Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan
El delicado juego de sucesión en la UNSJ
Hablar de la sucesión de Oscar Nasisi en el Rectorado de la Universidad Nacional de San Juan puede resultar prematuro. Sería una interpretación correcta, teniendo en cuenta que ello ocurrirá recién en 2020. Pero desconocer el juego previo que ya desplegaron los aspirantes a esta altura significaría pecar de candidez. Valga entonces hacer el repaso a la luz del tiempo que falta todavía. Una instantánea del momento.
En esta toma de Polaroid aparece Nasisi en el centro, con sus manos extendidas en dos direcciones diferentes, no necesariamente opuestas. Una hacia la vicerrectora Mónica Coca. La otra, hacia el decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Física y Naturales, Rodolfo Bloch. Esa imagen sintetiza el reparto de afectos que atraviesa hoy el espacio que llevó al ingeniero al Rectorado en 2012 y le dio la reelección en primera vuelta en 2016, para su segundo y último mandato.
Como Nasisi no puede ir por un tercer periodo consecutivo, la tropa apunta al heredero o heredera. Si todo ocurriese como se acordó en 2016, el sucesor elegido debería ser Bloch. El decano le facilitó en aquel momento la victoria a su ex rival de 2012, no presentándose cuatro años después para disputarle la máxima conducción y quedándose en la unidad académica del Complejo Islas Malvinas.
El pacto, entonces, fue que la devolución del favor vendría en 2020. Porque, más allá de los matices, los ingenieros comparten entre sí buena parte de la visión política universitaria. Posiblemente Bloch se encuentre un tanto a la izquierda de Nasisi. Pero ambos están enrolados en la defensa irrestricta de la educación pública, laica y gratuita.
Sin embargo, un acuerdo a tan largo plazo corre el riesgo propio del devenir atado a la dinámica de la política. Y de las realidades de cada coyuntura. Es cuando aparece la vicerrectora en escena, envalentonada por la proyección que alcanzó en los años compartidos con Nasisi en la mole de Ignacio de la Roza y Jujuy.
Coca quiere ser la sucesora. Considera que tiene “el deber” de competir, por varias razones. Entre otras, el género: nunca antes una mujer llegó a conducir la casa de altos estudios. Su pre-postulación es bien conocida dentro del espacio nasisista. Incluso en Exactas saben de sus aspiraciones y cuentan con su rivalidad.
El entorno de Bloch evalúa a la licenciada en Comunicación como contendiente interna a esta altura de los acontecimientos, aunque sin que esto la transforme en enemiga. Por ahora la cordialidad se mantiene. De uno y otro lado cuentan con que el propio escenario de 2020 pondrá a cada uno en el lugar que le toque. Una apuesta optimista. No obstante, ninguno se sienta a esperar pacientemente en el banco suplente. Ambos precalientan por las dudas.
Hay un tercero asomando, dentro de este mismo espacio: el decano de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Roberto “Duro” Gómez. Aunque el dirigente tiene pretensiones, una fuente calificada reveló que ya hubo una reunión en la que admitió que aceptaría ser compañero de fórmula. ¿De quién? Se verá más adelante.
En el entorno de Bloch sienten algunas fortalezas comparados con Coca. La primera de ellas, la tradición universitaria de elegir a un ingeniero para conducir la UNSJ. Los no egresados de Ingeniería que han llegado a rector han sido las excepciones, como el arquitecto Romeo Platero. No obstante, llevaba como vicerrector a un ingeniero, que luego llegó a ser ministro de Gobierno: Lorenzo Emilio Fernández.
Bloch es ingeniero. Coca viene de Sociales. Pero el asunto es mucho más complejo como para reducirlo simplemente a una cuestión de orígenes académicos.
La vicerrectora, por su parte, mira con cautela el escenario y cuida que la división no termine por romper el espacio del progresismo universitario, que hoy es mayoritario siempre y cuando se mantenga unido. La dirigente ha llamado a la concordia para evitar que las disputas faciliten el ascenso de otros sectores menos enfocados en la defensa de la educación pública, laica y gratuita.
Como telón de fondo, de uno y otro lado evalúan el contexto nacional con preocupación luego de que el presidente Mauricio Macri apuntara a las casas de altos estudios abiertamente en su mensaje del lunes 30 de octubre.
“Cada uno desde su lugar puede contribuir a reducir el gasto público: veamos el caso de las universidades. En 10 años la planta de personal docente y no docente; la oferta académica; el número de universidades aumentó en promedio de más del 30 por ciento, pero la matrícula de estudiantes sólo el 13 por ciento. Claramente esos incrementos no se correlacionan con la tasa de graduación, que es una de las más bajas del mundo”, dijo el presidente.
Y continuó: “Por eso, se requiere el esfuerzo de las universidades para que asignen de formas más eficientes los recursos, para mejorar su desempeño y contribuir entre todos a reducir el gasto público”.
Sobran las aclaraciones. El presidente no dejó lugar abierto a la interpretación, por la claridad de su concepto. Por eso desde el espacio progresista de la UNSJ entienden que las elecciones de 2020 estarán atravesadas también por este debate, posiblemente con alguna corriente interna que sea portadora del ideario macrista.
Por el momento, en la danza de nombres echados al ruedo a modo de ensayo y fuera del oficialismo nasisista aparecen la decana de la Facultad de Filosofía, Rosa Garbarino, y el ex presidente del Colegio de Arquitectos, Carlos Cocinero.
La primera fue ministra de Educación del gobernador Alfredo Avelín y hoy Cruzada Renovadora integra el Frente Cambiemos en San Juan. Es pronto para atar cabos, pero las piezas del rompecabezas parecen tendidas sobre la mesa. ¿Tendría interés el PRO en alentar una eventual postulación de Garbarino? La respuesta bien podría ser otra pregunta: ¿Quién piensa en eso con semejante anticipación?
Se piensa. Y se cuchichea. Pero no se dice.