En un Congreso que se ha convertido en escenario central de la política nacional desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, la asistencia de los diputados nacionales se volvió un tema de análisis, señalamiento… y en algunos casos, de elogio. Uno de los nombres que se ganó ese último lugar es el del sanjuanino Jorge Chica, quien ostenta una asistencia casi perfecta durante las 231 votaciones realizadas desde el inicio del mandato del actual presidente. Sólo faltó dos veces.
Un sanjuanino, entre los "Sarmientitos" de la Cámara de Diputados de la Nación
Mientras muchos legisladores acumulan faltazos, el representante de San Juan en la Cámara baja se destaca por su presencia casi ininterrumpida en las votaciones.
Chica, representante de Unión por la Patria, forma parte de un selecto grupo de diputados que prácticamente no faltó. Una cifra que lo ubica como uno de los más aplicados del recinto y que le valió que lo señalen como “un verdadero sarmientino”, en alusión al prócer sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento, célebre por su compromiso con la educación y su famosa asistencia perfecta a la escuela.
La comparación no es exagerada si se tiene en cuenta el contexto. Según un relevamiento parlamentario del canal de WhatsApp ParLeanMentario, en lo que va del año 2024 ya se han registrado 180 votaciones. El promedio general de ausentismo en este período fue del 10,9%, y en el primer semestre se disparó al 17,7%.
No todos los legisladores pueden decir lo mismo. Por ejemplo, el chubutense Jorge “Loma” Ávila acumula la friolera de 138 ausencias, liderando el ranking de los más faltadores. Le siguen, con 119 ausencias, los porteños Ricardo López Murphy y Álvaro González, quienes enfrentaron situaciones personales complejas, aunque sin justificar la totalidad de sus inasistencias.
En contraste, Gabriel Bornoroni y Santiago Santurio (de La Libertad Avanza), tienen asistencia perfecta. Otros colegas, como Carlos Heller, Mónica Macha o Gabriela Besana, apenas se ausentaron una vez.
Cabe recordar que no todas las ausencias responden a negligencia o desinterés. En muchos casos, los diputados deciden no participar de una votación como una herramienta de presión política, una manera de enviar señales a la Casa Rosada o a los gobernadores, y hasta como parte de estrategias de negociación silenciosa.