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domingo 22 de marzo de 2026

Defensa propia

Tras el caso del ladrón asesinado en Ullum, tres historias de "justicieros" sanjuaninos

Un jubilado de 73 años quedó detenido luego de confesar haber apuñalado a un delincuente que trató robarle. Lo ocurrido trajo a la memoria las veces que sucedieron hechos similares en la provincia. Mirá cuáles fueron los casos más impactantes.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Un jubilado de 73 años fue sorprendido por un ladrón en su casa de Ullum y en el uso de su defensa lo mató de una puñalada, por lo que se presentó ante las autoridades en comisaría y confesó el hecho. Como consecuencia, el hombre quedó detenido y ahora es investigado por la Justicia, bajo la figura de homicidio doloso.

La noticia del ladrón asesinado generó gran impacto. Sin embargo, no es la primera vez que sucede algo así en la provincia. Es por eso que en este repaso recordamos tres historias de "justicieros" sanjuaninos, que vivieron momentos de extrema tensión en la que su propia vida estuvo en juego y no tuvieron más remedio que ultimar a sus atacantes.

A pesar de que los hechos que protagonizaron los sanjuaninos sucedieron en diferentes momentos y contextos, a todos ellos los une lo mismo: el pesar de vivir después de matar. Es por eso que en un informe del año 2012 de una de las cronistas de este diario recabó al menos tres casos y quienes los encarnaron lo contaron su experiencia en primera persona. Algunos con temor de ser identificados y de sufrir algún tipo de represalia, decidieron evitar difundir su nombre, aunque sus relatos quedaron intactos.

Asesinato en la quiniela

El hecho ocurrió el 15 de julio de 2010, en el interior de una agencia de quiniela ubicada en Ignacio de la Roza y Juez Ramón Díaz, cuando el propietario del comercio mató de un tiro a un delincuente. El ladrón se llamaba Federico Cornejo y tenía 18 años, mientras que el hombre que disparó fue identificado como Luis Coll, alías Carozo.

Se produjo en medio de un asalto en el que el delincuente fallecido y un cómplice intentaban llevarse la recaudación del comercio. Sin embargo, el dueño, que estaba armado, se defendió y uno de los disparos impactó sobre la humanidad del malviviente.

El caso fue caratulado como legítima defensa y, pese a las amenazas que el sobreviviente les propinó al comerciante y su familia, que debió ser custodiada por un buen tiempo, el protagonista y los suyos aseguraron que nunca vivieron con miedo.

Nochebuena sangrienta

El otro caso de justicia por mano propia sucedió el 24 de diciembre de 2008, cuando una banda de ladrones intentaron ingresar al domicilio de un matrimonio con una hijita, en Capital, y el hombre de la casa mató a uno de ellos de un disparo.

La familia estaba cansada de la cantidad de robos que había sufrido en aquel lugar que alquilaban, por lo que decidieron actuaron por sí solos y defender lo que era suyo. A pesar de que evitaron convertirse en víctimas, lo peor vino después porque debieron mudarse por las declaraciones de venganza que recibieron.

La situación de escapar esa nochebuena a las corridas, con su chiquita de 3 años en brazos, fue un trauma que les costó superar y, aunque más tarde la pareja se separó, las secuelas tuvieron que ser tratadas en el consultorio de un psicólogo.

Un momento crucial

El protagonista, que no quiso dar a conocer su nombre cuando en 2012 contó su versión de los hechos, reconoció que el momento en el que mató a un ladrón cambió su vida. Sucedió en febrero de 2004, cuando el obrero rural asesinó de un escopetazo a un ladrón que entró a robar a la casa de su suegro.

Si bien confesó que no estaba orgulloso de lo sucedido, tampoco se arrepintió e incluso destacó que el sujeto asesinado había sido acusado de violación. "El ladrón que maté había violado a una menor, tenía 14 causas. Yo no fui a la casa de nadie, ellos vinieron acá”, aseguró quien fue sobreseído por la Justicia.

En 2020, en un relato de Historias del Crimen se conocieron detalles del estremecedor caso. Se supo que ocurrió en Las Chacritas, en 9 de Julio; más precisamente en el Loteo Fiorito, y que el tiro que ejecutó el hombre de apellido Espósito fue al aire con intenciones de asustar a los delincuentes. Lamentablemente, una de las balas dio en uno de ellos y le quitó la vida.

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