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lunes 6 de abril de 2026

La historia jamás contada

“Cantoni quiso darle el apellido y Leopoldo no quiso”

Lo que cuentan los descendientes del fundador del Bloquismo tiene ribetes de novela. Leopoldo Bravo nunca quiso reclamar herencia, a diferencia de sus hermanos Rosa y Federico. Una historia que salió a la luz por el remate de tierras donde vive una comunidad huarpe.
Por Redacción Tiempo de San Juan

La frase salió contundente de la boca de Juan Carlos Turcumán, esposo de Ana María Bravo, hija de Federico, uno de los hijos naturales que tuvo Federico Cantoni, fundador del Partido Bloquista y uno de los gobernadores más importantes que tuvo San Juan.
“Cantoni le quiso dar el apellido y los bienes, en vida lo quiso hacer cuando los hijos ya eran grandes pero Leopoldo no quiso. Es una larga historia, creo que fue porque no lo querían, eso lo digo yo, porque ellos no lo podían decir, políticamente no podían. El único que lo quería a Don Fico era Federico, pero ni Rosa Elena ni Leopoldo lo querían, porque nunca le correspondió a la madre. Leopoldo quería a su madre sobre todas las cosas”, dijo Turcumán.
El abogado y ex juez federal, ahora jubilado, llegó a la redacción de Tiempo de San Juan para aclarar el tema de las propiedades de los Bravo-Cantoni rematadas hace algunas semanas, donde vive una comunidad huarpe. Este grupo realizó una presentación judicial para reclamar su propiedad ancestral de esas tierras. De allí surgió el entramado de una historia de amores y odios entre los apellidos que resumen a los líderes más importantes que tuvo la política sanjuanina.
La filiación entre los tres hijos naturales de Enoe Bravo -Leopoldo, Rosa Elena y Federico-, con Cantoni fue siempre un tema tabú en San Juan. Don Leopoldo nunca quiso hablar del tema, nunca asumió a Cantoni como su padre y éste a su vez nunca los había reconocido como hijos, al menos públicamente. Quiso la historia que ambos fueran los caudillos más importantes que tuvo la historia local.
“Sí, es verdad que Enoe les dijo ‘yo soy tu madre y tu padre’, porque nunca recibieron nada de Don Federico, ninguna ayuda económica. Son historias muy raras y se han llevado a la tumba muchos secretos, pero doña Enoe era su madre y padre”, contó el nieto político.
Enoe Bravo pertenecía a una familia rica, su padre fue Coronel en los tiempos de Domingo Faustino Sarmiento y descendiente de los Amarfil, una tradicional familia de Santa Lucía. “Ella los alimentó con sus bienes, primero alquilaba y después fue vendiendo parcelas y con eso pagó los estudios de sus hijos, los tres  profesionales. Ella se dedicó sólo a criar a sus hijos y vivían en la casa que está frente a la iglesia, después la vendieron”, aseguró Turcumán.
Lo cierto es que después de fallecido Don Fico, Rosa y Federico iniciaron un juicio de filiación para reclamar la herencia de quien consideraban su padre biológico, pero Leopoldo no quiso y nunca reclamó nada.
“Quiero recalcar que Leopoldo Bravo renunció a la sucesión de Cantoni y a todos los bienes, aunque él tenía derecho. Fue el único que no quiso aceptar ni el nombre ni los bienes de Cantoni y creo que fue una actitud que habla de él, muy pocos pueden hacer eso”, destacó Turcumán.
Por eso, en el conflicto con las tierras de El Encón que habita la comunidad huarpe, aparece solamente el nombre de Rosa Elena, que sí heredó esos campos junto a su hermano Federico. Y por eso el edicto dice “Bravo, Rosa Elena c/ suc. Federico Cantoni s/ filiación”. “No tiene nada que ver en esto Leopoldo, ni sus descendientes”, repitió el abogado.
La relación de títulos por unas 50.000 hectáreas de tierra en el departamento 25 de Mayo, proviene de Ángel Cantoni, y las heredan sus tres hijos; Federico, Elio y Aldo. A su vez las heredan los hijos de “los tres machos Cantoni”.
En la otra vereda, la hija matrimonial de Federico Cantoni y Graciela Cibeira, Ursulina, en su libro Federico Cantoni, Hacedor del San Juan del siglo XX, escribió: “Que no se hable más ‘del padre de Leopoldo, del abuelo de...’. Es humillante para ellos, y hartante para nosotros. Estas frases necesitan una prueba científica para corroborar el parentesco real y efectivo... Y hoy es posible”.

Dos apellidos de la historia local
Federico Cantoni  
Nació un 12 de abril de 1890. Estudió medicina y fue un revolucionario de la política, no sólo en San Juan sino en el país. Fundó el Partido Bloquista en 1919. Fue impulsor de la actuación de la mujer en política y durante su gobierno se sancionó la ley la reforma de la constitución provincial en 1927 que estableció el voto femenino. También se redactaron avanzadas leyes de trabajo, un sistema de impuestos progresivo, el desarrollo de la educación técnica, la reforma agraria y la intervención del Estado para promover la industria del vino y del olivo.
Construyó el hospital Rawson en dos años y en once meses, el camino a Calingasta por la ruta 12. Levantó la bodega del Estado, y construyó el Parque Rivadavia, en Zonda.
En 1921 fue asesinado el gobernador Amable Jones y se atribuyó la autoría intelectual a Federico Cantoni, que fue detenido y estuvo a punto de ser linchado por la multitud radical, aunque finalmente los cargos no pudieron ser probados.
En 1923 Federico Cantoni fue electo gobernador por primera vez y volvió a serlo en 1931; en 1934 fue derrocado por un sangriento golpe de Estado.
En 1946 Cantoni apoyó la candidatura presidencial de Juan D. Perón, quien luego de ser elegido lo nombró embajador argentino ante la Unión Soviética, entre 1947 y 1952, abriendo el camino al primer tratado comercial entre la Argentina y la URSS, luego firmado por su sucesor, Leopoldo Bravo. Falleció el 22 de julio de 1956.
Leopoldo Bravo
Nació el 15 marzo 1919, fue el mayor de tres hijos de Enoe Bravo. Se recibió de abogado en 1940 y muy joven se afilió al Partido Bloquista. Tenía menos de 30 años cuando acompañó a Federico Cantoni a Moscú, para abrir la Embajada Argentina en la Unión Soviética, por pedido de Juan Domingo Perón. En 1953 fue Embajador de ese país donde fue recibido por Stalin. Dejó el cargo luego de la Revolución Libertadora de 1955 y regresó a San Juan.
Fue Senador entre 1973 y 1976. Fue designado embajador ante la Unión Soviética y Mongolia hasta 1981. Volvió como gobernador de San Juan en 1982, designado por la Junta Militar, pero renunció al cargo para competir en las urnas, ante la llegada de la democracia. En 1985 renunció a la gobernación y al año siguiente asumió como senador. En 1994 fue convencional constituyente por la reforma de la Carta Magna de la Nación. Fue designado senador y ocupó una banca en la Cámara Alta hasta 2001.
Entre sus obras más importantes están: la creación de la Cavic -Corporación Agroeconómica Vitícola y Comercial-; la construcción de 1.270 kilómetros de alta montaña en el camino por Agua Negra. Se completó el 80 % de la obra del aeropuerto Las Chacritas, se construyó el Hotel Provincial, se reformó y amplió el hotel Termas de Pismanta, se construyó la hostería de Valle Fértil y la de Agua Hedionda, en Jáchal. También se construyó el autódromo El Zonda, 70 escuelas en toda la provincia y 6.000 viviendas. Se realizó la obra del pie de presa de la central hidroeléctrica en el Dique de Ullum. Falleció el 4 de agosto de 2006.

A remate por honorarios
En la edición anterior, Tiempo de San Juan publicó la historia del remate de tierras de los Bravo – Cantoni donde habita la comunidad huarpe Salvador Talquenca, quienes hicieron una presentación en la justicia para que se los reconozca como los dueños ancestrales de esas tierras, ubicadas en El Encón. Pero el remate judicial no era por un litigio entre ambas familias, ni eran herederos de Leopoldo Bravo, según explicó Juan Carlos Turcumán. Se trataba de un remate por honorarios en un proceso iniciado por la abogada Medina Tonelli. La letrada había realizado la actualización de la situación catastral y judicial de las propiedades de Rosa Bravo, tarea que no le fue pagada y por eso se llegó al remate.
“Se le debían unos $150.000 y unas 9.000 hectáreas, de un total de 18.000, se terminaron vendiendo a $38.000, una cifra irrisoria, a un tal Quiroga. Pero esa es la parte de Rosa, en total el campo tiene más de 50.000 hectáreas y están las escrituras originales que confirman la compra y la pertenencia de los mismos a los tres machos Cantoni”, contó Turcumán.
Con la documentación en mano, el abogado dijo que las tierras fueron compradas y las escrituras datan de 1911 por Ángel Cantoni –padre de Federico, Elio y Aldo-, a varios dueños, entre ellos la Provincia y un señor de apellido Guayama.

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