En el 2018, el por entonces Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, la Universidad Nacional de San Juan, el Centro de Ingenieros, la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, la Municipalidad de Calingasta y la Cooperativa Agropecuaria Tamberías firmaron un convenio para invertir $2.400.000 para el armado de la planta de Calvados en Calingasta. El objetivo de esta participación institucional era revivir la tradicional fabricación de aguardiente de manzanas, con un toque moderno y distinguido. Para ello, adquirieron dos destiladores de alta tecnología de acero inoxidable, con sus respectivos calentadores eléctricos operados electrónicamente.
La planta de calvados de Calingasta: el detrás de escena del cese de la producción y su pata política
La planta comenzó a construirse en el 2018 y llegó a fabricar dos partidas de calvados, pero por cuestiones políticas la producción está frenada desde el 2023 y hasta fue desmontada. Las causas y las posibles consecuencias.
El ingeniero Fernando Amín era el director de la planta, que se encontraba emplazada en una vieja casona propiedad del municipio. Según indicó, en diciembre de 2023, al término de la gestión del exintendente Jorge Castañeda, la planta estaba funcional y hasta habían logrado fabricar dos partidas de calvados.
Sin embargo, con el comienzo del gobierno de Sebastián Carbajal, la planta sufrió un parate. Este parate escaló hasta tal punto que, el año pasado, el jefe comunal comenzó a prestar las instalaciones de la casona al Club Sportivo Tamberías. Conforme dijo él mismo durante la interpelación que el Concejo Deliberante le realizó el pasado 18 de junio, decidió desarmar las instalaciones de la planta “para evitar explosiones”. Aseveró, en este sentido, que el desarme fue realizado con total cuidado y responsabilidad por especialistas en el tema.
En medio de la interpelación, el intendente soltó declaraciones poco felices para con Amín. “Se preparó calvados, con alcohol etílico, con la gravedad que tiene. Fue para una muestra, inclusive hay documentación de eso, donde se repartió el producto, con la gravedad para la salud de quien lo consumió. Quiero creer que nadie lo consumió, porque no escuché de que haya habido algún accidente, porque consumir eso es mortal. Recordamos un hecho histórico de la provincia de San Juan”.
Carbajal trazó un paralelismo con uno de los hechos delictivos más resonantes de nuestra provincia: el caso Torraga. En 1993, 29 personas de diferentes puntos del país murieron por ingerir vino envenenado con alcohol metílico. El producto era proveniente de San Juan y puntualmente pertenecía a las marcas “Soy Cuyano” y “Mansero”. El problema es que, en su interlocución, el intendente, quien es médico de profesión, confundió los compuestos. Toda bebida alcohólica contiene alcohol etílico, mientras que lo mortal es el metílico (aunque el Código Argentino Alimentario permite un gramo por cada litro).
Ante esto, Amín advirtió: “Yo tengo las pruebas y análisis oficiales certificados y autorizados, donde se demuestra que las pruebas de las partes del principio y final de la destilación -que siempre deben ser descartadas-, daban como máximo 0,95 mg/litro. O sea, menor que el máximo permitido por la Ley de Alcoholes”.
Amín asegura que todo lo detallado anteriormente conlleva “faltas severas” a los deberes del funcionario público, por lo que está juntando firmas en el departamento para pedir la destitución de Carbajal. Sin embargo, según la Carta Orgánica Municipal, para destituir a un intendente, primero el Concejo Deliberante debe pedirlo y, luego se tiene que someter el pedido a consulta popular.