilibra con otras actividades. “No es solo estar sentado frente al monitor. Hay que moverse, descansar la vista, tener horarios. El problema no es jugar, sino no saber cuándo parar”, afirmó. En su entorno, explica, muchos jóvenes encontraron en los eSports una manera de canalizar su pasión por la tecnología o incluso abrirse puertas laborales vinculadas al diseño, la programación o la creación de contenido.
Para Belén Paredes, jugadora y participante de comunidades online de The Sims y Minecraft, el mundo gamer también tiene un costado social que a veces se pasa por alto. “En los juegos hay creatividad, resolución de problemas, conexión con otros. Pero muchos padres se asustan cuando ven que sus hijos pasan mucho tiempo frente a la PC”, contó.
Paredes también forma parte de foros y comunidades internacionales donde los jugadores comparten experiencias y estrategias, y participa en espacios colaborativos como Liquipedia, la base de datos digital más importante del gaming competitivo. Desde su lugar, reconoce que el machismo todavía existe en ese ambiente. “A muchas chicas les cuesta mostrar que juegan bien porque los prejuicios siguen. Pero eso está cambiando, hay más referentes femeninas y más respeto”, sostuvo.
El equilibrio, una cuestión de hábitos
Andrés Muro es otro integrante de la comunidad. Fanático del Rocket League, reconoció que el tiempo frente a la pantalla puede ser excesivo si no hay organización, pero aclara que eso no depende solo del juego. “Es como cualquier hobby. Si uno no se pone límites, se pierde la noción del tiempo. Pero también hay disciplina: yo entreno, trabajo y juego. Todo tiene su espacio”, aclaró.
Tanto Andrés como Ismael coinciden en que los videojuegos ayudaron a muchos jóvenes sanjuaninos a desarrollar amistades, aprender inglés y mejorar habilidades cognitivas. Sin embargo, ambos remarcan la necesidad de mantener hábitos saludables, como pausas, buena alimentación y descanso. “El gaming no debería aislarte del mundo real, sino ser una parte de él”, dijo Mansur.
Cuál es el récord de horas consecutivas jugando
Cada uno tiene sus límites, pero también sus récords. Ismael contó que llegó a estar tres días y medio seguidos jugando a la Play 2, mientras que en computadora superó un día completo trabajando y jugando. Belén, por su parte, admite que combinaba trabajo y juego y llegó a estar hasta 23 horas frente a la pantalla, aunque asegura que hoy maneja mejor los tiempos. Andrés, en cambio, reconoce que algunas veces se perdió en partidas largas, pero siempre cuidando de que no afecte otras responsabilidades.
La comunidad en auge, los padres y los estigmas
Lo que antes se veía como una simple distracción, hoy es parte de la identidad de toda una generación. En San Juan ya hay clubes que organizan torneos, locales especializados y comunidades que transmiten en vivo sus partidas.
Las familias también se adaptan. Algunos padres acompañan a sus hijos en los torneos, otros buscan entender de qué se trata esa pasión que parece no tener pausas.
Más allá de los prejuicios, el mundo gamer local sigue creciendo, impulsado por jóvenes que convirtieron su entretenimiento en una forma de expresión. Entre la estrategia, la amistad y la competencia, los jugadores sanjuaninos construyen su propio espacio en el mapa digital.