En la reunión de gabinete que encabezó el lunes pasado, el intendente Emilio Baistrocchi bajó una línea política clara: de inmediato debe comenzar una campaña silenciosa, con mucha territorialidad y contacto cara a cara, para enfrentar las elecciones legislativas del año que viene en el distrito más permeable a los climas nacionales. Fue un correlato del mensaje que recibieron los caciques del peronismo de boca del propio Sergio Uñac.
Baistrocchi pidió mucha más política
El motivo formal de la convocatoria fue presentar al nuevo secretario de Planificación Urbana, un veterano de la gestión pública como Mario Guerci. Hablaron de la remodelación de la planta baja del palacio municipal y del ordenamiento territorial. Oficialmente trascendió que el intendente pidió a sus funcionarios “tener una escucha activa hacia los capitalinos”. Pero sucedió mucho más en esas cuatro paredes. Hay un trasfondo político que le da sentido a las instrucciones.
Dos altas fuentes bien informadas del encuentro coincidieron en la interpretación: Baistrocchi les pidió que comiencen una campaña silenciosa en lo inmediato, este fin de año, porque tienen un gran trabajo por delante en la carrera por defender el distrito en las urnas. El intendente les recordó a todos que son funcionarios políticos. Por lo tanto, toda su actividad debe ser enmarcada en esa perspectiva. En cada acción, cada escucha y cada respuesta, cada contacto cara a cara, debe quedar explícita la pertenencia a un proyecto.
La principal dificultad al menos en Capital es que el elector suele disociar la gestión municipal del voto. Puede tener un buen concepto de la Intendencia pero aun así darle la espalda y optar por la oposición dentro del cuarto oscuro a la hora de elegir diputados nacionales. Sucedió en 2019, cuando Baistrocchi aplastó en los comicios departamentales pero apenas un par de meses después el Frente de Todos perdió con Juntos por el Cambio en la presidencial. Aquella derrota dejó cicatrices.
El intendente transmitió a sus secretarios un panorama complejo. Consideró que la elección de 2021 tendrá mucha influencia desde lo nacional. Entonces la consigna será traer el interés de los vecinos a lo estrictamente local, asociando a cada momento los resultados de la gestión con la pertenencia a un proyecto único liderado por Alberto Fernández y por Sergio Uñac en la provincia. Baistrocchi se los planteó ahora, en octubre, un año antes de las generales. Aunque pueda parecer prematuro, tiene fundamento. No es un asunto que se pueda construir de un día para el otro sino que demandará un trabajo permanente.
Las caravanas de los autoconvocados incomodaron precisamente por las consignas importadas de Buenos Aires. El objetivo de los funcionarios capitalinos será salir a ganar la calle “con un andamiaje que le permita ver al sanjuanino lo que sucede en la provincia y no tanto lo que sucede en Capital Federal”, explicó una de las fuentes.
El atípico 2020 que está a punto de cerrar puso a prueba las habilidades políticas fundamentalmente. Baistrocchi, que venía de conducir el Ministerio de Gobierno cuando de él dependía la Policía y el Servicio Penitenciario, se llevó consigo a referentes destacados de la primera gestión uñaquista. Solo mencionar a Sergio Mordacci, Horacio Lucero y Sandra Barceló alcanza para acreditar la afirmación.
Apoyado en ese escuadrón, el ex ministro comenzó su mandato municipal con una fuerte impronta. Pero todo el proyecto de ciclovías y de un pulmón verde en el ex matadero, autoimpuesto para los primeros 100 días de gestión, quedó en el tintero. La pandemia reacomodó las prioridades y el lucimiento terminó relegado a un segundo plano. Uno de sus colaboradores de vasta experiencia en la función pública provincial confesó que el municipio no tiene parangón. Esta es la verdadera “trinchera” y es “una picadora de carne”. Bueno, llegó la hora de elegir la batalla y seleccionar el picado.
El intendente les dio libertad de acción para trabajar territorialmente en cada área, de acuerdo a la cuadrícula que divide el departamento en Centro, Trinidad, Concepción y Desamparados. Sin embargo, el ex ministro de Gobierno siente que tiene una deuda pendiente con las barriadas que más lo votaron y que históricamente han sido las menos favorecidas por la inversión pública. Son las zonas norte y sur. Muchos de estos vecinos terminan no sintiéndose capitalinos y funcionan como si fueran guetos, explicó una colaboradora. Ahí hay una tarea pendiente para fortalecer el vínculo, sin descuidar los otros sectores, un tanto más esquivos al peronismo.
“Es un territorio hostil muchas veces y muy permeable a cuestiones ajenas a la gestión”, insistió otra fuente, en plena coincidencia con el diagnóstico expuesto en la reunión del lunes. Entonces, si están todos de acuerdo, lo que resta es acometer la tarea encomendada. En definitiva, Baistrocchi les pidió a sus funcionarios más militancia. Y que ellos, como secretarios, bajen la orden a sus colaboradores. Toda la estructura debe trabajar coordinadamente, con una mirada política que excede el gerenciamiento eficiente de la prestación de servicios. El proyecto es bastante más abarcativo que esa mirada pretendidamente despojada.
Al respecto, una de las fuentes reflexionó que el intendente anterior, Franco Aranda, fue derrotado en una interna a pesar de que tenía una buena gestión. Fue la demostración más cabal de que lo político cuenta. Incluso que puede costar la continuidad. Hablar de elecciones todos los días sonaría impopular, pero no existe el dirigente que mire displicente la proximidad de 2021. Oficialismo y oposición empezaron a mover sus piezas tras bambalinas.
Un importante colaborador de Baistrocchi analizó en una conversación reservada que el rango etario de la gente grande será muy duro de romper. Es decir, ese voto “anti” puede darse prácticamente por perdido en Capital. Sin embargo, hay una fuerte apuesta por los más jóvenes, que suelen tener una mirada más flexible. Un factor imposible de ignorar es que más allá de la fuerza para provincializar la elección, el año próximo se elegirá la composición del Congreso Nacional. Por lo tanto, en algún momento habrá que abordar los grandes temas del país en la patria chica, en el municipio, en el barrio y en la cuadra.
En este sentido, se dejó escuchar un mea culpa también. No fue dentro de la reunión de gabinete capitalino, pero sí una reflexión derivada del encuentro con Baistrocchi. Un alto dirigente consideró que el peronismo tiene cierta “militancia aburguesada, acostumbrada a ganar”. Esto ha determinado que muchas veces se consuman energías en cuestiones internas, más que en sostener el modelo. Las dificultades del presente obligan a recuperar el sustento político.
En esa lógica, planteó la necesidad de volver a la doctrina peronista clásica. Puntualmente, la no confrontación por la confrontación misma. Salir de la dicotomía blanco-negro que no admite otro matiz. A esa polarización tan rígida atribuyó la derrota en 2015 frente a Mauricio Macri e invitó a aprender de los errores del pasado. De eso se habló bastante en las últimas jornadas en distintos espacios. También en las Juntas Departamentales.
Uñac citó a los intendentes peronistas el lunes 21 de septiembre en Casa de Gobierno. En esa reunión, de la que poco trascendió, se habló específicamente de la necesidad de salir a ganar la calle. Hombre formado en el municipalismo, el pocitano encomendó a los jefes comunales recuperar la territorialidad desde la trinchera, con mucho contacto cara a cara sin vulnerar los protocolos. Frente a la imposibilidad de las grandes aglomeraciones, que también están mal vistas por un amplio sector de la sociedad en tiempos de pandemia, la apuesta oficialista es reforzar el diálogo sector por sector, dando la cara y encontrando las respuestas. Baistrocchi empezó a actuar en consecuencia.