La Ley N°27.802, mejor conocida como Ley de Modernización Laboral, fue promulgada en el Boletín Oficial el 6 de marzo pasado. Si bien una cautelar impulsada por la Confederación Argentina del Trabajo (CGT) frenó la aplicación de 82 artículos, la Justicia revocó esta decisión y la norma volvió a estar en plena vigencia a partir del 23 de abril. Aunque las batallas legales continúan, lo cierto es que la legislación en aplicación cambia el trabajo tal como estábamos acostumbrados. En este marco, el desafío para los trabajadores, según referentes sindicales de San Juan, radica en recuperar el sentido colectivo que encierra aquella vieja premisa: “nadie se salva solo”, fortaleciendo los vínculos entre los trabajadores y sus organizaciones gremiales.
Primer Día del Trabajador con reforma laboral: los desafíos del trabajo en la nueva era
La Ley N°27.802 fue publicada en el Boletín Oficial el 6 de marzo. A partir de allí, empezaron a brotar los planteos de inconstitucionalidad y una cautelar impulsada por la CGT frenó la aplicación de 82 artículos. Sin embargo, el fue revocado y el cambio de era parece ser inevitable.
La situación laboral no es la misma que hace 20, 10 o incluso 5 años atrás. Esto se explica por varios factores. El primero es el complejo contexto económico que atraviesa el país, marcado por la caída de los principales indicadores, como el Estimador Mensual de la Actividad Económica, que retrocedió un 2,8% en marzo, y una inflación que, lejos de acercarse al 1% que proyecta el Gobierno nacional, se ubicó en el 3,4% ese mismo mes. El segundo son los cambios que atraviesan los marcos legales laborales en la Argentina, con cambios clave que introducen mayor flexibilidad en el trabajo, ya que cambia el cálculo de las indemnizaciones (abaratando despidos), permite reorganizar la jornada con banco de horas, habilita fraccionar vacaciones y busca reducir la litigiosidad en juicios laborales. El tercer punto está profundamente atado a los dos anteriores: los argentinos tienen trabajo, pero no llegan a fin de mes, lo que los obliga a tener quizá dos o tres trabajos. La irrupción de la tecnología en el trabajo permite esta realidad, ya que empresas como PedidosYa o Uber tienen la flexibilidad suficiente para que los trabajadores tengan más de un empleo.
En este contexto, los números de empleo a nivel nacional están en rojo, ya que se acumulan casi 100.000 puestos de trabajo perdidos. En San Juan, la situación es un poco diferente. Los datos oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, correspondientes al último cuatrimestre de 2025, indican que la desocupación en el Gran San Juan descendió al 2,7%, el nivel más bajo desde 2019, previo a la pandemia. En paralelo, la tasa de empleo alcanzó el 44,5%, marcando un récord histórico para la provincia. Pero desde el Gobierno local son prudentes: el ministro de Producción, Trabajo e Innovación, Gustavo Fernández, dijo en declaraciones mediáticas que el crecimiento del empleo no significa que haya trabajo de calidad, por lo que el objetivo de esta gestión es "mejorar las tasas de empleo registrado".
Desde el sindicalismo sanjuanino señalaron que el desafío de esta nueva era está en continuar luchando por los derechos existentes, en un contexto económico complejo para muchos. "Es un primero de mayo que va a tener mucho que repensar y que recordar como en otros tiempos la Argentina era productiva y teníamos una cantidad de trabajo que nos permitía como sociedad llevar dignamente el pan a nuestra casa. Ahora no logramos llegar a fin de mes aún teniendo trabajo, los poquitos que quedan con trabajo. Tenemos que pensar que la dignidad te la da trabajando y que este país sale trabajando", aseguró el referente de la CGT de San Juan, Eduardo Cabello.
Por su parte, Mirna Moral, secretaria general del Sindicato Empleados de Comercio (SEC) uno de los gremios que nuclea mayor cantidad de empleados del sector privado en San Juan, aseguró que el desafío de este año para los trabajadores, en conjunto con los gremios, "crear conciencia de que empleados y empleadores dependen unos de otros", en este nuevo marco de flexibilización laboral que plantea la Ley de Modernización.
De esta manera, el escenario muestra más empleo, pero con condiciones más frágiles. En un contexto de cambios legales y dificultades económicas, el foco está en la calidad del trabajo y en la capacidad de los trabajadores de sostener derechos en un mercado cada vez más flexible. Ese, quizá, es el mayor desafío de esta nueva era.