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jueves 30 de abril de 2026

UNa MODIFICACIÓN MUY ESPERADA

Justicia: cambian parcialmente el sistema para cubrir 82 cargos

Son puestos administrativos que hasta ahora se venían nombrando discrecionalmente. El último concurso fue en el 2006. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan


Por Gustavo Martínez Puga
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

A la histórica renovación que se está dando en la magistratura sanjuanina (ver nota vinculada), este año se le pretende dar también oxígeno al sector de los trabajadores del Poder Judicial de San Juan: hay 82 cargos administrativos vacantes. Y, para cubrirlos, cambiarán parcialmente el sistema de concurso para nombramientos que se venía aplicando, el cual era discrecional y generaba polémica.
En los últimos meses, antes de la feria de enero, hubo nombramientos de personal en cargos encumbrados y no se aplicó ningún concurso. Lo que ahora se anuncia es que cambiará el sistema para concursar los cargos.
Más allá de que en estos momentos los empleados judiciales están reclamando un incremento del 35 % en sus salarios, y luchan por la desigualdad que hay en los ingresos mensuales entre la magistratura (jueces, fiscales y funcionarios jerárquicos), los puestos en el Poder Judicial son apetecibles por el monto de los salarios y por la estabilidad que ofrece el sistema público.
Las 82 vacantes en la parte administrativa se produjeron por jubilaciones, fallecimientos y por los nuevos puestos laborales generados por la creación de nuevos despachos.
Cómo será
Esos lugares son los que pretenden ser cubiertos con el nuevo sistema de concurso, el cual sufrirá un cambio parcial a como se venía haciendo hasta el momento. Según una alta fuente de la Corte de Justicia, tendrá dos partes.
En la primera utilizarán un programa informático que se viene usando en la provincia de Santa Fe. Esa es una idea que tiene más de un año en el Poder Judicial. Y recurrirán a la imparcialidad de la informática para hacer un primer filtro entre todos los postulantes que se presenten.
Básicamente el sistema es así: todos los postulantes podrán ingresar a una base de datos en la que constará  la parte teórica que deben saber obligatoriamente. El sistema está programado para ir sorteando las preguntas que le hará al concursante, así nadie podrá saber qué es lo que le evaluarán. Luego habrá dos instancias eliminatorias: en una el concursante tendrá que escribir una cantidad mínima de palabras en una determinada cantidad de tiempo. Y en otra se le evaluará la ortografía.
Todos los que pasen estas pruebas entrarán a una segunda parte de la evaluación. Y aquí es donde el cambio del sistema es parcial, debido a que se seguiría apelando a la discrecionalidad. Es que, según precisó una alta fuente judicial, esta instancia aún no está decidida por la Corte de Justicia, pero el criterio que predomina es el de la evaluación cara a cara.
¿Por qué? A modo de respuesta, la fuente citó que “ya nos pasó de que se anotan ingenieros, arquitectos, psicopedagogas que tienen méritos y mucho puntaje para ocupar un puesto. Pero no sienten pasión por la carrera judicial, por las leyes, como puede sentir un abogado. Y al poco tiempo es gente que está frustrada en un escritorio sin interesarle ocupar nuevos cargos y hacer carrera. Por eso es que, en algún punto, el sistema no puede ser una simple sumatoria de antecedentes y debe haber una evaluación en la que se escarbe sobre la vocación judicial del aspirante”.
Por ahora no se precisó cuándo empezará regir el nuevo sistema de concurso con el cambio parcial para nombrar los 82 cargos administrativos vacantes en el Poder Judicial, donde no se producen nombramientos desde el 2006, cuando el concurso terminó en un escándalo por la filtración del contenido a alguna de las jóvenes participantes.

Ordenanzas
En la Corte de Justicia informaron que está previsto nombrar nuevo personal en el cargo de maestranza, para lo cual no hace falta concursar. También hubo polémica hace algún tiempo porque había trascendido que por esa vía se había nombrado a abogados que luego ascendieron rápidamente a otras categorías. En la Corte lo niegan terminantemente: “Nunca se denigró a la profesión de Abogado con una cosa semejante. Esas son todas mentiras”, dijo una alta fuente administrativa.

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