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domingo 22 de marzo de 2026

Duro relato

Una feliz casualidad, el detrás del rescate del perro en el ritual de brujería en San Juan

Tres mujeres vivieron una odisea en El Villicum, en Albardón, para rescatar al perro que estaba a punto de ser sacrificado. Cómo está y qué pasará con él.

Por Daiana Kaziura

El pasado martes durante la madrugada, Emilia Merino, Verónica Callo y María Belén Esquivel se embarcaron sin pensarlo en un viaje peligroso hacia el cerro El Villicum, en Albardón, tras un llamado anónimo que les advertía que estaban sacrificando animales en un ritual. Se acercaron al lugar sin saber bien qué pasaba y se encontraron con una gallina descuartizada y un perro amordazado y maniatado sobre un paño rojo. Llegaron justo a tiempo por una feliz casualidad y lograron rescatar al animal. Tras el hecho, Emilia hizo público el caso a través de las redes sociales y ahora relató a Tiempo de San Juan, el escalofriante momento que vivieron.

Ese día, las tres proteccionistas se encontraban en El Mogote, en Chimbas, frente a la casa de una de ellas, cuando el llamado inesperado las alertó sobre la situación extraña en el cerro albardonero, conocido por ser epicentro de brujerías. “La clave fue que no demoramos más de 15 minutos en llegar, y todo fue por casualidad”, relató Emilia. “Estábamos en la Salita de Emergencia en Rawson, limpiando. Después fuimos a tomar un café, y justo cuando íbamos a dejar a una de las chicas en su casa, sonó el teléfono”.

Eran las 00:30 y la ruta estaba prácticamente vacía. Eso les permitió llegar rápidamente a El Villicum, siguiendo las pocas referencias que les dio el hombre que llamó de forma anónima. Las imágenes que él les envió —que Emilia recibió después, ya que en el lugar no había señal— mostraban un escenario desconcertante.

“Pensamos que íbamos a encontrar un caballo o ganado, porque ahora hay muchos casos de cuatrerismo. Jamás imaginamos lo que vimos después”, contó al hacer referencia a la especie de altar armado en el suelo, en el que alguien había ubicado una manta roja con una cruz y sobre ella la gallina muerta, las gotas de sangre, las velas encendidas y las botellas de bebidas alcohólicas vacías; al lado del cual, serpenteaba el perrito, intentando zafar de las ataduras.

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Una pequeña luz que brillaba desde una zona de arbustos justo a la salida de Las Lomitas y en el ingreso a El Villicum, las guió hasta el lugar. Allí, oculto entre la tierra y los matorrales, encontraron el terrible escenario.

“Nos bajamos del auto sin pensar, ahora nos parece una locura, pero fue por instinto. Levantamos al perrito y una de las chicas empezó a patear todo de la bronca. Ahí recién nos dimos cuenta de lo solas que estábamos y que no sabíamos si los que hicieron eso seguían ahí”, recordó Emilia. “Nos dio miedo, nos miramos, y salimos corriendo con el perrito en brazos. Lo desatamos recién arriba del auto, cuando iniciábamos el camino de regreso”.

Aquel animal, hoy llamado “Peluchín”, resultó ser un perro de edad avanzada, muy flaco, pero sin enfermedades graves. “Estaba muy asustado, pero al subir al auto se calmó, como si entendiera que lo estábamos salvando”, contó. Desde esa noche está en la Salita de Emergencia de Rawson, donde fue alimentado y revisado por un veterinario.

“Es un viejito muy bueno, muy dulce. Le vamos a hacer unos estudios para ver si hay algo más, pero en general está bien”, dijo la proteccionista.

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La causa quedó en manos de la Policía Rural, que comenzó a investigar de oficio. “No podemos denunciar porque no tenemos a quién. Cuando llegamos, los responsables ya no estaban”, explicó.

En cuanto al destino de Peluchín, Emilia confirmó que no será dado en adopción: “Tenemos un espacio especial en la Salita para los viejitos. Se quedan con nosotros, mueren con nosotros. En estos casos, no tiene sentido someterlos a más cambios, ya han pasado demasiado”.

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