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domingo 22 de marzo de 2026

PASO 2021

Estos son los 5 datos clave que dejó la elección de San Juan

Las sorpresas en la provincia, las diferencias en los departamentos, el arrastre país, el presentismo y lo que se puede esperar para noviembre.
Por Sebastián Saharrea

1 - Sorpresas en San Juan

Hubo varias. Se preveía que al frente de Todos le costara en el eje Este-Oeste (Santa Lucía-Capital- Rivadavia), pero hubo una derrota que no estaba en el radar: la de Iglesia, gobernada por el bloquismo desde hace años y gestionada por Jorge Espejo, un intendente que no ayuda demasiado.

Un efecto amortiguado por el triunfo del FdT en un departamento rival, 9 de Julio, hogar del primer candidato Walberto Allende. Con la diferencia que allí el PJ suele ganar.

Pero hubo otras sorpresas igualmente relevantes. Una de ellas fue el alcance de la tercera fuerza, Consenso Ischigualasto, que arañó los 9 puntos, cuando en las encuestas previas rondaba la mitad. Pensar que hasta último momento hicieron fuerza para ir en el mismo equipo de Juntos por el Cambio. Y si bien en política la aritmética es imposible y 2 más 2 suele ser 7, en este turno habrían podido competir por el triunfo si lo hubieran hecho.

El otro dato sorprendente fue el alcance de la izquierda, que fue la única que definió una interna, en la que Agüero sacó de carrera a Méndez. El tema es que juntos reunieron casi el 7% de los votos, una cifra absolutamente inusual para una coalición de izquierda nítida en San Juan.

2- Las diferencias

Lo primero es ganar, obtenido en San Juan, una de las 4 provincias del país en las que ganó el oficialismo nacional. Luego, la diferencia, quedó pendiente.

Resultó claro que los entre 4 y 5 puntos al segundo no conformó al oficialismo provincial y dejó exultante a su principal oposición. Buena parte de los motivos surgen de un punteo territorial, donde en ningún lado pudo hacer pie el Frente de Todos. No lo hizo en los departamentos más importantes donde perdió, porque lo hizo por una diferencia muy amplia: en Capital –donde gobierna-, obtuvo el 28% de los votos, pero también apareció lejos en Santa Lucía (30%) y Rivadavia (33%).

Y en lugares donde pudo revertir la tendencia con buenos resultados a favor, tampoco lo hizo. En Chimbas, por ejemplo, donde supo obtener 75%, alcanzó ahora el 50. En Rawson cayó al 43%. Juntos, Rawson y Chimbas son los bastiones donde el PJ se apoya para obtener un diferencial en la tabla general y esta vez no lo pudo hacer.

En el resto de los departamentos, más chicos y con menos peso en la general, tampoco hubo perfomances descollantes: sólo asomó San Martín entre los intendentes de proyección como Cristian Andino, donde el resultado estuvo a tono con elecciones anteriores con casi un 60%. También Valle Fértil, 25 de Mayo y Ullum, todos pequeños. Entre los más grandes, Jáchal con el 52% Pocito con el 50%, Albardón con el 49%, Caucete con el 47%, no pudieron sumar demasiado al resultado general para el oficialismo.

3 – El arrastre país

Desde siempre que hay elecciones nacionales, el resultado de la situación política a nivel país arrastra a San Juan. Se recuerda particularmente cuando en 1985 (primeras elecciones parlamentarias desde la vuelta de la democracia) la primavera alfonsinista arrastró al Bloquismo de Leopoldo Bravo, quien pegó el portazo y renunció. O la primera escala de la Alianza nacional en 1999 con Avelín en San Juan.

Esta vez, no fue la excepción. Las dificultades nacionales son evidentes, indisimulables al momento de ir a la urna. La situación económica definida por el poder adquisitivo, el impacto de la inflación en los salarios, es crítica y eso no sale gratis. Sumado a una pandemia que pone a todos los oficialismos en condición de perdedor en todo el mundo, ante el fastidio social que provocan las medidas que se deben tomar.

La evidencia de esos impactos está en los ganadores del turno. El más sobresaliente, el porteño Javier Milei, quien a bordo de un discurso incendiario a nivel económico y social alcanzó el 14%.

4 – Cambiar en dos meses y una frase resonante

“Hay cosas que ajustar y vamos a ir mirando”, dijo el gobernador aún antes de conocerse el primer cómputo oficial que ya adelantaba una diferencia estrecha. Seguramente, el resultado habrá sido valorado como importante por el triunfo pero estrecho por la diferencia, y ahora el propósito del campamento oficial para noviembre será repuntar algo en el tanteador, conservando el liderazgo y sin perder un legislador porque renueva dos.

Para hacerlo, reunirá a toda la tropa para repasar sobre el terreno dato por dato, como también lo anticipó el gobernador Uñac. Habrá allí, en esos encuentros, momentos tensos, puede anticiparse. En especial, en el remiendo de aquellos casilleros que creen que no funcionaron bien en esta oportunidad. Teléfono para los líderes territoriales, también para los socios del espacio. Por suerte para ellos, tienen revancha.

Del lado de la oposición, seguramente se vendrá una salida a la cancha de sus primeras espadas: Orrego y Martín. Y la ilusión de que los siga ayudando el microclima nacional

¿Puede cambiar esta foto en noviembre? Puede cambiar, para qué lado depende de los vientos que soplen. El 14 de noviembre se juega el bueno, la elección definitoria. Si el gobierno nacional no modifica el resultado, quedará en delicada posición en el Congreso tanto en Diputados como el Senado, y su segundo tramo de gobierno puede ser un martirio para Alberto.

El presidente seguramente moverá algunas piezas para ganar crédito en poco tiempo, como lo hizo Macri entre la Paso y la general del 2019 y con la que pudo recuperar casi 10 puntos. Todas ellas deberían venir por la mejoría de la situación económica, que también podría impactar en San Juan

Eso y la expectativa de llevar al cuarto oscuro a los que no fueron esta vez son su principal arma.

 5 – Participación y voto en blanco

Se esperaba una elección de poca concurrencia, y así fue. El margen de los que no fueron en esta ocasión creció en 10 puntos respecto los que no van nunca: para la anterior Paso para diputados nacionales en San Juan, hace 4 años, fue a votar el 76,5% de la gente, mientras que ahora fue el 67%.

Diez puntos adicionales que podrán ser cargados a varias cuentas: a la pandemia, al Zonda, al desinterés. Desde aquí parece otro poderoso factor: que en San Juan no había demasiadas cosas por definir, sólo la citada interna de la izquierda, mientras los grandes polos políticos locales no tenían ninguna disputa. Es decir, había que tener ganas de ir a adelantar el voto que efectivamente vale en noviembre. Hay que tener convicciones democráticas poderosas para hacerlo, con el día que hizo.

Igual, y pese al viento y al desinterés, San Juan no fue de las peores en materia de asistencia. Hubo algunas provincias donde la participación apenas superó el 60% (Córdoba o La Rioja).

Lo que sí fue una revelación a los ojos observadores fue el voto en blanco. No por lo mucho, sino por lo poco. Ni siquiera un 3%, en el rango de anteriores elecciones y lejos de lo que ocurrió en otras provincias como Salta y Corrientes, por encima del 10. Parece ser que el que iba a votar en blanco, prefirió quedarse en casa.

Hay en ese margen un estrecho pero apetecible desfiladero para trabajar, para quienes quieren mejorar sus números en la elección que verdaderamente importa.

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