Este 17 de agosto se conmemora el fallecimiento y el paso a la inmortalidad de uno de los próceres más importantes de Argentina y Latinoamérica. El Libertador General Don José de San Martín, quien murió hace 173 años, supo dejar grandes huellas en el territorio sanjuanino. Y no únicamente por la importante participación estratégica de nuestra tierra en la campaña libertadora, sino también por los años que fue gobernador de la Intendencia de Cuyo.
Cómo fueron los años de San Martín durante su gobierno en el territorio sanjuanino
Todo comenzó en 1814, cuando el director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio de Posadas, nombró al “Padre de la Patria” como la máxima autoridad de la Intendencia de Cuyo, con sede central en Mendoza. San Martín gobernó dos años la actual región. Su gestión comenzó el 10 de agosto de 1814 y culminó el 24 de septiembre de 1816.
El principal propósito de San Martín fue gestar la campaña al Perú, con paso previo por Chile, a partir de estrategias militares y políticas. Para los objetivos políticos, necesitó de la colaboración de dos sanjuaninos: Francisco Narciso Laprida y Fray Justo Santa María de Oro.
Laprida fue un abogado destacado, quien no contaba con los votos suficientes para ser congresista en Tucumán. Fuerte impulsor de las ideas liberales, su postura política hizo que el intendente de Cuyo lo necesitara como propulsor de la independencia del Virreinato del Río de la Plata.
“San Martín lo necesitó como propulsor porque era muy entusiasta. Por este motivo, insistieron en todos los alrededores de San Juan para que Laprida vaya al Congreso con el objetivo puntual de declarar la independencia”, dijo el historiador Rubén Guzmán a Tiempo de San Juan, en la nota como recuerdo de la gesta del 9 de julio de 1816.
Por otra parte, Santa María de Oro ejerció gran parte de su profesión en Chile, donde brindó clases de Teología. Su estadía en el país trasandino fue una de las causas por las que San Martín quiso a este personaje en Tucumán. Principalmente, el fray conocía los movimientos en los conventos, lugares estratégicos para la preparación de elementos militares.
Durante las entrevistas con San Martín, le confesó las diversas situaciones que vivía Chile en ese momento. Cuántas tropas tenían, las municiones que guardaban, fueron algunos temas de los que Santa María de Oro brindaba información.
Este rol lo llevó a Tucumán. Además, el Congreso necesitaba hombres de todos los sectores y los eclesiásticos debían participar.
Visita a la Asociación Cultural Sanmartiniana
Tiempo de San Juan visitó la Celda Histórica de San Martín y Circuito Sanmartiniano con el objetivo de conocer datos de la gestión del Libertador como intendente cuyano. Junto con estudiantes del 2º “A” y “B” de la Escuela Primaria “Mariano Necochea”, ubicada en Santa Lucía, este medio supo de diversos detalles que relacionan a San Martín con San Juan, a través del relato de Carlos Basualdo, uno de los principales encargados de la Asociación Cultural Sanmartiniana.
La Batalla de Chacabuco, clave para la construcción de dos canales sanjuaninos
Una visita de San Martín se consumó el 9 de julio de 1815, exactamente un año antes de la independencia ocurrida en Tucumán. El objetivo era mantener un encuentro con el gobernador de San Juan, José Ignacio de la Roza.
Según contó Basualdo, el líder militar llegó “desprolijo y muy traspirado” a la provincia. ¿Por qué motivo? La falta de árboles y, por ende, de sombra. De la Roza tuvo que disculparse por esta situación y le contestó que solucionar esta problemática era muy difícil por la falta de agua.
Como respuesta, San Martín señaló la cordillera, indicando el color blanco de la nieve, y le dijo que esa agua congelada podía bajar a la ciudad a través de canales. “Pero acá no hay mano de obra”, contestó de la Roza.
El Libertador aprovechó la batalla de Chacabuco, donde su ejército capturó 600 realistas. Una gran mayoría de los hombres fueron chilenos que defendían a España. De ese porcentaje de estos prisioneros, más exactamente 236, fueron enviados a San Juan para la construcción de dos importantes canales: Pocito y Caucete.
El alimento favorito del Libertador durante su estadía en San Juan
“¿Saben qué es un brasero?”, le preguntó Basualdo a los alumnos de la escuela santaluceña. Una niña respondió: “Sí. Mi abuela tiene un brasero”.
Este interrogante dio comienzo a otra historia sanmartiniana. Durante su estadía en San Juan, el General pidió un brasero y leña seca porque sufría mucho el frío. En medio de esa solicitud, uno de los colaboradores le consultó qué iba a comer. San Martín respondió: “Cuando estoy en Mendoza como arroz, papa y cebolla”.
A San Martín le gustaba mucho el arroz, y varios historiadores confesaron que era un adicto al arroz con leche, endulzado con miel.