El 7 de marzo de 2017, 200.000 trabajadores se congregaron en la avenida 9 de Julio de la ciudad de buenos aires para protestar contra las política económicas y sociales de Mauricio Macri. Fue la última vez que la CGT pudo convocar un evento al aire libre, sin mantener el férreo control sobre los asistentes y las organizaciones participantes.
El triunvirato de la CGT, ¿al borde de la desintegración?
Aquel día terminó con escenas memorables. El robo del atril que luego fue rematado cientos de veces en los sitios de e-commerce, y el clásico “poné la fecha, la puta que te parió”, con el que los manifestantes le pedían al triunvirato cegetista la convocatoria a un paro general.
Cambiaron las locaciones, y cambió la convocatoria, hasta llegar al realeado acto del 2 de mayo de este año, en el que la Confederación General del Trabajo conmemoró el Día del Trabajador y la Trabajadora en el estadio de Defensores de Belgrano, con un tibio llamado a la “unidad nacional” y un extemporáneo reclamo de "reducción de la jornada laboral".
Además de la ausencia de trabajadores de a pie, resonó otra falta: la del líder de Camioneros Pablo Moyano, uno de los integrantes de la conducción tripartita de la central obrera. En su lugar, en el escenario, estuvo su padre, Hugo Moyano.
Desde le entorno de Pablo Moyano adujeron “razones personales”, y recalcaron que “Camioneros estuvo presente, como siempre”. Otros reconocieron, por lo bajo que la relación entre padre e hijo no atraviesan por su mejor momento.
Otras ausencias de peso fueron las del canillita Omar Plaini, el metalúrgico Abel Furlán, y Mario Manrique, secretario adjunto del gremio industrial más poderoso de la Argentina, SMATA.
Sobre la ausencia de Manrique y de Moyano, luego, se fueron tejiendo más versiones, una de las cuales sonó con más potencia.
Tendría que ver con una reunión entre Andrés Rodríguez, de UPCN, con el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. En ella, el alcalde le habría propuesto comprar el edificio histórico de la CGT en la calle Azopardo, uno de los que Eva Perón utilizó para su función pública y símbolo de las épocas del sindicalismo combativo. El destino sería un Museo de los Trabajadores.
Rodríguez no habría participado a algunos sectores de la CGT de la propuesta, ni de la reunión.
Desde el moyanismo, recordaron que la sede fue declarada Monumento Histórico Nacional mediante el decreto 1233 del año 2007 bajo la presidencia de Néstor Kirchner. "Van a tener que cambiar la ley entonces", anticiparon.
Andrés Rodríguez pertenece al sector de los Gordos, con el que el moyanismo no tiene relación. "Los Gordos hacen la de ellos. Cada uno tiene su espacio acá, ellos no nos quieren, nosotros tampoco a ellos. No hay ni saludos de Feliz Navidad ni Año Nuevo", comentaron.
Otros de los temas que ponen en peligro la unidad de la Central obrera tiene que ver con la tibia defensa de los salarios por parte de los popes. El número dos de Smata, Mario Manrique, declaró: "No estoy arrepentido de la unidad, pero lamento que no se haya llegado a la unidad de concepción. Cuando, por ejemplo, se discute el Salario Mínimo Vital y Móvil, lo primero que ven es qué necesita el Estado cuando tenemos que ver qué necesitan los trabajadores".
Omar Plaini fue, finalmente el que dio a entender que triunvirato está acabado. “La CGT debe definir su metodología de funcionamiento. Más allá de las tensiones, las diferencias internas, no logramos establecer una mesa chica, porque de pronto se hacen mesas chicas de reuniones con funcionarios y se reitera siempre la falta de una de las partes, como Pablo Moyano".
"La CGT ha dejado de ser un sector de poder para transformarse en un factor de presión y eso no es bueno, porque no estamos en la mesa de las grandes discusiones. Puede venir un ministro, otro ministro, el Presidente, pero para venir a comer medialunas y tomar café y después no estar en la mesa de las grandes decisiones. No cambia absolutamente nada", concluyó.