Tras varias idas y vueltas, y una polémica en el medio, finalmente el Tomógrafo PET/CT, ubicado en el Centro Español para el Manejo de Enfermedades Crónicas, comenzó este año a funcionar, brindando estudios de alta precisión y calidad que permite determinar la presencia de patologías oncológicas. Desde la coordinación administrativa del CEMEC explicaron cómo son los estudios, donde cada minuto es de vital importancia.
Cómo son los estudios del Tomógrafo PET/CT en San Juan y porqué el tiempo es un factor determinante
Todo comienza con la llegada del paciente al centro médico, tras la derivación de su doctor. Allí se toman los datos personales, se discrimina si tienen o no cobertura de obra social, si se trata de un estudio pedido con urgencia o si el paciente es diabético, entre otros datos. En torno a ello, se da el turno para el estudio. Jorge Serer, coordinador administrativo del CEMEC explicó a Tiempo de San Juan que la demora entre la solicitud de turno y el estudio es de una semana, aproximadamente.
“La logística se activa una vez dados los turnos, debido a que tenemos que traer el radiofármaco desde Buenos Aires”, señala Serer. Si bien esto no ha producido contratiempos graves, si es determinante a la hora de establecer un protocolo de actuación, debido a que el isotopo radiactivo tiene una vida útil, es decir que cada minuto que pasa pierde efectividad.
El procedo de actuación es el siguiente. Entre los datos que le solicitan al paciente, se encuentra peso, talle y determinar si es diabético o no. En función de eso se ubica el turno y se realiza la solicitud al laboratorio de Buenos Aires de la cantidad de isotopo radiactivo FDG (fluorodesoxiglucosa), que llega a la provincia mediante vuelos de Aerolíneas Argentina. “Estamos ahí medios sujetos a los avatares que puede tener un vuelo, por ejemplo, si se demora o se puede cancelar, y como el isotopo radioactivo tiene una vida media, que es el espacio de tiempo por el cual mantiene una cantidad de radiación, que decae cada 90 minutos, debemos actuar de inmediato en cuanto llega al aeropuerto”, explica Serer.
El componente radiactivo que se utiliza para el contraste del estudio cada 90 minutos pierde un 50% de efectividad, por lo que no tiene sentido pedir de más para almacenar, ya que se pierde. Teniendo en cuenta además que todas las semanas desde Aerolíneas Argentinas confirman el cronograma de vuelos semanal, en torno a esto es que se van programando los turnos.
¿Cómo es el procedimiento una vez que llega el isotopo radiactivo a San Juan?
Serer detalla que el laboratorio deja el componente en Aeroparque sobre las 5 de la mañana. A esa hora, un equipo médico de la provincia comienza el seguimiento del isotopo. Cuando arriba el vuelo a la provincia, el equipo ya se encuentra en el Aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento, para su inmediato traslado.
Calculando la demora del viaje desde Caucete hasta Capital, los pacientes son citados en el CEMEC. Con la primera inyección se disparan todos los horarios entre un paciente y otro para no perder tiempo.
“Cuando se inyecta al paciente hay que esperar 40 minutos y de ahí se pasa al tomógrafo, donde en función del tamaño de la persona el estudio dura más o menos unos 25 a 30 minutos. Cuando ingresa al tomógrafo automáticamente se pasa otro paciente al “inyectario” para infundirle el isotopo y esperar 40 minutos para la captación. Esto es un trabajo a contrarreloj. Lo bueno es que tenemos un equipo que nos permite tener estudios de excelente precisión”, puntualiza Serer.
Si bien hay un laboratorio en Mendoza que elabora el componente radiactivo, no está habilitado para la venta a otros centros médicos, es por ello que solo Buenos Aires es la única opción que tiene la provincia.
Pese a los contratiempos que puede generar esto, Serer asegura que no han registrado mayores inconvenientes. Además, gracias al funcionamiento del tomógrafo por emisión de positrones, se acortaron los tiempos que debía esperar un paciente sanjuanino para poder realizarse un estudio similar en otra provincia, debido a que tenía que esperar entre 30 a 40 días para hacerlo. Esto sin olvidar que este tipo de estudio permite un escaneo completo del cuerpo, ayudando a los médicos a confirmar o descartar diagnósticos oncológicos, como también a determinar tratamientos que ayuden a mejorar la salud del paciente.
“Hemos encontrado a veces situaciones en donde se creía que el tratamiento había sido del todo exitoso, y descubríamos gracias a estos estudios pequeños focos que no habían alcanzado a desaparecer y es ahí donde se hace la diferencia. Esto les permite a los profesionales corroborar si el tratamiento está dando resultado o si hay que cambiar la terapéutica”, finalizó Jorge Serer.
Un detalle no menor es la celeridad con la que trabajan. Entre la solicitud de turno y el estudio se registra una demora de una semana (teniendo en cuenta la programación de vuelos, si se trata de una urgencia o si el paciente es de departamento alejado); mientras que el resultado del mismo tiene una demora de siete días hábiles posteriores a la realización del estudio, lo cual permite un rápido accionar en los tratamientos. Gracias a esta apuesta, muchas vidas no solo pueden mejorarse, sino también salvarse y evitar contratiempos a futuros que representen más que un dolor de cabeza.