A simple vista, lo que se impone en esa curva transitada es el color. Las paredes cubiertas de grafitis, con firmas, dibujos y frases superpuestas, capturan la mirada de los jóvenes que circulan por el lugar. Sin embargo, detrás de esa capa de pintura urbana, persiste una historia más antigua, ligada al trabajo y al movimiento cotidiano que supo tener ese rincón de la ciudad. Ahora, el drone de Tiempo voló el lugar y mostró cómo se encuentra en la actualidad.
Del histórico molino a las ruinas llenas de grafitis en una histórica curva de San Juan
En la curva de calle Arenales, casi llegando a Alem, los restos de un antiguo molino sobreviven entre el abandono y las pintadas. El predio, que supo tener actividad durante décadas, hoy aparece vacío y deteriorado, convertido en un punto que llama la atención de quienes pasan por la zona. Fotos y video: Gabriel Iturrieta.
Entre estructuras desgastadas por el paso del tiempo, todavía pueden identificarse los restos de un molino que funcionó durante décadas a pocos metros del centro sanjuanino. Quienes llegaron a conocerlo en funcionamiento recuerdan que pertenecía a un hombre de apellido Abadía, y que con los años el complejo fue alquilado, iniciando un proceso de transformación que lo alejaría de su uso original.
El silencio actual contrasta con aquel pasado. Donde antes había movimiento, ingreso y egreso de trabajadores, hoy solo quedan espacios vacíos, muros descascarados y sectores derruidos. El abandono se volvió protagonista con el cambio de siglo y, desde entonces, el predio quedó expuesto no solo al deterioro natural, sino también a reiterados hechos de vandalismo.
De referencia productiva a escenario de abandono
El paso del tiempo no solo borró la actividad, sino también parte de la estructura. En los últimos años, desapareció una de las paredes más altas del predio, una construcción que sobresalía sobre el resto y que funcionaba como referencia visual para quienes transitaban la zona.
Ese faltante no es menor:. Para muchos vecinos, esa pared formaba parte de la identidad del lugar, un punto reconocible en medio de la trama urbana. Hoy, su ausencia refuerza la sensación de desmembramiento que transmite el sitio.
Una postal desde el aire
El registro más reciente llegó desde otra perspectiva. El drone de Tiempo de San Juan sobrevoló el predio y permitió observar lo que desde la calle apenas se intuye: un interior completamente vacío, sin rastros de actividad, dominado por el silencio y el deterioro.
Desde arriba, la escena resulta aún más elocuente. Los espacios abiertos, las estructuras incompletas y las marcas del abandono dibujan una postal que contrasta con la historia productiva del lugar. Queda la huella de un molino que, durante años, formó parte de la vida cotidiana y que hoy persiste, aunque transformado en ruina, en una de las curvas más reconocidas de San Juan.