Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITE Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan
Fue cuanto menos inusual. El martes 22 de mayo por la noche, el arzobispo Jorge Lozano llegó a una reunión partidaria del PJ en la junta departamental de Rivadavia, a la que había sido invitado previamente. El impacto de la visita se tradujo en la presencia del gobernador Sergio Uñac, que ofició de anfitrión.
El secretario técnico de Salud Pública, Roberto Correa, fue el encargado de llevarle la invitación al obispo en abril. Fue un pedido expreso de los más jóvenes militantes de la junta departamental. No era un convite para debatir sobre la floja situación del peronismo en el departamento gobernado por Cambiemos, a través de Fabián Martín, sino para escuchar lo que el jefe de la Iglesia local tuviera para decirles.
“¿Y vos qué pensás?”, habría sido la respuesta de Lozano a Correa. El ex ministro de Salud, muy cercano a la Iglesia, le dio sus argumentos. No hizo falta mucho más. Monseñor ya hizo visitas políticas de estas características durante su paso por Gualeguaychú. Y en San Juan ya había tenido contactos con organizaciones sociales. Pero esta vez iba a ser su debut en una provincia desacostumbrada a las sotanas en las unidades básicas del peronismo o de cualquier otro partido.
Desde el entorno del obispo le quitaron dramatismo al encuentro. Adelantaron incluso que ya tiene fecha para hacer lo que hizo en el PJ de Rivadavia, también en el Comité Central del Partido Bloquista el próximo 6 de julio. “Estamos invitando a que la gente se comprometa, que deje de ser habitante y se convierta en ciudadano”, explicó la fuente. Y reiteró que Lozano, amigo personal de Jorge Bergoglio, está siguiendo al pie de la letra aquello de ser “pastores con olor a oveja”.
Ex titular de la Pastoral Social del Episcopado, en la agenda del obispo aparece mucho trabajo en la calle e incluso en sitios donde tradicionalmente no se veía a un prelado. Aunque no trascendió como esta vez, el año pasado acompañó al Movimiento Evita y también estuvo en la Asociación de Amas de Casa del país.
Como hicieron otros antes que él, ha levantado el teléfono para agilizar gestiones pendientes con altos funcionarios de Buenos Aires. Acciones como estas fueron moneda corriente en la época de Ítalo Severino Di Stéfano y luego también durante los años de Alfonso Delgado. Sin embargo, siempre fue una faceta reservada de la vista pública. Hoy Lozano no teme echarle luz a la tarea para que se vea con claridad.
“Anima la militancia, anima el compromiso. Creo que su imagen como pastor se agiganta. Lo hace despojado de cualquier dime y direte de la política chiquita”, consideró la fuente eclesiástica. También aclaró que el obispo está dispuesto a ir a donde lo inviten, sin importar el sector político. De este modo, el mensaje fue contundente hacia los que pudieran buscar una foto con intenciones de aprovechamiento electoral. Lozano se pondrá por encima de los sellos y candidaturas.
Contó una fuente de la junta departamental que la idea de llevar al obispo surgió de una charla entre dos veteranos del peronismo rivadaviense, Correa y el ex intendente Elías Álvarez, y los más jóvenes militantes. Los funcionarios, reconocidos defensores de la Doctrina Social de la Iglesia, contaron una experiencia que habían tenido tiempo atrás cuando convocaron al cura párroco de Marquesado para intercambiar experiencias. Ahí fue cuando los pibes plantearon la posibilidad de ir hasta el arzobispado.
Correa asumió el compromiso de llevar la propuesta a la casona de calle Mitre. Por supuesto, la respuesta dependería exclusivamente del prelado. Hecha la invitación peronista, acordaron que iría el martes 22 de mayo, ya que era el día posible en la agenda del obispo. Enterado de la noticia, el gobernador también se hizo presente.
Lozano llegó con su pen drive y expuso una conferencia con el apoyo de frases del Papa Francisco que ya tenía preparada para ocasiones similares. Duró no más de media hora. A continuación abrió el lugar a preguntas. Aunque no trascendió detalladamente el contenido, las fuentes consultadas coincidieron en que las consultas de los militantes “fueron incisivas” y todas tuvieron respuesta.
El concepto no fue diferente del que se escuchó en el Tedeum del pasado viernes 25 de mayo, acerca de que la política debe ser entendida como un servicio al otro, no para enriquecerse, y que la persona debe ser puesta en el centro, no el mercado. También hubo un capítulo especial anti-grieta, sobre promover “la cultura del encuentro”.
Un cercano colaborador de Uñac reconoció que hubo entre sorpresa e incredulidad cuando llegó a Casa de Gobierno la invitación del la junta departamental de Rivadavia, con la promesa de que asistiría monseñor Lozano. Fue una reacción justificada, por lo infrecuente de una visita eclesiástica a una casa de militantes. También porque se trata de un municipio donde el peronismo tocó fondo, en buena medida por sus divisiones internas y peleas irreconciliables.
Lozano llegó para revolucionar. No solo estuvo Uñac, sino también las distintas generaciones de peronistas del departamento, desde el presidente de la junta, Moisés Lara, hasta los pibes de la renovación; seguidores de Ana María López de Herrera y de José Amadeo Soria; y un bloquista cuyo nombre suena con frecuencia para debutar en candidatura en 2019 en ese distrito: Luis Rueda.
Por una vez, de política partidaria no se habló. Mucho menos de listas eventuales o los codazos propios de toda instancia electoral. Ya llegará el momento, posiblemente cuando pase el mundial. Pero quedarán las fotos que compartió el gobernador en su perfil oficial de Facebook. Las imágenes de la concordia junto a monseñor Lozano, como ayuda-memoria de que la convivencia es posible.
