No es lo mismo la conducción del Ejecutivo que el liderazgo político. El segundo completa al primero, lo decora y le funciona como un salto de nivel. Y eso es lo que pasó la semana pasada con Sergio Uñac: gobernador desde diciembre, ahora estampado en las banderas con el clásico de los clásicos del peronismo. Que puede cómodamente desde ahora rezar "Uñac conducción”.
El gran debut: Uñac conducción
A caballo en las últimas horas del plazo rumbo a la Difunta, el gobernador ordenó los nombres y consiguió evitar sangrías internas en el PJ. Subió un escalón: ahora, líder partidario. Los departamentos en los que no fue fácil.
Por Sebastián Saharrea
Fue en el armado de las listas de la interna partidaria que el gobernador tomó la lapicera y diseñó a su paladar la enumeración de las autoridades tanto de la provincia como de los departamentos. Que para el lector del montón, el más numeroso, puede resultar insignificante quién conduce uno de los partidos más tradicionales y populares del país junto a la UCR, pero que a la hora de los bifes se trata de una nómina que se hace respetar y tiene su peso.
Podrá argumentarse que se trata de una gravitación para la mesa chica, para la entrecasa. Y es verdad, aunque la furia con que cada dirigente defendió sus espacios señala con claridad que, al menos para ellos y sus entornos, no se trata de una cosa tan insignificante. De mínima, su elaboración demarca liderazgos: quién arma, quién desarma, quién ordena, quién desempata. Y a ese nivel es donde irrumpió la decisión de Sergio Uñac como el nuevo hombre fuerte del partido, como lo viene siendo desde fines del año pasado en el gobierno.
Contó en esta ocasión el mandatario y virtual nuevo presidente del PJ con la generosidad de José Luis Gioja en ceder también esos espacios, y con el hecho de que el ex mandatario estuvo –y está- más entretenido con las idas y vueltas de su candidatura a presidir el PJ nacional. Nada menos. Que enfrenta una valla judicial que misteriosa y inexplicablemente le puso la jueza Servini de Cubría (la misma que amenaza con la intervención nacional del partido) de extender el período para la presentación de otra lista.
Pero que de superarla, significará un salto cualitativo para el propio Gioja, y un dato de interés no sólo para el ex mandatario sino para el propio Uñac por lo que representa disponer de semejante referencia política jugando en Primera División de la política nacional. Que tienen y tendrán entre ellos ópticas distintas respecto de la intensidad de sus apariciones, tal vez de valoración sobre el gobierno nacional, pero que seguramente jugarán en tándem a la hora de hacer pesar sus figuras en los puntos de interés para la provincia.
Igual colocó José Luis algunos porotos en la interna partidaria local, del mismo modo que tuvo voz y voto el vicegobernador Marcelo Lima en los casilleros de su interés, por caso Capital. Pero en todo momento fue el gobernador Sergio Uñac el encargado de la voz de mando a la tropa, metáfora que viene a cuento porque los últimos bordados de la lista tuvieron sus puntadas arriba del caballo rumbo de la Difunta Correa ese viernes que a las 12 de la noche marcó el cierre del plazo.
En lo primero que tuvo que pensar Uñac es en una fórmula que pudiera contener a todos los espacios en pugna, y en desatar los nudos –más gruesos en algunos casos, más sencillos en otros- de los departamentos. Surgieron casos que debió encolumnar en persona: como Caucete, tal vez el más difícil por los mil pedazos en los que pareció estallar el partido luego de la derrota a manos del basualdismo de noviembre pasado, la condición de irreconciliables que parecen haberse juramentado entre ellos y el temperamento "elevado” –por llamarle de alguna manera- de ciertos protagonistas.
Llegó la paz luego de un intenso encuentro en el propio despacho del gobernador, en el que el mandatario primero los dejó solos para que fueran ellos los que encontraran una fórmula que calmara a todos, luego tuvo que señalarlos con el dedo, y finalmente ante la inminencia de una resolución intempestiva arribaron solos a lo que más cerca los dejaba de la calma. Se alumbró así la conducción Daniel Rojas (de la Fundación Vallecito) como presidente y Vicente Pellicer como vice, y con ella la consagración de un modelo de organización entre cariño y látigo para poner orden en el paraje más complicado de todos.
Si hubo paz en Caucete, en el resto del tapiz provincial cualquier objetivo de unificar era posible. Y así fue, con picos de estrés en algunos departamentos más complicados. La receta que Uñac extendió hacia los distritos fue la de favorecer los liderazgos de los nuevos intendentes por encima de los ex. De alguna manera, la misma ecuación que funcionó con él mismo, trasladada a los departamentos donde pudo haberse producido un choque entre dirigentes de peso o ex intendentes y los que vienen desde abajo.
Para eso, utilizó una herramienta poderosa: el Concejo provincial, hacia donde "trajo” a los hombres fuertes de los departamentos para que pudieran germinar los que están irrumpiendo. Funcionó así con Calingasta, donde Robert Garcés aterrizó a la provincia para permitir que la junta departamental quedara en manos de gente del intendente Castañeda. O en Sarmiento, donde ocurrió lo mismo con Alberto Hensel para que Cacho Martín condujera la Junta. Hasta en Jáchal, donde conducirá el flamante intendente Miguel Vega. No así en 9 de Julio, por caso, donde se perdió el noviembre y se apuesta a la conducción del ministro Wbalberto Allende para la reconquista.
Hubo otros departamentos con su propia lógica en los que el gobernador Uñac debió muñequear con paciencia para calmar todas las expectativas. Uno de ellos es Santa Lucía, tierra fértil para los dilemas de pago chico en el peronismo, así es como les va. Son los pagos del opositor que mejor mide, el intendente basualdista Marcelo Orrego. A la vez de buena relación con Uñac, pero lógico blanco del PJ que busca al menos incomodarlo políticamente en su departamento con una fuerza opositora con futuro, si es que se lo pretende frenar en su cantado ascenso a nivel provincial. Allí la decisión fue apostar a una renovación total con Lucio González al frente, sacando del distrito al ex ministro Daniel Molina, a quien los números de su elección no le dieron y fue ubicado –nuevamente- en el Concejo provincial.
Otro caso crucial fue la Capital. Es de estilo que el intendente no puede ocupar ninguna junta porque el departamento está dividido en 4 y podría mal interpretarse. También se trata del departamento que mayores cicatrices dejaron luego de unas Paso complicadas y con una estela que aún no se disipa. Por eso fue necesaria mucha paciencia, y mucha saliva.
Intervino el criterio del intendente Franco Aranda, además de su antecesor Marcelo Lima, ex jefe comunal y con jinetas para ser escuchado. Hubo un dilema en Concepción porque esa es tierra de un ex hombre fuerte de la gestión Gioja, el ex ministro de Turismo y ex candidato derrotado por Aranda Dante Elizondo. Que de todos modos no tiene el visto bueno de todo el giojismo, para complicar las cosas.
Para Dante quedó el lugar de concejero departamental, mientras la Junta quedó en manos de una dirigente de su riñón, pero sin su exposición: Mirta Ormeño. También recibió el gesto de mantener a Iris Romera en Trinidad. En Desamparados fue el turno de la madre un funcionario provincial, Betty Muñoz –mamá de Coqui Chica-, y todo el mundo a respetar. Para Aranda hubo un lugar en el Concejo provincial, mientras que Marcelo Lima pudo ubicar a gente de su confianza en los cargos de todos los distritos capitalinos. Y hubo paz.
Otro departamento que a priori generaba ansiedades es Rivadavia, tapizado de dirigentes relevantes, socios de envergadura (Abelín, Soria, la misma Ana María) e intereses cruzados. Se decidió conservar a Moisés Lara al frente de la junta, escoltado por el único concejal peronista del departamento como es Leonardo Lorenzo y el visto bueno del ex intendente Elías Álvarez. También hubo asientos para gente de Ruperto Godoy (lo que no es un dato menor), quien hizo una buena elección en Rivadavia en la última elección con Lucho Salcedo Garay. Lo del nuevo intendente Fabián Gramajo en Chimbas era cantado, pero hubo discordia por los lugares inferiores sin que la sangre llegara al río.
Otra novela fue la nómina para el Consejo provincial, que tuvo el ingreso de los dirigentes departamentales citados para descongestionar los distritos, pero que también requirió de mano para calmar ansiedades y expectativas. Lo cantado fue Sergio Uñac al frente, por todas las razones ya enumeradas. Ofreció el segundo lugar a Marcelo Lima, gesto de estilo pero que también corona la relación armónica que ha tejido el gobernador con su vice. El tema estaba en el tercer lugar, un sitio que tenía muchos novios y que Uñac resolvió con pericia.
Ubicó allí a Pedro Eugenio Mallea, un dirigente que además de incuestionable en sus méritos, ha desarrollado una relación de extrema confianza con el gobernador Uñac. Su lugar allí responde a méritos propios y a que aparece como una decisión difícil de contradecir: ¿quién levantaría un dedo para objetar a un dirigente de décadas, que fue ministro de Gioja hasta que su salud se lo permitió, y que luego siguió revistando en la primera fila de tropas?
Nombres para ese lugar hubieran sobrado: se mencionó en un momento a Daniel Tomas, siempre una fija, pero no fue su momento. Sí aparece en el casillero 5 de la lista, donde hay 7 fuertes dirigentes enumerados de los puestos 4 al 11. Acomodamiento repleto de señales: Como el hecho de figurar primero en ese pelotón (4 lugar de la lista) Rubén Uñac, hermano de Sergio y armador también del listado. El casillero 6 fue para el intendente Franco Aranda y el 7 para Walter Lima. En el 8, para pasarle resaltador: Ruperto Godoy, el senador que amenazó con armar lista propia y mantuvo su puesto en el listado pese a que conoce que su objetivo de mantener su banca en la Cámara Alta el año próximo aparece bien dificultoso ante la sombra de quien podría ser el otro postulante (¿Gioja?). En el 9 está Eduardo Cabello, líder de la UOCRA y la CGT local, en el 10 José Pepe Strada y en el 11 Pepe Villa, más conocido para el público como el hacedor del equipo de vóley de UPCN que por su real peso como referente sindical del PJ. En el resto también hay gestos: figuran por ejemplo Juan Pablo Santiago y Graciela Seva, dirigentes de juventud pero además el primero sobrino y la segunda ex secretaria privada de Gioja.
Por el grado dificultad, toda una conquista que en ningún distrito se llegara al desgaste del cruce interno y ése es el primer mérito de la conducción de Uñac: que no apareciera a última hora una lista por separado, al menos para complicar. Si sabrá de eso Emilio Mendoza.
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