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jueves 30 de abril de 2026

Análisis

Y pasó, nomás: la jueza no pudo con todo y frenó el escándalo por lo urgente

Se veía venir, y ocurrió hoy. La jueza que lleva adelante la investigación por las expropiaciones también está en turno. Hoy tenía que tomar una declaración importante, pero tuvo que salir disparada por una muerte. ¿En la Corte no lo ven? Por Sebastián Saharrea.
Por Redacción Tiempo de San Juan



Cualquier observador medianamente enterado del movimiento en Tribunales pudo haberse dado cuenta de que un escándalo como el de las expropiaciones merece un tratamiento especial, y no uno rutinario. Cualquiera menos la Corte, la superintendencia de las decisiones administrativas y de organización del servicio de justicia sanjuanino, que no tomó nota de la obviedad y no le asignó al juzgado en cuestión ni un régimen ni herramientas especiales.
El resultado quedó al descubierto hoy: la jueza del Quinto Penal, María Inés Rosellot, debía tomar declaración a un contador salpicado por el escándalo más importante de los últimos tiempos, pero como está de turno debió priorizar un llamado urgente para levantar un cuerpo, lo que al final podría tratarse de un suicidio.
Entre quienes empujan las investigación de la presunta red delictiva dedicada a estafar a la provincia con los precios inflados de terrenos expropiados esperan desde hace tiempo un gesto de compromiso del máximo tribunal que hasta ahora no llegó: por ejemplo, eximir a la jueza Rosellot del turno mensual que por rotación le corresponde, o la ayuda de algún perito económico que le ayude a desentramar el nudo. Por el contrario, el secretario de su juzgado que está en retiro no ha sido repuesto y además se quedó con menos personal.
Y encima, fue confirmada en el turno a lo largo de todo el mes de noviembre. Por eso, la jueza debió posponer las indagatorias que ya tiene solicitadas por el fiscal desde hace más de un mes contra 11 personas involucradas en este escándalo. Como tiene que hacerse cargo de todos los casos que ingresan, no pudo dedicarle tiempo a indagar a los sospechosos que son las medidas de fondo que debe tomar en la investigación. Entonces, esas medidas de fondo deberán esperar a diciembre y con suerte, porque ya comienzan los preparativos de fin de año y la feria de enero. ¿A marzo, entonces?
Debió dedicarse entonces Rosellot a los procedimientos laterales. Como citar a los involucrados por un presunto acuerdo entre el abogado Graffigna y la Sociedad San Vicente de Paul. O como citar, como estaba previsto para hoy, a un contador de apellido Parra que habría intervenido en una sospechosa cesión de este escándalo.
Se trata de un acuerdo entre Graffigna y la Fiscalía de Estado para cobrar lo quedaba de la causa “Ruiz, Guillermo”, justo antes de que cayera la cautelar de parte del gobierno en 2010 que detuvo los pagos. Ese acuerdo contempló una dudosa cesión del 25% de parte del acreedor –Graffigna- al deudor –la provincia- y la cesión de otro 25% al abogado Horacio Alday, ex socio de Graffigna. ¿Por qué Graffigna le cedió a Alday parte de ese juicio? Alday respondió después que era por un dinero que Graffigna le adeudaba por juicios en común.
La cuestión es que la cesión de Graffigna no estaba a nombre de Alday sino de este señor Parra, supuesto contador del abogado. Por eso era importante escucharlo hoy, para que diera su versión sobre éste polémico acuerdo que podría ser un dato importante en la investigación.
Hasta que saltó lo urgente: la jueza tuvo que salir disparada a la calle a levantar un muerto, borrar de su cabeza todo lo que estaba pensando para dedicarse a lo más urgente. Lo dice el refrán: no se puede estar en misa y replicando.
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