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miércoles 20 de mayo de 2026

Ciencia y fe

El misterio de la Difunta Correa: buscan documentos que prueben su paso por la historia y ya hay pistas

El padre José Juan García detalló los esfuerzos por hallar actas de nacimiento y vínculos familiares que unan el mito de Deolinda Correa con la realidad histórica.

Por Redacción Tiempo de San Juan

En el corazón de San Juan, una curiosa investigación ha comenzado a desandar los caminos de la historia para encontrar el rastro humano de Deolinda Correa. Este proyecto, que surge de una iniciativa conjunta entre el Arzobispado de San Juan, encabezado por Monseñor Lozano, y la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de San Juan, se propone un trabajo de al menos dos años y medio para hallar documentos que otorguen un fundamento científico a la devoción popular. El equipo de investigación funciona como un triunvirato coordinado por el profesor Carlos Moreno, el licenciado Fredy Varas y el padre José Juan García, quienes cuentan con el apoyo de destacados historiadores como Silvana Frau, Jorge Edmundo Delgado y Amalia Ferrari, además de alumnos avanzados que se han sumado con ímpetu a esta causa provincial.

El escenario que describe el padre José Juan García sobre esta búsqueda es de un profundo respeto por la fe de la gente, pero con la mirada puesta en la precisión técnica. Según explicó el sacerdote, en diálogo con Canal 13 San Juan, la intención es encontrar algún rastro preciso, como una fecha de bautismo, un acta de casamiento o un documento de nacimiento de Deolinda Correa o de su hijo Baudilio. El rastreo no se limita solo a las parroquias del Gran San Juan o departamentos como Caucete, Jáchal, Angaco o San Martín, sino que las pistas han llevado la mirada hacia otras provincias. Un indicio reciente sugiere que Deolinda podría haber nacido en Tama, La Rioja, cerca de Chamical. El padre García ha mantenido contacto con clérigos riojanos que señalan que, si bien existen registros que mencionan su origen en esa zona hacia 1820 o 1830, muchos de esos libros fueron trasladados a la ciudad de Córdoba, lo que obligará al equipo a extender sus investigaciones hacia los tribunales y archivos cordobeses.

Uno de los indicios más contundentes analizados hasta la fecha se encuentra en las páginas de la historia del periodismo sanjuanino. El padre García destaca la existencia de dos publicaciones en el diario "El Zonda" de 1865. En estos escritos se menciona a un hombre llamado Baudilio Bustos Correa, quien vendía su casa ubicada a pocas cuadras de la actual Plaza 25 de Mayo para trasladarse a vivir a Córdoba. Este dato es crucial para los investigadores, ya que el doble apellido coincide con la tradición: Bustos por el padre y Correa por la madre, Deolinda. Además, se estudia la conexión de este hombre con un antiguo gobernador de la provincia de Córdoba que compartía el apellido Bustos, lo que podría confirmar el linaje de aquel niño que, según la creencia, sobrevivió amamantándose de su madre ya fallecida.

La Iglesia aborda este fenómeno desde una perspectiva que combina la antropología cultural y social con la experiencia religiosa íntima. El padre García describe la devoción como un río de gente que atraviesa el tiempo, recordando sus propias vivencias de niño en Santa Lucía, cuando veía a miles de personas caminar hacia Caucete los Viernes Santos. Para el sacerdote, la religiosidad popular tiene raíces profundas en el ser humano que busca sentirse tocado por una gracia de Dios a través de un intercesor humano. En el santuario actual, donde el padre Orlando Sánchez continúa la labor de bendecir a peregrinos y vehículos, se observa una fe que el equipo de investigación se niega a subestimar, independientemente de los resultados finales del proyecto.

El camino trazado por esta comisión también reconoce antecedentes históricos de la propia Iglesia, como los casos del indio Juan Diego en México o el Negro Manuel en Luján. En esas instancias, fueron cartas personales o relatos escritos los que permitieron a la Santa Sede otorgar un fundamento histórico a figuras de gran devoción popular. El padre García advierte que, en el peor de los escenarios, si no se encontraran documentos irrefutables tras los tres años de estudio, esto no habilitaría a concluir que Deolinda Correa no existió. Simplemente significaría que la documentación no ha podido ser hallada, diferenciando claramente la ausencia de pruebas de la inexistencia del personaje histórico.

La comunidad sanjuanina se ha involucrado de manera activa en este proceso, aportando fotos de la primera lápida y del humilde santuario original, así como tradiciones orales que han pasado de abuelos a nietos. En este contexto, se recuerda también la figura del padre Ricardo Báez Laspiur, quien fuera párroco e intendente de Caucete y vicepresidente de la Fundación Vallecito, cuyo esfuerzo fue fundamental para dar forma al santuario y construir la capilla en honor a la Virgen del Carmen que hoy recibe a los visitantes. La investigación continúa abierta a cualquier dato con seriedad científica que permita organizar las fuentes dispersas y consolidar un relato único sobre la vida de la mujer que se convirtió en el máximo símbolo de la fe popular en la región.

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