Ningún apuro. Con esas dos palabras puede definirse la estrategia que comienzan a diseñar en Juntos por el Cambio de San Juan para responder con una –o varias- candidaturas destinadas a confrontar con el gobernador Sergio Uñac luego de conocido su anuncio de búsqueda de la reelección.
Con Uñac ya sobre el ring, cuándo, cómo y a quién pondrá en cancha JxC como rival
Los motivos son varios. El primero, que sus principales candidatos ya están instalados y no requieren de una intensidad especial, aunque el período de campaña es relativamente corto: apenas 4 meses y medio hasta el 14 de mayo. Pero la dead line para la presentación de candidatos opera recién el 25 de marzo, motivo por el que no sienten que el reloj los corra. Por el contrario, piensan que cualquier definición tajante sería ofrecer una ventaja que no quieren dar.
El segundo, que durante ese tiempo todavía deben esperar para ver qué es lo que realmente tienen enfrente. Ya se sabe que irá Uñac, pero resta una definición importante que es la de José Luis Gioja. Si será o no de la partida, es decir si influirá ese factor decisivo en el tablero electoral o no.
Lo último que hay hasta ahora sobre ese particular son las declaraciones del diputado nacional en el streaming de Tiempo de San Juan Off de Record, en el que respondió con la metáfora de “nunca le saqué el traste a la jeringa”. Es que se trata de una frase ambigua que puede interpretarse en varios sentidos: como que será efectivo postulante a su retorno, o que presentará un candidato con su respaldo. Ambas fórmulas encuadran en la definición, nada menor al momento de evaluar chances a uno y otro lado. Y sobre lo que seguramente no se conocerá una definición tajante hasta el disco de sentencia.
Y tercero, en función de esas variables anteriores ir definiendo la estrategia propia. Que ya parece bastante avanzada, pero requerirá de algunos retoques. Marcelo Orrego parece ser el señalado como principal carta de Juntos por el Cambio en San Juan, pero es muy probable que existan otros candidatos que puedan traccionar por separado y aporten votos por afuera en la sumatoria de los lemas.
Los más claros en esa función es el macrista Eduardo Cáceres (quien profundiza una línea dura destinada a atraer votantes de Milei, con los que los que Orrego tiene menos alcance) y el bloquista Enrique Conti, destinado a pescar en la diáspora bloquista. Sin descartar que aparezca un candidato propio de Dignidad Ciudadana, el partido que lleva en Capital a Gustavo Fernández y que encabeza el reclamo judicial contra la postulación de Uñac, en un intento de facilitar que no lo haga en persona el propio Orrego.
Todo eso lleva tiempo, además de los bordados en los departamentos en los que la ley de lemas permite que no se agolpen en la puerta y exista espacio para todos, con las lógicas propias de cada agrupación.
Motivos suficientes para presumir que en el cuartel de mando no se esperen definiciones de peso a lo largo de todo enero. El diputado Marcelo Orrego pasa su principio de año en Córdoba junto a familiares de su esposa y a partir de allí iniciará un proceso intenso de puertas adentro, pero pocas –o ninguna- decisiones tajantes.
Buscarán también la manera de realizar la puesta en escena de la candidatura, que probablemente ocurra bien avanzado febrero. Al menos, sólo la suya, como para ir dispersando ansiedades. El mecanismo será casi con certeza el de aclamación: todos los dirigentes importantes de Producción y Trabajo pidiendo lo que finalmente ocurrirá. No exclusivamente, podrá pasar lo mismo con Actuar, bloquistas. Terreno donde quedará pendiente si una sola candidatura o dos, con el rivadaviense Fabián Martín en otra fórmula, en la misma con Orrego, o en ninguna.
Y después, ir midiendo sobre los otros jugadores que saldrán a la cancha, su conveniencia o no. El Pro es casi seguro que montará su propia estructura, no sólo de gobernador sino de postulantes departamentales. Actuar es banca en Capital, tal vez integre también alguna fórmula provincial.
Pero nada de todo eso reviste carácter de urgencia en un espacio político más dedicado ahora en tantear los efectos de la salida a la cancha de Sergio Uñac, que en anunciar con tanto margen a su rival. Su identidad se huele, pero una cosa es que se presuma y otra es poner todo el arsenal con anticipación.
Ya pasó la ansiedad sobre si Uñac se presentaría o no, pasará también el foco puesto en el expediente judicial al respecto, excepto cuando haya definiciones. Si no hay modificaciones, deberán adaptar el discurso a una competencia con el gobernador en busca de su reelección. Con todo lo que eso contiene.
Pero todavía sienten un margen para el wait and see. Lo que buscan es dosificar los impactos para ganar centralidad en la opinión pública y en una confrontación de campaña que se irá produciendo igual, estén como estén en el terreno de juego.