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domingo 22 de marzo de 2026

Colectivero jubilado

El último viaje del "Galleta": estuvo frente al volante por 31 años y subió a su familia al colectivo para dar una vuelta más

Raúl Lima era conocido en la empresa Mayo como "El Galleta". Hoy lo despidió hasta su padre de 92 años arriba del micro.
Por María Agostina Montaño

Raúl Lima tiene 58 años y edad para jubilarse desde los 55 pero no podía bajarse del colectivo. Es que esa pasión que despertó en él el oficio nació cuando tenía 3 años y lo mantuvo detrás del volante durante 31.

Su papá de 92 que tiene demencia senil le preguntaba todos los días: "¿Cuándo te vas a jubilar?". Hoy, cuando su familia lo sorprendió en la empresa para ese último viaje, el anciano lo esperaba con un cartel que decía: "Orgulloso de vos hijo. Feliz jubilación".

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Raúl, como todos los colectiveros tenía su propio apodo, "El galleta". Así lo conocían todos los choferes de San Juan y también quienes tuvieron el placer de formarse con él ya que llegó a ser hasta instructor de choferes.

"Hoy día cuando arranqué estaba mi cuñada con mi hijo que habían puesto unos carteles. Me sorprendí, habían hablado con los inspectores para que los dejen entrar. También recibí muchos audios y textos de chicos que han practicado conmigo", revela "El Galleta" a Tiempo de San Juan.

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El colectivero arrancó su carrera en la empresa 20 de Junio, donde estuvo durante 11 años y luego pasó a la Empresa Mayo donde trabajó durante 19 y finalmente se jubiló.

Para sorprenderlo, su hijo Jesús fue hasta la empresa a las 4 de la madrugada y habló con los jefes que lo dejaron subir al colectivo. Jesús lo limpió y puso todos los carteles y globos para despedir a su papá.

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Eran las 5.50 cuando Raúl llegó a la empresa de calle Mendoza, en Rawson, y fue recibido por toda su familia. La sorpresa continuó durante su recorrido porque en las paradas lo estaban esperando más amigos y familiares para felicitarlo por su último viaje arriba del bondi.

"Me esperaban en el recorrido mis sobrinos, uno me entregó un diploma y se subieron para sacarse fotos conmigo. La verdad que fue muy emocionante todo, mis compañeros de la empresa también, unos fenómenos. Mi viejo que tiene 92 años dio una vuelta conmigo y yo no me la esperaba", detalla emocionado Raúl.

Ahora se vienen los días de descanso para el colectivero que, por primera vez, dejará de levantarse a las 4 de la mañana para subirse al micro y arrancar su jornada. A pesar del sacrificio, Raúl reconoce que ama su trabajo y que lo hizo con mucho placer.

Por eso, no piensa quedarse quieto ahora que se jubiló. "Acá encerrado en el departamento no voy a estar. Voy a salir a laburar, la idea es tomarme un mes sabático y después armarme un taxi y salir tranquilo", asegura porque a Raúl le queda nafta para rato.

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