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jueves 30 de abril de 2026

análisis

Informe de "Democracia": Cobos, un político "no positivo"

Como gobernador de Mendoza dejó un lastre de corrupción y como vicepresidente cambió de "color" al votar en contra de las retenciones al agro. Expulsado de la UCR por su alianza con el kirchnerismo, fue rehabilitado y ahora quiere ser diputado nacional, publicó el semanario Democracia.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Roberto Tassara

"La historia me juzgará. No sé cómo, y que me perdone si me equivoco. Mi voto no es positivo”.

Esa frase, que dejó sin aliento a millones de argentinos a las 4.25 de la madrugada de aquel irrepetible jueves 17 de julio de 2008, con la que Cobos selló en el Senado la derrota del Gobierno por las retenciones móviles a las exportaciones agrícolas, marcó un antes y un después en la política argentina. El ex gobernador radical mendocino que un año antes había pactado con Néstor Kirchner ser el vicepresidente de Cristina para impulsar la Concertación Plural, con su voto a favor de los ruralistas lanzó una bengala que la oposición confundió con un nuevo planeta. Los medios opositores, devenidos forzosamente en cabeza política de una oposición sin cabeza (si bien en ella militaba el ex presidente Eduardo Tachuela Duhalde), festejaron durante largos meses el surgimiento de lo que suponían era el líder que estaban esperando. Indiscretas cámaras de televisión se pusieron a seguir cotidianamente los movimientos del “héroe” del 17 de julio para que la sociedad se convenciera de que era humano.

El emisor del voto que “no es positivo” fue entrevistado mientras desayunaba o andaba en bicicleta o trotaba en jogging y zapatillas, y su hija fue fotografiada jugando fútbol femenino en un exclusivo predio de Palermo Chico. La intrepidez mediática había pasado por alto un “detalle”: en la primera declaración periodística minutos después de su insólito voto, Cobos había dicho, a modo de justificación: “Mi familia me está esperando”. Demasiado permeable a la presión de los ruralistas sublevados de su provincia, el vice temía que le incendiaran la casa. De un fugitivo casi confeso, los medios anti K pretendieron hacer un líder. Y los políticos anti K se contagiaron la euforia.

Pero la imprevisible voltereta de Cobos dejó descolocado a su propio partido, que diez meses antes había proclamado la solemne expulsión del “traidor”. En septiembre de 2007, el Tribunal de Etica del comité nacional del radicalismo resolvió expulsarlo del partido por su alianza electoral con los K e inhabilitarlo “de por vida” para cargos directivos y candidaturas partidarias.

“Estoy totalmente de acuerdo, porque la de Cobos es una posición bastante indigna, ya que se hizo kirchnerista por dinero, porque lo compraron”, afirmó el senador Gerardo Morales. La punición partidaria esgrimió que Cobos, quien “mantiene vigente su afiliación por propia decisión”, ha “aceptado ser candidato a la vicepresidencia de la Nación por una fuerza política diferente”.

Hoy, a cuatro años y medio de aquella rotunda sanción, Cobos fogonea su candidatura a diputado nacional por el partido que lo expulsó e inhabilitó “de por vida” para ser candidato. Es que los inquisidores del comité nacional de la UCR, acaso sin saberlo, dictaminaron que la “vida” política de Cobos sería muy breve. Si Cobos se postulara este año a diputado nacional por la UCR, la suya sería una candidatura “postmortem”. Por eso Daniel Scioli tiempo atrás recibió en su casa a Cobos, el “muerto” político más ilustre de la década. Por más que algunos petardistas quieran ver en ese encuentro un gesto conspirativo, se trató sencillamente de un acto de sabiduría: los que vienen del “más allá” siempre tienen algo interesante que contar.

Si hasta la propia Cristina, con apreciable dosis de humor dramático, alguna vez le reprochó públicamente a Néstor la fallida elección de Julio Cleto como compañero de fórmula. “Todas las mañanas me despierto y le digo: ¡qué vicepresidente me pusiste!”.

“Inescrupuloso ideológico”

Si hubiera que graficar la trayectoria política del ingeniero Cobos, lo más apropiado sería una parábola zigzagueante. Su temporada K con la Concertación Plural, que lo llevó a la vicepresidencia, acabó abruptamente con el voto no positivo del 2008. Después inventó una nueva sigla, el ConFe (Consenso Federal), un puñado de partidos provinciales conservadores con los que pensaba volver a dar batalla por afuera de la UCR. Pero, fiel a su estilo camaleónico, cuando todavía la oposición lo creía un posible líder, en mayo de 2010, Cobos vuelve a descolocar a sus aliados con una nueva voltereta: salió a apoyar el proyecto oficial de pago de la deuda externa con reservas del Tesoro. Así, volvió a “ganar” en la votación del Congreso, esta vez con menos protagonismo (y menos dramatismo) que cuando hundió las retenciones al agro pasándose a la trinchera de los ruralistas.

El estilo de Cobos contagió a su propio partido. Su expulsión e inhabilitación “de por vida” duró menos de 3 años. La reafiliación al radicalismo, que el tribunal disciplinario había condicionado a que terminara su mandato como vicepresidente, se produjo en octubre de 2010 (catorce meses antes de lo dictaminado). Cobos firmó la defunción del ConFe y pasó a sus afiliados al padrón de la UCR mendocina. Con Ricardo Alfonsín a la cabeza, el partido de Alem celebró el regreso del ingeniero y empezaron las especulaciones electorales para octubre de 2011. Cobos amagó con una candidatura presidencial, pero atento a que su estrella declinaba en el firmamento del también declinante Grupo A del Congreso, retrocedió.

Claro que el estilo zigzagueante ha dejado muchos heridos en el camino, dentro y fuera del radicalismo. Ahora que Cobos alienta esperanzas de volver al Congreso nacional como diputado, los espectros del pasado empiezan a asediarlo. Uno de ellos, el intendente de la ciudad de Mendoza, el radical Víctor Fayad, el miércoles 20 de febrero afirmó que la gestión de Cobos como gobernador de Mendoza será recordada como “uno de los gobiernos donde históricamente más irregularidades se han encontrado”. Según Fayad, Cobos está “preparando una nueva traición”, propia de un “inescrupuloso ideológico y un obsesivo del poder”.

En diálogo con Télam, Fayad se refirió a un fallo reciente de la Suprema Corte provincial que declaró ilegal una adjudicación en el servicio público de transporte de la gestión de Cobos como gobernador (2003-2007), y que podría costarle al estado mendocino más de $300 millones.

Se trata de la adjudicación de la concesión del grupo 7 del servicio público de colectivos a la empresa El Cacique S.A., en perjuicio de la compañía Transporte Colectivos del Oeste.

Además de declararla ilegal, la Suprema Corte anuló el decreto por el cual se resolvió dicha licitación. “Ese halo de transparencia que él tiene no es cierto. Van a surgir más irregularidades durante su gestión, en obras públicas, en el azar y en otros temas”, advirtió el intendente.

En el gobierno de Cobos, la provincia “se ha inundado de casinos y de ámbitos de juego, se realizaron compras directas para equipamientos en seguridad y se ha hecho una concesión grosera en el sistema de transporte”. Respecto de este caso, detalló que “la adjudicación tiene serias irregularidades: se le paga a la concesionaria, en materia de subsidios, por kilómetros recorridos, cuando se debe pagar por pasajero; la desendeudó por sumas millonarias, en concepto de multas, y prácticamente le regaló los colectivos”.

“Acá hay un fallo de la Corte que dice que él le provocó un perjuicio de 300 millones de pesos a los mendocinos para favorecer una empresa con nombre y apellido. Nunca un gobierno radical fue sospechado en Mendoza”, remató Fayad.

Tanto Fayad como el ex gobernador Roberto Iglesias están enfrentados con Cobos y la conducción del radicalismo provincial liderada por el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, aliado del ex vicepresidente.

La estocada de Fayad fue un día después de que el diario Crónica publicara la denuncia del presidente del bloque mendocino de diputados del Frente para la Victoria, Gustavo Arenas, deplorando “la incapacidad” del ex gobernador en el escándalo referido.

Según los fundamentos del fallo de la Corte Suprema provincial del 9 de octubre de 2012, el gobierno de Cobos procedió de manera irregular, ya que ilegítimamente le otorgó la concesión a una empresa que no estaba en condiciones de participar en la licitación por tres razones: había excedido la cantidad de líneas a cargo, tenía más deuda de la permitida con el Estado provincial y había presentado una oferta más cara que sus competidores. La compañía beneficiada, propiedad de Sergio Pensalfine, presentó una tarifa de $2,86 por kilómetro recorrido, mientas que la empresa demandante, Transporte Colectivos del Oeste, había ofertado $2,39. Además, El Cacique no cumplía con la exigencia de contar con $1.000.000 de patrimonio neto por cada grupo.

Que esa concesión no debe atribuirse a mera “incapacidad” lo sugiere la consideración de que el expediente administrativo donde se tramitó, se “perdió” en 2005, o sea a poco de haberse consumado. Lo último que se supo de ese comprometedor registro es que se encontraba en la Asesoría de Gobierno de la provincia...

Este caso tuvo inmediata repercusión entre los empresarios amigos de Cobos, que reaccionaron con una desdeñosa referencia a la publicación de Crónica.

Más corrupción

Cuesta creer que Cobos, en su apogeo “no positivo”, haya sido ungido como icono de la transparencia administrativa y depositario de las máximas virtudes cívicas. En su provincia, otro caso de corrupción que mancha su gestión como gobernador. Ocho ex empleados de la gobernación fueron responsabilizados por el manejo fraudulento, en 2005, de fondos del Estado en la aplicación de un programa de asistencia social.

El Tribunal de Cuentas dictó el fallo sobre lo que entonces se ejecutó de manera fraudulenta a través del Fondo de Inversión y Desarrollo Social (FIDES), que introdujo el sistema de tickets implementado tras la crisis de 2001 para que los mendocinos de menos recursos pudieran abastecerse de artículos de primera necesidad canjeando esos papeles en los comercios. El dictamen del tribunal no aplica sanciones a las ex autoridades del Ministerio de Desarrollo Social, pero señala la responsabilidad de la entonces ministra del área, Ana María Gotusso, que incurrió “en procedimientos administrativos irregulares” porque no controló las dependencias a su cargo.

El millonario fraude salió a la luz en la gestión de Cobos, cuando el ex ministro de Desarrollo Social Sergio Pinto y el coordinador del Programa Vale Más, Alberto Monetti, denunciaron las irregularidades ante la Justicia.

En el 2000, por Ley 6.783 se destinaron $15 millones para programas vinculados a la producción y el trabajo, la protección integral de la familia, la infancia y la adolescencia, la integración laboral de discapacitados, la refacción del hábitat y la pensión para ancianos, indigentes e inválidos.

A partir de esa ley, el Ministerio de Desarrollo Social emitió la Resolución nº 1.763, que habilitó el Programa Vale Más. Este programa entregaba ayuda a la población en riesgo de subsistencia y reactivaba la alicaída economía provincial, incluyendo a pequeños y medianos comerciantes, mayoristas, elaboradores y productores agrícolas. La moneda de cambio eran unos tickets con valor nominal e identificación del beneficiario, que se podían usar para comprar alimentos en los comercios adheridos.

El sistema fue una fuente de dinero sin control: planillas duplicadas, tickets “mellizos” y dineros no rendidos fueron algunos de los mecanismos a través de los cuales se estafó al Estado.

La sospecha

A todo esto, sigue el impacto por el fallo de la Corte Suprema por el tema de la licitación que había ganado “El Cacique”. Ahora Cobos acusa a quién fuera su titular de Transporte Patricia Gutiérrez (ahora es diputada provincial). Es que quién fuera su directora de Vías y Medios de Transporte, también sufre las acusaciones por el actual funcionario en la misma área: Diego Martínez Palau sigue ratificando que desapareció el expediente en el 2005 y ella ahora tampoco salió a desmentirlo y a responder qué había pasado con ese instrumento legal.

La ex funcionaria cobista, en cambio, pretendió derivar la responsabilidad al gobierno de Celso Jaque, en lugar de hacerse cargo de su responsabilidad. Por eso, Martínez Palau le salió al cruce. “Es una irregularidad grave, que se genera y termina en el 2005, durante el gobierno radical de Cobos. Cuando asumimos en 2007, la línea 7 estaba adjudicada y el expediente desaparecido. No tenemos vinculación ni responsabilidad”, dijo el hoy funcionario del gobernador Pérez.

Según medios locales mendocinos “entre el 2005 y el 2007, la Suprema Corte hizo ocho pedidos de informes, y el nombre de Gutiérrez figura en uno de ellos. Sin embargo, la legisladora siempre intentó despegarse de la cuestionada e ilegal cesión que amenaza ahora a la Provincia con una millonaria demanda". Por eso, la trama también involucra no sólo a Cobos y a Gutiérrez sino también a quién fuera ministro de Obras Públicas, Francisco Morandini.

Mas sobre el fallo

Para la Sala Civil del máximo tribunal local, integrada por los jueces Carlos Böhm, Mario Adaro y Herman Salvini, “el actor (Transporte Colectivos del Oeste SA) fue ilegítimamente excluido en el proceso licitatorio”. Esto habilitó a la firma de Emilio Corsino a reclamar la indemnización por daños y perjuicios, por haber quedado fuera del negocio.

Un dato clave y que pone a cobos en aprietos es que la ex funcionario Gutiérrez ya tenía animosidad manifesta contra Emilio Corsino. “Estaba claro que no queríamos que Corsino se quedara con el servicio del transporte público de pasajeros porque había sido un desastre”.

Para los mendocinos, no hay dudas: la adjudicación a la empresa que no había presentado la oferta más baja, terminó por confirmar los dichos de Gutiérrez. Mientras Cobos y sus ex funcionarios le trasladan la responsabilidad al gobierno kirchnerista de Celso Jaque y también al de Francisco Paco Pérez, todos saben que mientras el ex vicepresidente buscar limpiar su imagen, la provincia sufrió un millonario perjuicio que deberá ser pagado.

No sólo la provincia lo sufre. Los mendocinos, aún más. Y jamás lo olvidarán.
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