Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan
Capital: el peronismo entró en reconciliación
La invitación fue tan llamativa como bienvenida en el entorno del intendente de Capital, Franco Aranda, hace alrededor de 10 días. Inesperada también por venir de la presidenta de la Junta Departamental Trinidad del PJ, Iris Romera. La ex diputada era hasta no hace mucho una de las dirigentes más distantes de la conducción municipal. El simbólico reencuentro fue apenas uno de los capítulos de la reconciliación peronista que se cuece en el distrito.
Hubo otros dos capítulos, igual de significativos. Una reunión con Betty Muñoz, presidenta de la Junta Departamental Desamparados y madre del secretario de Deportes, Jorge “Coqui” Chica. La otra fue con el subsecretario de Trabajo, Roberto Correa Esbry, presidente de la Junta Departamental Capital Centro, cuando lanzaron la escuela de formación política “Daniel Coll”.
Solo queda un sector pendiente para terminar esta primera vuelta de acercamientos, tan caro como los anteriores: Concepción, bajo la conducción de la directora de Emergencia Social, Mirtha Ormeño. Los colaboradores de Aranda entienden que más temprano que tarde ese encuentro se tendrá que dar.
Para Aranda, que está resuelto a ir por la reelección como intendente, contar con la estructura política del peronismo puede resultar clave. Los vecinos no votan por afiliación partidaria hace tiempo, sino por la aprobación que tengan de la gestión. Sin embargo, se sabe que cuando hay cabos sueltos en la interna, el ruido complica la campaña y, en el extremo, también el resultado.
La reconciliación con las cabezas del peronismo en Capital es materia pendiente desde aquella interna con Dante Elizondo en agosto de 2015. Las heridas que cicatrizaron dejaron marca. Otras pueden seguir abiertas incluso. Se hizo visible en la campaña de las legislativas nacionales en 2017. Solo después de que se encendiera la luz amarilla por el resultado de las primarias, se reunió todo el abanico del peronismo (y bloquismo) con Aranda para juntar cabezas y acortar la distancia con Cambiemos. Descontaron varios cuerpos en la general, pero no alcanzó. En 2019 la elección será muy diferente, porque jugará lo estrictamente municipal, pero ninguna colaboración debería verse despreciada.
La invitación de Romera a Aranda a la Junta Trinidad causó sorpresa porque la ex diputada, militante muy cercana al vicegobernador y ex intendente Marcelo Lima, se había apartado del municipio con visible molestia. Había renunciado silenciosa pero indeclinablemente al cargo de asesora del jefe comunal que venía de ANSES, tras una serie de desavenencias. No trascendieron los motivos. Pero fue explícita la frialdad que quedó entre ambos.
Por su parte, la presidenta de la Junta Desamparados, Betty Muñoz, había aclarado en cada reunión con el arandismo que ella haría en el municipio lo que indicara políticamente el gobernador. Tal expresión abría el lugar al juego de las especulaciones. Por un lado, sonaba a retaceo de respaldo a Aranda para la reelección. Por otro lado, alimentaba las especulaciones sobre un eventual desembarco de “Coqui” Chica en el distrito.
El último encuentro dejó mucho más tranquilos a los dirigentes más cercanos al intendente, porque Betty se mostró más cercana. Igual que Romera. También Correa Esbry, quien hace tiempo limó asperezas con Aranda luego de haber jugado con Elizondo en aquella primaria de 2015.
¿Qué pasó en el medio? Hubo una conversación clave entre el intendente y el gobernador Sergio Uñac, que terminó de sepultar algunos temores. Disipó la posibilidad de que la Casa de Gobierno mandara a “Coqui” Chica a medirse en Capital, además del ministro Emilio Baistrocchi. Ambos nombres habían sido echados a rodar en el palacio municipal en tono de rumor.
Ese diálogo entre Uñac y Aranda ocurrió a mediados de marzo. Cerró una conversación que habían empezado a fines del año pasado. De aquí al año próximo, el intendente quedará atado a su propio rendimiento para defender sus chances de reelección. “Salvo que se estrelle, el candidato será él”, definió una fuente calificada.
No lo dejó ni lo dejará abandonado a su suerte el gobierno provincial. Esto se hizo evidente con la financiación local para la semaforización inteligente en Capital, pero más aún con la reforma de la peatonal, sin dudas la obra más impactante que podrá mostrar Aranda en 2019. Además, Uñac le puso a disposición los ministerios para obtener todo el apoyo técnico necesario.
“Pero integrate a las juntas”, le habría pedido como contraparte el gobernador en esa charla. Los jefes partidarios de cada uno de los cuatro distritos capitalinos habrían recibido la misma instrucción. No los desplazaron, porque se prorrogaron los mandatos a la espera de que se defina la situación de la intervención del PJ a nivel nacional. Así que serán los interlocutores necesarios de Aranda.
Al mantenerse el statu quo en las juntas departamentales de Capital, los arandistas deberán permanecer en stand by. Al menos tres concejales se habían entusiasmado con la renovación de las conducciones partidarias: Gabriel Castro en Desamparados, Daniel Álamo en Trinidad y Juan Pablo Dara en Concepción. Tendrán que esperar.
Habiendo ocurrido el reencuentro con Romera, Muñoz y Correa Esbry, como se dijo, queda pendiente Ormeño. La dirigente tiene larga historia en el peronismo de Concepción, que acompañó con fervor a Elizondo en 2015. Es amiga de la presidenta del bloquismo, Graciela Caselles, prácticamente desde la infancia. Ambas ya tuvieron al menos una conversación informal acerca de la tarea pendiente para 2019 en el municipio, en términos políticos. Esperan la convocatoria del intendente para avanzar.
En la intimidad, el arandismo considera que hay números alentadores en materia de aprobación de gestión. Pero saben que en frente tendrán algún candidato fuerte de Cambiemos, posiblemente Rodolfo Colombo. Por eso la apuesta es, más que nunca, a estar todos juntos. Y si apareciera un tercer candidato competitivo en la grilla, mejor.