El futuro del dique El Tambolar ocupa un lugar central en la agenda del Gobierno de San Juan porque se trata de una obra clave para la matriz energética de la provincia. Tras la paralización de la obra y la rescisión del contrato con la UTE constructora en el 2024, ahora se analizan distintas alternativas para reactivar el proyecto. Actualmente, hay tres opciones técnicas en estudio para darle nueva vida al emprendimiento hidroeléctrico.
Buscan resucitar El Tambolar: las tres opciones que se barajan dentro del gobierno
Por el momento, las opciones en estudio contemplan convertir al dique en una central de bombeo o de pasada para aprovechamiento de energía. Continuar el proyecto original demandaría 400 millones de dólares. ¿Financiamiento internacional?
La primera propone reconvertir El Tambolar en una central de bombeo, una alternativa que presenta ventajas porque requeriría mínimas obras complementarias y permitiría utilizar agua del dique Los Caracoles para generar energía.
La segunda opción apunta a desarrollar una central de pasada, similar al sistema de La Olla, lo que implicaría un esquema de generación más acotado pero posiblemente más viable en el contexto actual.
Finalmente, se mantiene sobre la mesa la posibilidad de continuar con el proyecto original. Sin embargo, esta alternativa es la más costosa: demandaría una inversión cercana a los 400 millones de dólares para completar el cuarto dique sobre el río San Juan, que hoy presenta un avance del 41,39%.
En el plano institucional, la Cámara de Diputados aprobó en 2024 la rescisión del contrato que la Provincia mantenía con la UTE encargada de la obra. La decisión se tomó para evitar continuar con un acuerdo cuyas condiciones originales ya no podían ser cumplidas por ninguna de las partes. La negociación no fue sencilla: involucró a empresas como Panedile, SACDE, Sinohydro y Petersen Thiele y Cruz, además de un complejo entramado legal y político.
Con el escenario nacional adverso para el financiamiento de obra pública, dentro del Gobierno provincial se evalúan dos caminos: uno apunta a un crédito internacional, para el que San Juan cuanta con la garantía soberana de Nación y el otro, es pagar el financiamiento con la concesión de la energía.
San Juan, al no tener endeudamiento externo significativo, aparece como un perfil atractivo para organismos de crédito, que tienen al tope en su orden de prioridades a las obras energéticas. En la última visita de embajadores de la Unión Europea hubo recordatorios a los funcionarios locales. “Están los recursos para San Juan”, les dijeron en reuniones privadas.
La otra alternativa es ofrecer a un privado la concesión de la energía que genere el dique durante un período de entre 30 y 50 años, a cambio de que financie y complete la obra.
La ubicación del dique es estratégica: se encuentra a unos 140 kilómetros de la capital provincial, aguas abajo de la Villa de Calingasta, en plena zona precordillerana, al Este de la localidad de Pachaco y a unos 23 kilómetros aguas arriba de Los Caracoles.
Se trata de una obra largamente estudiada. Los primeros antecedentes se remontan a 1974-1975, cuando la empresa Agua y Energía Eléctrica realizó las exploraciones geológicas y geotécnicas iniciales. Más tarde, entre 1986 y 1987, la firma Electroconsult avanzó con un informe de factibilidad. Ya en 2014, el Gobierno provincial encargó a EPSE retomar y profundizar las gestiones para concretar el proyecto. Sin embargo, con la llegada de Javier Milei a la Presidencia y la decisión de recortar el financiamiento de la obra pública a nivel nacional, la construcción quedó paralizada.
Recién cuando todas las alternativas terminen de ser evaluadas, se decidirá cómo será la resurrección del cuarto dique sobre el Río San Juan.