Comenzó la cuenta regresiva en el escenario electoral sanjuanino, luego de la corrección de fechas que había anunciado este diario y se concretó la semana pasada.
El macrismo local ya le saca punta a las candidaturas
Pese a no haber sido oficializado aún, y a que el Ejecutivo tendrá la atribución de demorar la definición hasta el final del plazo (o sea en enero), pocos dudan de que se estará votando las Paso locales en abril –es decir justo dentro de un año- y las generales en junio. Y ante la evidencia, la definición de postulantes entra en un cono de urgencias en donde las cosas están todavía tibias.
Ataca este virus de las definiciones con especial vocación en el territorio de Cambiemos sanjuanino, donde desde hace tiempo existen ensayos varios, aspiraciones calladas, especulaciones surtidas y todo ese tipo de subespecies de las previas de cualquier elección.
Pero ni cerca la chance de alguna definición concreta, ni siquiera en los departamentos que maneja. Y con una incertidumbre adicional: no está constituido el tribunal que oficiará los desempates entre las aspiraciones cruzadas que aparezcan, un género que opera de cajón. Ni hay DT a la vista, ni líder que asome la nariz sobre el resto para agarrar la lapicera y escribir sobre un papel la estrategia general, un tema sobre el que se volverá. Conviene ir por franjas.
Para la mayor jerarquía, la fórmula para gobernador y vice, sigue habiendo sólo presunciones y ningún paso en firme. El santaluceño Marcelo Orrego sigue encabezando todas las apuestas y las listas oficiosas, pero el hombre se mantiene en no dar señales. Hay quienes sostienen que ha quedado un tanto impactado con el tono de la refriega, que incluyó un fuerte cruce con el gobierno provincial por los fondos coparticipables en el que quedó alumbrado por la cantidad de pasantes en su municipio y los datos difundidos por el ministro Gattoni de un aumento en la gestión de 500 a 900, que no fueron desmentidos.
Apenas versiones, aunque quedó la certeza de que la esgrima de campaña tendrá un cuerpo a cuerpo espeso. Y sobre esa realidad deberá sacar conclusiones el jefe comunal de Santa Lucía antes de decidirse. A quien el nuevo diseño de los tempos políticos le puede dejar margen para repetir candidaturas para diputado nacional, luego de ser eventual candidato a gobernador: el calendario local puede agotarse en junio, una semana antes del llamado a constituir frentes a nivel nacional, que sería otro juego.
Si no fuera Orrego, no hay demasiado margen para la sorpresa. Ni para los ensayos de estilo del macrismo en otros lares, donde suele cortar por el atajo de convocar a figuras públicas no relacionadas con la política como carta conocida y fresca: le dio resultado en Córdoba (Baldassi), Santa Fé (Del Sel) o La Pampa (Mac Allister), pero en San Juan no se perfila un nombre equivalente.
Deberá ser Basualdo nomás, si es que tiene ganas. Clásico postulante opositor que siempre ser las ingenia para hacer elecciones decorosas, pero también siempre tropieza con la falta de ese plus para ganar. O el propio Eduardo Cáceres, el más firme referente del macrismo local, el hombre fuerte de la gestión nacional pero que no es por ahora una carta electoral. Todos ellos aguardan señales nacionales para conocer con qué ímpetu bajarán a San Juan el año próximo, y cuáles serán las herramientas con las que contarán: no sólo recursos de campaña y determinación ganadora, sino cómo estará la imagen presidencial por esos días como para portar su antorcha.
Para completar la fórmula se habla de varias opciones, todas por ahora de cafetín. Desde cualquiera de ellos tres, hasta los hombres fuertes de los departamentos, aunque en este último caso respondería a una estrategia general, que por ahora no tiene comandantes en jefe.
El más firme parece ser Rodolfo Colombo en Capital, postulante que lleva varios intentos y ahora lo siente más cerca. Su candidatura en el departamento central parece indiscutible, a no ser que se quemen los papeles en la fórmula principal, resulte convocado por un DT que aún no se orejea, y deje su aspiración en manos de alguno de su partido.
Pero el éxito electoral para él depende de algunos factores que aún no parecen del todo resueltos. El más importante: transmitir la sensación al macrismo de que un eventual triunfo suyo en Capital implica una victoria de todos. Hay muchos referentes capitalinos en la coalición –al mismo Cáceres del PRO, el bloquismo residual y hasta la gente de Dignidad Ciudadana- a la que le posiblemente le haga falta una charla a fondo para no sentir que dejan todo en manos de Colombo, con el significado que eso tiene.
En Rivadavia parece sencillo porque Fabián Martín dispone de la posibilidad de ser reelecto. Pero más allá de desempeñar una gestión competitiva, el jefe comunal rivadaviense contempla cómo su coequiper, el diputado Sergio Miodowsqui, no disimula su pretensión de sucederlo lo antes posible. Se lo mencionó a Martín además como posible candidato a vice, se verá cómo termina.
Santa Lucía será territorio de alguna disputa porque se defiende el castillo y el jefe comunal Marcelo Orrego no puede ir por otra reelección. Pretenden sucederlo aún sin alzar la voz su hermano Juan Manuel, el diputado Platero y hasta algún concejal. La diferencia acá es que sí hay árbitro, será Marcelo Orrego y su apoyo y su arrastre será otro factor si es postulante a gobernador. Si se vota el mismo día, otro tema.
Los mayores dilemas, si es que la pretensión es resultar competitivos a nivel provincial, están en los departamentos del Sur y Norte del Gran San Juan. Allí no sonríen los últimos resultados, tampoco los sondeos actuales y mucho menos la proyección de candidatos punzantes. En Rawson figuran Gimena Martinazzo por el PRO y el basualdismo juega con Gustavo Ruiz, el funcionario que se accidentó en Ullum. Ninguno de los dos garantiza siquiera aparecer sobre el final de la campaña con aspiraciones.
Y en Chimbas no aparecen ni en el fotofinish del final, alejados por demasiados cuerpos del oficialismo provincial. Sólo la carta del concejal Camacho hace fuerza, pero ya perdió por paliza y no hay motivos para suponer que esta vez sería distinto.
El resto de la provincia muestra paisajes dispares, con postulantes que buscarán la reelección con un gran signo de incertidumbre (Gil en Caucete, Soler en Ullum), algunos otros que deberá pelearla con intensidad para no ceder el testimonio nuevamente al PJ: Zonda o 9 de Julio.
En tiempo de descuento, la popular política estará ansiosa en adelante por seguir la definición. El condimento de estos días es la relación entre los dos hombres fuertes de Cambiemos en San Juan, Cáceres y Basualdo, que no parece pasar por sus mejores días. En el basualdismo creen que en las últimas dos apariciones del senador en los medios nacional (lo de Mariana y Clarín) en los que apareció como legislador “peronista” o “de Rodríguez Sáa” hubo alguna travesura de sus socios.
No es un tema menor, conocida como es la ausencia de liderazgos determinantes en un espacio en la que más tarde o más temprano surgirán diferencias respectos de candidaturas y estrategias, y alguien las tiene que saldar. Si uno pregunta en qué tribunal se dirimirán esos diferendos, la respuesta es que no habrá sangre, que se apuesta a la comprensión y que hay una mesa de cuatro patas (Basualdo, Cáceres, Colombo y Orrego) que tomarán las decisiones gruesas. Se verá ahora, que el reloj apura.